Capítulo 6

14.2K 712 110
                                        

Narra Kaylee [...]

No estaba completamente segura de hacerlo.

De seguir haciendo esto.

Estaba tan mal todo.

No me imaginaba lo que yo haría si Noah fuera la que me hiciera esto a mí, con Ross.

Si las cosas fueran al revés.

Habían pasado dos semanas desde la primera vez.

Desde ese beso en el auto con el que comenzó todo esto.

Toda esta aventura.

Una aventura que ahora no podía detener por más que quisiera.

Jacob me mandaba mensajes a cualquier hora del día.

Afortunadamente la mayor parte me encontraba trabajando, y Ross no estaba cerca.

Pero me daban cientos de nervios cuando sonaba el celular y me encontraba con Ross en la casa o en el auto.

Era demasiada adrenalina.

Terminé de limpiar los utensilios que había utilizado para mi último plato.

Los sequé y los guardé.

Miré la hora en el reloj de la enorme cocina.

Por fin era mi hora de salida.

Una de mis compañeras, también cocinera, se despidió de mí.

Me quité el mandil y el gorro, me solté el cabello y tomé mi celular.

Me llegó un mensaje en ese momento.

- Conversación por Mensaje -

Jacob: Te extraño, te necesito. ¿Estás trabajando aún?- Miré la hora nuevamente, eran las ocho y media de la noche.

Kaylee: Justo estoy saliendo. ¿Por?

Jacob: Vamos a vernos, después te llevo a casa. Por favor.- Me mordí el labio leyendo el mensaje. 

Kaylee: Está bien, te espero fuera del restaurante.

Jacob: Claro nena, tengo bastante ganas de besarte.- Leí el mensaje sin darme cuenta que había sonreído. Se me revolvió el estómago y pensé mi respuesta.

Kaylee: Yo tengo ganas de besarte también, te extraño.- Envié el mensaje esperando arrepentirme después.

- Fin de la Conversación -

Salí de la cocina del restaurante recogiendo mis cosas deprisa.

Fui por la puerta de empleados y salí a la parte trasera.

Caminé hacia la parte de adelante y esperé a Jacob ahí.

Minutos después llegó.

En su hermoso y lujoso auto.

Bajó el vidrio y me sonrió desde adentro.

-Hola nena, sube.- Me dijo.

Me mordí el labio de repente.

Sintiéndome nerviosa, como nunca antes.

Le di la vuelta al automóvil y subí en el lugar del copiloto.

Me miró sonriendo cuando estuvimos dentro.

No tardó mucho en que empezáramos a besarnos.

Cinco segundos fueron suficientes para que me besara con bastante pasión.

En estas dos semanas no habían sido más que besos y caricias por debajo de la ropa.

Eso había sido todo.

VENGANZA // Ross LynchHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora