Capítulo 24 - PREPARATIVOS

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Carol

¿Aún nerviosa? Por supuesto, mucho más que antes. Ya el hambre había desaparecido y la rica pizza seguía en mi plato casi intacta.

Iba a hacer un récord de la sexta pizza que me comía (no engordo por nada)... pero los planes se arruinaron por culpa de Ian.

El chico que me enloquece aún sigue en línea y obviamente ya ha tenido que notar que yo leí su mensaje hace unos minutos y no he contestado nada.

Es hora de responderle Carolina.

+ ¿Sobre?...

Tal vez se pueda percibir el temor en mi respuesta pero es que no puedo ocultarlo.

¿De qué querrá hablar? ¿Se habrá enterado de mi enamoramiento hacia él? ¿O tal vez de la muerte de su camisa?

Planchar nunca ha sido lo mío y haber quemado aquella camisa finísima según su apariencia no fue nunca mi intención. Aunque pensándolo bien el tiene en parte la culpa de lo que le sucedió a su camisa. Nadie lo manda a pedirle un favor a la inexperta de Carolina Parker. ¡Yo no fui creada para usar la plancha de ropa!

Bueno...a lo hecho, pecho ¿no? Tendré que enfrentarme al dictador Dekony.

¡Ni por la mierda! Lo voy a negar todito.

La vibración de mi celular me hace volver a la realidad, al parecer Ian me ha contestado.

-Ian
+ Mejor ve a la sala de recreación, ahí hablamos. Por cierto...¿Y la camisa blanca que te pedí que me plancharas?

¡Mierda!

+¿¿Qué camisa??

Respondo haciéndome la tonta.

-Ian
+ -.-

El pelinegro no es para nada idiota y algo ha de suponer. Lo más probable es que ya sepa sobre la muerte de su camisa.

Me levanto de la mesa disculpándome con las chicas y entregándole mi preciado pedazo de pizza a Lea. Por nada del mundo iba a echar a la basura algo tan delicioso como es mi comida favorita.

Camino sin muchas ganas hacia la sala de recreación, si tan solo me encontrara con alguien conocido. Un compañero, amigo o hasta un profesor para retrasar mi llegada. Pero como mi suerte apesta, llego hasta mi destino.

A unos cuantos pasos se encuentra Ian en la mesa de billar repasando una que otra técnica.

Debes ir para allá Carol.

- Están reportando robos en las tintorerías, en especial la de aquí en frente. - digo al llegar a su lado.

El pelinegro alza una de sus cejas.

- Y me imagino que los ladrones tiran toda esa ropa en el bote de basura de tu habitación. Para guardarla, claro.

Me había descubierto, hora de actuar como si nada.

Cojo el palito o como sea que se llame el pedazo largo y fino de madera que se usa para jugar billar e intento pegarle al menos a una pelota pero fallo en el intento.

Miradas (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora