Capítulo 12

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Narra Kaylee [...]

Ross se había ido del departamento.

La verdad es que no tenía ganas de insistirle.

Después de haberle mandado varios mensajes para decirle que arregláramos las cosas, me cansé.

Le pedí a Jacob que viniera.

Necesitaba compañía, y digamos que él era mi mejor opción.

Terminó diciéndome que iría en la noche y podríamos dormir juntos.

Que ya después le inventaría algo a Noah.

También me dijo que me daría dinero para que fuera a comprarme ropa en lo que él llegaba.

Me depositó bastante dinero en mi tarjeta y me dirigí al centro comercial.

Empecé por algo de lencería.

Si íbamos a pasar la noche juntos, era importante esto entonces.

Además, podría usarlo también con Ross.

Me sorprendía a veces, me sentía como todo una zorra por estar haciendo esto.

Por hacerle esto a Ross y a Noah.

Pero al mismo tiempo me sentía tan bien.

Jacob me complacía bastante, en todos los ámbitos.

Compré algunos conjuntos de lencería junto con un par de ligueros.

Pares de tacones, unos tenis, unos bonitos aretes de oro y otras cosas más.

Y después, fui a comer con el resto del dinero.

Me pagué una rica comida en un restaurante precioso con el dinero de sobra.

Y después volví a casa.

Me preparé un baño en la tina para relajarme y sentirme mejor para cuando él llegara.

Me depilé cada rincón del cuerpo y me perfumé perfectamente cuando salí.

Decidí ponerme algo lindo para esperarlo.

Tomé un sostén negro de encaje que me había comprado.

Junto con unas bragas y un liguero negros también.

Me puse una bata roja de satín que tenía.

Caminé a la cocina cuando terminé de cepillarme el cabello.

Tomé una botella de vino tinto de la alacena y lo llevé a la habitación con dos copas.

Me maquillé algo natural y me dejé el cabello suelto, algo húmedo y perfumado.

Y después, finalmente llegó.

Cuando abrí la puerta para recibirlo, me dio un beso de inmediato.

Le correspondí y lo besé con fuerza.

Se quitó el saco mientras ambos nos besábamos y caminamos abrazados hasta la habitación.

Arrojó el saco por ahí y se separó de mí.

Me arrojó a la cama y se desabotonó la camisa.

-No sabes todo lo que he pensado en ti Kay.

Me dijo sonriendo.

Me mordí el labio y lo traje hacia mí después.

Arrojó su camisa al suelo, y yo hice lo mismo con mi bata.

-Te ves tan sexy, me pones mucho.- Dijo en voz baja y me besó el cuello.

Se recostó sobre mí y fui dejándome caer sobre la cama.

VENGANZA // Ross LynchHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora