"Capítulo 3"

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—Eh... Mamá él es... —dije rascando mi cabeza pensando en un nombre para decir —Él es Ariel, un amigo —dije. Pero a quién se le ocurre ¿Ariel? ¿En serio Selene? Ni que fuera detergente.

—Mucho gusto Ariel. —dijo mi madre estrechando la mano de "Ariel".

—Mucho gusto señora. —dijo "Ariel" sonriente.

—Mamá... Ariel y yo tenemos que irnos.

—¿Ya almorzaste?

—Si mamá, nos vemos. —dije dándole un beso en la mejilla a mi madre. "Ariel" también se despidió de mi madre y salimos de la casa. Ambos nos subimos en mi auto, "Ariel" en el asiento del copiloto y yo manejando. Cuando íbamos en el auto se produjo un silencio incómodo, hasta que "Ariel" decidió romper el silencio.

—¿En serio no se te ocurrió un nombre mejor que Ariel? —dijo divertido. —¿Me ves cara de sirenita? —dijo y no pude evitar reírme.

—Más bien, te vi cara de detergente —dije encogiéndome de hombros, divertida. Él rió pero una llamada en el celular del chico nos interrumpió.

—Eh... Discúlpame debo contestar —dijo y yo asentí en forma de decir "No hay problema"

¿Hello?... hubo un silencio.
No me regañes, ella fue la que terminó conmigo... —hubo un silencio.
¡Ay ya! ¿Te dijo que me engañó sin remordimientos y no le importaron mis sentimientos?, entonces... ¿Por qué me tienen que importar los de ella?... —hubo un silencio.
Por Dios ¡Ponte en mi lugar, tenía que hacer algo! Conmigo nadie juega... hubo un silencio.
Elle... Tu me conoces, sabes que la quise bien, y ella me traicionó, y sabes que quien me la hace, me la paga... —hubo un silencio.
¿Sabes qué? Piensa lo que quieras, sabes como soy y vienes a reclamarme. Adiós —dijo y cerró. ¿Que le habrá hecho a Smarlyn, que Elle lo llamó para reclamarle?

—Eh, disculpa... —dije e hice una pausa de unos segundos —¿Qué le hiciste a Smarlyn? Si se puede saber, claro.

Sonrió con satisfacción y se encoge de hombros. —Le di una cucharada de su propia medicina.

—¿Ajá?

—Ella me jugó sucio y yo sé jugar más sucio.

Rodé los ojos. —Sólo dime que le hiciste.

—¿En serio quieres saber?

Puse los ojos en blanco. —Noooooooo. —dije sarcástica.

—Lo sabrás después, porque ya llegamos a mi casa. —dijo señalándome una casa enorme, pintada de blanco y con una gran cerca. Procedí a estacionarme frente a la puerta. —¿Quieres pasar?

—Tengo que ir a casa de mi mejor amiga, pero gracias de todas maneras, otro día. —dije sonriente.

—Okey —dijo dándole la vuelta al auto hasta llegar al asiento del piloto, por fuera. —Cuídate mucho —dijo y besó mi mejilla ¡Besó mi mejilla!

—Eh, gra, gracias —dije tartamudeando y totalmente sorprendida.

—Adiós. —dijo yéndose con una sonrisa en el rostro. ¡Vaya! Nunca un chico me había besado la mejilla, si quería ponerme nerviosa, lo logró.

Entonces, me dirigí a casa de Aurora que queda a dos cuadras más de la casa de "Ariel". Me sentí aburrida, así que puse música. Puse “Centavito” de Romeo Santos y me puse a cantar. Mierda... ¡Qué canción!

Aprendiendo A Amar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora