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"Ya no eres el mismo."
Dos semanas de instituto. Y no me ha ido tan bien como debería, claro, es mi primer semestre. Quizás con el tiempo me pueda ir mejor, pero lo dudo un poco.
-¡La del pelo colorido!
-Llámala arcoíris. –ríe una voz conocida.
Voltee rápidamente para luego encontrarme con Carter y Ana. Ana es una de mis recientes amigas que al parecer está saliendo con Carter. ¿Quién lo diría, no?.
Rodee los ojos ante sus apodos.
- ¿Qué no se cansan de llamarme así?
-No – ríe Ana – Pero no te preocupes cariño, te vez preciosa así.
-Eso debería decirle yo a ella ¿no creen? – sentí como Nash rodeo mi cintura justo detrás de mi. Trate de no sonreír.
-Ugh, muy empalagoso para nuestro gusto.–Dijo esta vez Carter tomando a Ana de la mano y así, finalmente irse.
-¿Aun sigues molesta? – pregunto Nash, besándome el cuello desde atrás.
No respondí.
-No me mires, pero al menos háblame, me estas matando.
No volví a responder.
-Por favor, princesa…
Suspire temblorosamente y voltee a verlo. Sus ojos azules me rogaban una palabra, rogaban perdón, transmitía arrepentimiento. ¿Pero de qué sirve que lo perdone si lo vuelve a hacer? Como si lo que yo le dijera hubiera sido una total mierda.
-Dijiste que no volverías a hacerlo.
-Lo siento, fue una simple apuesta. No pensé que me emborracharía.
-¿Qué no pensaste? Nash, ¿creíste que trece cervezas no te emborracharían? – pregunte enojada.
- Princesa yo…
-Princesa nada Nash. Si quieres emborracharte hazlo, pero a la próxima que lo vuelvas a hacer ya la habrías cagado.
-Perdóname, por favor. Perdóname, se que fui un estúpido por tratar de sobrepasarme contigo. Jo-der soy un perro, perdóname. Por favor.
Ya ninguno de los dos sabían cuantas veces el había repetido la palabra ‘Perdonarme’ o la palabra ‘Por favor’. Ella simplemente veía que de verdad estaba arrepentido de lo que había hecho y eso fue suficiente para ella.
-No es la primera vez – susurro ella mirando hacia al lado, desviando su mirada.
-Lo se, lo se – dijo el tomando el mentón de su novia y acercándolo a sus labios – Lo siento.
-Está bien – dijo ella, finalmente mirándolo a los ojos.
El sonríe instantáneamente y toma de su cintura, apegándola a el y seguido devorándole la boca, despacio, sensual, tan sensual que el simplemente sintió la necesidad de ir más a ella, al igual que ella. Pero el ya sabía que no podía ir más lejos, a menos que ella lo quisiera.
-No me importaría besar tus labios todos los días, son deliciosos.
- Uh huh, lo-los tuyos por igual. – se sonrojo ella.
