"Capítulo 2"

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—Eh... —dijo el chico sorprendido. — ¿Qué haces aquí? —dijo algo nervioso.

—Estaba descansando y te ví gritarle al mundo que amas a tu novia —dije mientras cruzaba los brazos, entonces miré a la chica. —Disculpa, pero ¿Cuál es tu nombre?

—Smarlyn. —dijo exponiendo confusión por todos los poros de su rostro. Oh... La famosa Smarlyn. En acto de mostrar lo educada que soy (sin presumir) le tendí mi mano en modo formal de saludar. Algo extremista, porque a lo mejor un "hola" hubiera sido más que suficiente, pero quería mostrarle a la chica que podía confiar en mi palabra, con mi manera de actuar y mis gestos.

La estrechó.

—Un gusto, disculpa el atrevimiento pero este chico aquí presente me dijo que cumplía aniversario de amistad con su "mejor amiga" llamada Smarlyn. Me pareció demasiada casualidad que tenga una mejor amiga que se llame igual que su novia, y más, que cumplan aniversario de amistad el mismo día que tu cumples años de noviazgo con él ¿Cinco años de amistad? Si mal no recuerdo que me dijiste —dije irónica centrándome en él y luego en la chica. Ella sólo cambió de una cara de confusión a una de tristeza. Hasta sentí remordimiento, pues se ve que lo quiere mucho.

—¿Es cierto eso? ¿Dijiste que yo era tu mejor amiga? —dijo con el semblante serio.

—Recuerdo sus palabras "Smarlyn es como mi hermana".

El chico me mira con cara de pocos amigos. —Smarlyn, no es lo que parece...

Frunce las ceño. —¿Qué no parece? ¿Qué querías engañarme? —lo interrumpe. —Eres un grandísimo idiota... Mira que mandar al diablo cinco años de relación por una aventura, ¡Es estúpido! —exclamó exasperada.

—Han sido los mejores años de mi vida, perdón, mi niña en serio... —dijo el chico tratando de calmarla. ¡Demonios, sabe fingir el condenado!

—Siempre te dije que te podía perdonar cualquier cosa, menos una infidelidad. —dijo con frustración. —No puedo creer esto, la verdad, Theo, como pudiste... —dijo Smarlyn, con evidencia dolor y sorpresa en su mirada.

«¿Theo? ¿No habían apodos en la fábrica, cuando eligió ese?»

A lo mejor, el pana se llama Theodoro.

«¡Qué nombre tan feo, para un Dios griego!»

Estamos de acuerdo.

—De acuerdo, me equivoqué ¿Okay? Pero no es para tanto —dijo el señor claveles alias Theodoro, sacandome de mis pensamientos. Su semblante estaba serio.

Ella abrió los ojos sorprendida. No relajes, hasta yo me sorprendí con esa respuesta.

—¿Sabes qué? Adiós, has de cuenta que no me conoces ni me conociste, no vuelvas a buscarme. —dijo la chica mientras le arrebata el collar de llave de las manos. —Y eso es mio, se lo daré a alguien que se lo merezca.

—No tomes una decisión de la cual te puedas arrepentir.

—Vete a la mierda. —dijo la chica, se levantó del banco, dió la vuelta y se fue.

—¡Vaya! Eres buen actor. —dije sarcástica.

Él rió sarcásticamente. —Espero y estés satisfecha por acabar con una relación de cinco años. —dijo cortante. —Adiós, no tengo nada que hacer aquí contigo, no pensé que eras de esas chicas que arruinaban relaciones por capricho.

Aprendiendo A Amar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora