Capítulo 19

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Narra Kaylee [...]

Jueves.

Me había tomado un descanso, no iría a trabajar hasta el lunes.

Afortunadamente mi jefe me había dado permiso.

Y el primer plan que tenía en mente para mi día, era llamar a Jacob para ver si nos veríamos.

Aprovecharía que Ross estaría en ocupado en una audiencia hasta tarde.

En cuanto me desperté, me arreglé y llamé a Jacob.

Me pidió que fuera a verlo, pues estaría en casa todo el día y Noah había ido a la cafetería desde temprano.

Obviamente acepté y me preparé para ir a verlo.

Me puse un vestido corto, que él me había comprado.

Era rojo, de terciopelo y con tirantes bastante delgados.

Tomé un abrigo de piel color negro que tenía y unos tacones del mismo color.

Me recogí el cabello en una coleta alta y tomé mi bolso con mis cosas.

Salí del departamento y me puse en marcha a verlo.

Cuanto deseaba besarlo.

Cuanto anhelaba que me hiciera suya en la misma cama donde dormía con ella.

Lo necesitaba, necesita a Jacob ya.

[...]

Narra Noah [...]

Un día más y vería a Ross.

Solo un día y pasaríamos un fin de semana de maravilla en Colorado.

A solas, disfrutando y divirtiéndome.

Michelle me pidió que fuera a la cafetería, aunque le había dicho que no iría desde el jueves.

Pero terminé aceptando solo porque había un problema con varios pedidos.

En cuanto resolví el asunto, me despedí de ella y me dispuse a regresar a casa.

Eran como las once de la mañana.

Y tenía el resto del día libre.

Mi único plan del día era soportar a Jacob en la casa y ver películas tirada en mi cama.

Así de cómoda me la pasaría.

O tal vez haría las maletas para el viaje con Ross.

Llegué a casa, estacioné el auto en la acera del frente, pues el de Jacob ocupaba el garage.

Entré percatándome de algo, Jacob no estaba solo.

Escuché una conversación y unas risas dentro de la casa.

Me quité los zapatos para que no escuchara mis pasos y poder averiguar que era.

Aunque la verdad, ya lo sospechaba.

En cuanto subí las escaleras, escuché un leve grito.

Después escuché un gemido, escuché a la perra gimiendo.

Y me dio rabia.

Me dieron ganas de tomarla del cabello y arrastrarla por toda la calle desnuda.

Pero mi coraje era tanto que solo quería vengarme.

Quería pasarla bien y divertirme tanto como ellos lo estaban haciendo.

Así que llamé a Ross y le pregunté si estaba ocupado.

VENGANZA // Ross LynchHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora