Carol
Sin más remedio me encuentro a punto de girar la llave y abrir la puerta de la habitación número 239. Ya he buscado el resto de mis pertenencias en mi vieja residencia y mi auto ya está en el estacionamiento de la residencia mixta.
Solo hay algo que me detiene, lo mismo que me detenía hace un rato a subir el ascensor: no sé quien rayos sea mi roommate.
Existe la posibilidad de que tenga una compañera de habitación demasiado estúpida y parecida a Marey. Que sea rara y no hable con nadie o en la más remota posibilidad, que sea una chica tan amistosa como Lea.
Por otro lado, si tengo un compañero de habitación y no una compañera, lo más probable es que sea un chico feo y come mocos (mi suerte es terrible). O tal vez sea un playboy con buen aspecto y malas intenciones. No lo sé, puede que sea muy exagerada pero es que no sé lo que me pueda encontrar tras esa puerta.
Lleno mis pulmones de aire y giro la llave, el seguro se retira y la puerta se abre encontrándome con...
Encontrándome con nadie. Así es, mi compañero o compañera de piso es invisible.
Me adentro a la pequeña sala mirando atenta todo a mi alrededor.
- ¿Hola? ¿Hay alguien? - hablo con mi vista en todos lados.
No obtengo respuesta y no tengo nada más que hacer además de ocupar mi nuevo espacio. Así que eso hago, abro la primera puerta a la izquierda y veo un dormitorio vacío. ¡Bingo! esa es mi habitación.
Comienzo a acomodar todo allí y al terminar decido echarle un vistazo a mi nueva estancia. No es nada del otro mundo. Todas las paredes están pintadas del mismo color que el edificio: amarillo. Una sala muy pequeña con a penas un sofá bastante reducido y una butaca. La mesa del comedor divide la sala de la cocina que de igual manera es pequeña pero práctica. Ahora que me doy cuenta, hay un televisor de pantalla plana adherido a la pared y justo al lado del este un reloj. La segunda puerta luego de la mía es un baño con un buen espejo y la siguiente puerta la voy a abrir en este momento.
Asomo la cabeza antes de adentrarme en la habitación viendo a un chico dormido como una morsa con el colchón azul casi hasta la cabeza y por el ruido que he estado haciendo desde hace un rato, creo que tiene el sueño muy pesado. Solo veo su cabello color negro pero siento una enorme curiosidad por saber quien es. Aún así decido no molestarlo y salgo de su dormitorio. Antes de cerrar la puerta mis ojos se desvían al reloj que está en la pared, suelto mi popular expresión: "¡Mierda!" Y azoto la puerta para correr en busca de mi mochila. La clase de la señora Myers está por comenzar.
Espero no haberte despertado chico de cabello negro.
(...)
Camino de vuelta al edificio amarillo quejándome de la vergüenza que me hizo pasar la estúpida profesora hace dos horas.
Entro aún molesta por la puerta blanca con el número de mi piso en dorado y dejo mi mochila en el sofá. Escucho mis tripas rugir lo que me hace caminar hasta la cocina y abrir la nevera que sorprendentemente no esta vacía. Observo detenidamente cada alimento allí presente mientras me tomo tiempo en decidir qué comer.
Ian
Escucho ruidos que impiden que continúe durmiendo, aún así me mantengo en la cama hasta quedarme dormido nuevamente. Una puerta azota, enojado, decido levantarme para saber porque hay tanto ruido. Pero olvido que tengo una resaca de mierda y al levantarme de golpe el dolor de cabeza aumenta. Cuando al fin puedo levantarme de la cama salgo a la sala para ver qué es lo que pasa. Al no ver a nadie niego con la cabeza. Debí haberme imaginado los ruidos, aquí no hay nadie.
Me dirijo al baño a duras penas y me quedo allí no sé cuánto tiempo pero lo suficiente como para haber dormido un rato sentado sobre el inhodoro. Después de pensar unos minutos etenernos en cómo se supone que deba ir a una clase de más de dos horas con examen incluído, me levanto del retrete y comienzo a hacer el aseo personal.
Una puerta se abre y supongo que es la principal, escucho pasos y me alarmo. Termino de ponerme el pantalón pero dejo la camisa en su lugar. Salgo a paso lento procurando no hacer ruido. Veo la puerta de la nevera abierta y una mochila en el sofá.
¿Quién rayos está aquí?
Seguramente es Santiago o alguien parecido.
Me acerco hasta quedar al lado de la nevera y cruzo los brazos frente a mi pecho.
Carol
Siento una presencia a mi lado y comienzo a sentir miedo. ¿Por qué acepté ver aquella película de terror con Lea? ¡Claro como ella no le da miedo esas cosas horrorosas! Al menos agradezco tener la puerta de la nevera cubriéndome. ¿Y si es un asesino? ¿O alguien mucho peor?
¡Deja de ver tantas películas Carolina!
De todos modos, me preparo con el galón de leche que acabo de abrir para enfrentarme a lo que sea que esté a mi lado ya que no tengo un cuchillo ni pistola a la mano.
En un movimiento rápido y ágil que obviamente me aplaudo, lleno de leche al asesino.
¡Eres increíble Carol!
Enfoco mi vista en el rostro del presunto criminal y sintiéndome una estúpida tapo mi boca que está hecha una perfecta "O" al ver esa mirada, esos ojos azules que tanto me gustan.
¡Mierda! ¿Qué acabo de hacer?
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¿Se imaginan quién es el "presunto criminal"?
V O T A & C O M E N T A
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Miradas (COMPLETA)
RomansaA través de miradas expresamos miles de sentimientos. Carolina siempre miraba al mismo chico desde un extremo de la universidad, él también la miraba a ella desde el otro extremo. Miradas que decían lo que las palabras no podían. El destino les dar...
