"Capitulo 12"

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SELENE

Todo esto es muy extraño para mi... Nunca me había fijado en nadie, a manera de que me guste y la verdad me siento rara. Me siento como si saliera de mi zona segura y me adentrara, a terreno peligroso, a un punto desconocido para mi y con grandes posibilidades de salir lastimada. Y odio eso, odio sentirme amenazada, odio parecer vulnerable y aunque ya haya aceptado que me gusta un idiota, dejé mi posición clara: no seguiré mis sentimientos, a menos que haya una fuerte razón para hacerlo.

Es irónico que después de haber criticado tanto a mis amigas por fijarse en puros idiotas, después que me había trazado que no sería igual que las demás chicas, haya terminado en la misma situación.

Muy en el fondo sabía que iba a terminar fijándome en él, ¿Cómo no? Ha sido un excelente amigo, se comporta muy lindo y atento, es muy guapo, y está interesado en mi. Pero como tiene sus cualidades, también tiene sus defectos. He notado que es muy egoísta, dirán ¿Quién no lo es? Pero Max lo lleva a otro nivel, no le importa nadie más que sí mismo. También es muy vengativo: no sé qué le hizo a Smarlyn, pero algo bueno, no fue.

En fin, ya me gusta, ¿Qué le vamos a hacer?

—Hola. —dijo un chico, interrumpiendo mis pensamientos. Agh, es la basura de Sebastián.

—¿Qué quieres?

—Uy, qué genio. —dijo sentándose a mi lado. —Sólo quería invitarte a comer algo, ya sabes, nada formal.

—Por milésima vez, no. —dije. No después de que me invitó a salir, el año pasado, llegué al lugar que me invitó y no sólo me dejó plantada, sino que mandó a su amigo Daniel a grabarme esperándolo. Todo era un estúpido reto y lo peor, es que lo subieron a la página de la escuela y duré casi dos meses siendo la burla de la escuela... A ellos dos, son los chicos que más detesto, en el mundo, ni a Michael lo desprecio tanto como a Daniel y a Sebastián. Saben que no me importa mucho eso de las burlas, pero saben que odio que me vean la cara de idiota y encima, que tenga el descaro de volver a invitarme a salir. Lo peor es, que Sebastián me atraía, y él lo sabía.

—Cuántas veces tengo que decirte que lo de la otra vez, sólo fue una broma... Ya supéralo. —dijo rodando los ojos.

—No saldría contigo ni que fueras el último hombre en el universo, así que, si me haces el favor de dejarme en paz, te lo agradecería. —dije con sonrisa fingida.

—¿Y piensas que Max es diferente a mi? —dijo sarcástico y luego se echó a reír, como si fuera demasiado graciosa la situación.

—Eso a ti no te importa. —dije encogiéndome de hombros.

—Sólo te diré algo: Max y yo somos iguales, en todas las actitudes, y tiene demasiada cola que le pisen. Adiós, princesa. —dijo sonriendo cínicamente y se fue.

Obvio no le creo, porque viniendo de éste tipo, se puede esperar lo que sea. Además, no entiendo su obsesión conmigo, no estoy como la ridícula de Michelle, con “curvas pronunciadas y cuerpo tonificado” para que el ande detrás de mi como perro.

Yo me amo como soy, si pudiera hacer un clon mío y casarme conmigo misma sería feliz.

«Eso sería enfermo y perturbador.»

Cállate.

Así que si no tengo cuerpo de modelo de Victoria Secret, eso me vale una mierda. Me siento conforme con lo que tengo. Por lo que no necesito “curvas pronunciadas y cuerpo tonificado”.

Estaba en el baño lavándome la cara y ahora me dirijo a la mesa dónde están las chicas.

Ha sido una semana difícil, hemos tenido un montón de tareas, proyectos y exposiciones a más no poder. Los amigos de Max, han seguido frecuentando a mis amigas, aunque sea difícil de creer, al parecer, el hecho de que Max sea mi amigo, ha sido influencia para que despierte el interés en ellos de hablarle a las chicas que sólo son amigas entre ellas y que no socializan mucho. Eso es un nuevo nivel para ellos.

Aprendiendo A Amar ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora