Capítulo 22

16.5K 740 94
                                        

Le prepararía algo a Ross para cenar.

Había tenido cientos de detalles conmigo.

El día anterior, habíamos dormido juntos y después salido al supermercado, y a cenar.

Mientras que hoy por la mañana habíamos salido de compras.

Ross se había esforzado bastante en comprarme varias cosas.

Habíamos salido del centro comercial cargando muchas bolsas, repletas de obsequios o detalles que Ross había querido comprar para mí.

Incluso me había opuesto a ello, pero no me dejó, y de igual forma compró todo eso.

Debía compensarle algo de lo que me había regalado por lo menos.

Me había dejado a solas un rato en la enorme casa.

Dijo que iría a visitar a sus abuelos, que vivían más o menos a una hora de ahí.

Y tomé ese tiempo a solas para hacer algo delicioso de cenar.

Para tener una buena velada con él.

La verdad es que Ross se estaba convirtiendo en una persona bastante especial.

En un hombre importante en mi vida.

Se supone que no debía de pasar nada entre nosotros más que sexo.

Venganza y cosas de ese estilo.

Como habíamos quedado en un inicio.

Pero Ross empezaba a portarse distinto conmigo, y yo no podía evitar sentirme igual.

Era caballeroso, lindo conmigo, atento.

A todas horas, no solo cuando estábamos en una cama.

A lo mejor estaba imaginando las cosas pero, ¿y si no?

¿Y si me pasó lo mismo que a Ross?

Tal vez durante cinco años de mi vida pensé que había conocido a una persona con la que estaba destinada a estar el resto de mis días.

Pero tal vez no era así.

Terminé preparar la cena y decidí arreglarme.

Ross me había marcado al celular para avisarme que pronto llegaría a casa.

Entré a la habitación y me dirigí al armario.

Revisé mi ropa entera y decidí ponerme un vestido que me había comprado Ross.

Era negro, de terciopelo.

Pero antes me puse un bonito juego de lencería del mismo color junto con unas medias.

Tomé unos tacones rojos y me maquillé un poco.

Bajé de nuevo y caminé a la cocina para tomar una botella de vino.

Tomé dos copas también y llevé todo a la sala.

Esperé a Ross sentada en el sofá mientras escuchaba algo de música.

Prendí la chimenea eléctrica que había en la sala.

Y después de varios minutos, entró.

Ross me miró con una sonrisa de oreja a oreja.

Me levanté antes de que pudiera decir una palabra y lo besé.

-Te ves preciosa.- Me dijo sonriendo mientras nos besábamos.

Sonreí yo también y sentí como me sonrojaba.

-Preparé algo de cenar.- Le dije en voz baja.

Me miró y luego observó las copas y el vino tinto sobre la mesita de la sala.

VENGANZA // Ross LynchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora