16* Te odio

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(Mikey).

Me fui de casa de Frank tan rápido como pude. No sabía que me estaba pasando, ni por qué estaba huyendo pero no podía quedarme más con Frank solo pensaba en lo extraño que estaba siendo todo.

Llegué a casa y sin pensarlo dos veces me fui corriendo a mi habitación. Me dejé caer en la cama y no fue hasta un buen rato después que me di cuenta de que estaba llorado.

Frank, mi mejor amigo, embarazado de mi hermano ¿cómo podía ser eso posible?

Me quité los anteojos y me limpié las lágrimas con el dorso de la mano.

–deja de llorar, deja de llorar...–me dije a mí mismo dándome golpecitos en la cabeza.

Pasó un tiempo y yo aún no podía dejar mi habitación ni mi cama y tampoco dejaban de caer lágrimas de mis ojos.

–¡Mikey  la cena está lista!–mamá me gritó desde abajo.

–¡ya voy!–contesté.

Corrí al baño y me lavé la el rostro para refrescarlo.

Bajé las escaleras lentamente sin ganas de comer, de ver a Gerard o hacer cualquier cosa.

–¿por qué tardaste tanto cariño? Tu sopa se está enfriando–dijo mamá.

–me quedé dormido–respondí sin ánimos.

Me senté en el lugar de siempre, junto a Gerard. Esta vez ni siquiera podía mirarlo con enojo, simplemente no podía mirarlo.

–¿me pasa en pan?–dijo Gerard a mamá.

–Mikey, pásale el pan a tu hermano–ordenó ella.

–no, que lo tome él–respondí cortante.

–Michael...–mamá uso es tono amenazador pero yo no le di importancia.

Tomé la canasta dónde estaba el pan y la alejé más de mi hermano.

–Michael, no seas grosero y pásale el pan a tu hermano.

–déjalo mamá...–intervino Gerard –ya no quiero pan.

–ay, ustedes dos me van a volveré loca–exclamó ella–si sigues molesto por lo de ayer Michael, tienes que superarlo.

–superarlo ¿yo?–grité–¿cómo voy a superar lo que le hiciste a mi mejor amigo?

Gerard me miró impactado.

–tu...–intentó decir nervioso pero lo interrumpí.

–si, Frank me dijo lo qué pasó, me lo contó todo Gerard ¿y sabes que pensé en ese momento?¡que eres un maldito idiota!–Tomé la cansara de pan y se la aventé a mi hermano, está calló en su sopa haciendo que se derramara. Mamá soltó un pequeño grito pero Gerard solo bajó la mirada avergonzado, sabía que se lo merecía.

Me puse de pie dispuesto a irme.

–¿Michael a dónde vas?

–me largo, no soporto estar un minuto más cerca de ti–dije dirigiéndome a Gerard–¡te odio!

Salí de la casa más enfangado que nunca. Escuché como mamá me gritaba que regresara pero yo ya estaba en el jardín cogiendo la bicicleta.

Pedaleé sin rumbo por un largo rato. no sabía a dónde ir ni qué hacer hasta que llegué a una tienda de regalos. Me quedé ahí mirando la vitrina cuando se me ocurrió algo. Entré en el lugar observando todos los regalos y cosas que había. Vi un estante lleno de ositos de peluche que tenían varios mensajes. Uno de ellos tenía un corazón y en se leía "te amo".

Unacceptable accident Donde viven las historias. Descúbrelo ahora