"Capítulo 5"

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Sábado en la mañana.

Cómo es de costumbre para mi, me dispongo a salir a caminar por el vecindario bien temprano. Dije, alguna vez que odio hacer deporte, porque no me gusta estar sudada, pero tengo ésta rutina, porque al ir caminando, puedo ejercitar mi cuerpo y no sudar tanto. Es raro, lo sé, pero mi segundo nombre es rara.

Salgo con mi ropa deportiva y mi termo de agua. Voy observando con gran detalle todo, la fresca brisa acariciando suavemente mi rostro, moviendo las hojas de los árboles, demasiado hermoso todo. Caminando paso por el frente de la casa de Max.

¿Será que está durmiendo? Viendo como es, lo más seguro es que si. Son las 6.00 de la mañana, sólo yo soy la única loca que se levanta temprano un sábado.

El sonido de la puerta abrirse, me saca de mis pensamientos. Rápidamente me escondo detrás de un árbol, obvio no voy a dejar que me vea nadie, porque pensaran que soy una maleante, o una brechadora... O más bien, me verán como una loca. Necesito ver bien, quién salió a esta hora de la casa, seguro el padre de Max, o la madre que irán a trabajar.

Ni siquiera sé si tiene padre. Técnicamente sólo me sé su nombre, que Elle fue su niñera, y que viene de la ciudad de Santiago de los Caballeros. ¡Ni siquiera me sé su apellido! Prácticamente no conozco a Max y la verdad es que, aunque suene raro, me gustaría conocerlo. Él es el único que no me ha caído mal hasta ahora...

«Pero no debes confiarte demasiado o saldrás lastimada, como siempre»

Esta vez, mi amada *Ejem, nótese el sarcasmo, ejem.* consciencia tiene razón. No debo permitir que el cariño me ciegue, que ese cariño no me deje ver si está actuando bien o no.

Quiero percatarme bien quién es la persona que abrió la puerta.

Pero mira que sorpresa... Es Max. ¿Qué hace un vago como Max afuera tan temprano un sábado por la mañana?

«¿Qué es lo que te pasa por la cabeza, maldita loca? Max pensará que lo espiamos.»

Eso es lo que hacemos. Ahora cállate, que Max parece observar algo en su celular... Su cara cambia de una cara seria a una expresión de satisfacción, ahora creo que hará una llamada porque se colocó el celular en el oído y como yo soy prima lejana de Jorge el curioso, yo voy a oir.

—¿Bueno?... —silencio.
—¿Está listo?... —silencio.
—Entiendo, me parece excelente... —silencio.
—¿Cuándo debo ir para hablar con él?... —silencio.
—No te preocupes, él no es tonto, sabe que le conviene escucharme...silencio.
—Dime el día y la hora en la que puedo ir... —silencio.
Oh... ¿27 de octubre, 8.30 de la noche?, ¿No está lejos? —silencio.
Bueno, está bien, y no, no te preocupes, Michael me llevará a buscar eso, el sabe la dirección... —silencio.
—Okey, rómpete una pierna, bye. —dijo y cerró. Hermosa su despedida *ejem, nótese el sarcasmo, ejem*.

Qué conversación tan rara...

«Parece cómo si estuviera hablando con el distribuidor de las drogas, quedando con él, o de un asesinato, lo usual.»

¿Qué mierda?

«Es broma, pendeja.»

¿Qué será lo que pasa? Todo esto es muy raro. Max habló para saber si el trabajo estaba hecho, parece que si porque dijo: "Entiendo, me parece excelente", tiene que hablar con alguien importante, que no quiere hablar con él pero lo escuchará porque le conviene y para colmo, Michael está involucrado. ¡Qué locura! Todo es totalmente extraño.

Aprendiendo A Amar ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora