Carol
Abro los ojos a la misma vez que me estiro en la cama sin aún ser consciente de que me encuentro al lado de...¡¿Ian?! Al instante me cubro con la sábana aún sabiendo que llevo una pijama para nada reveladora ni atractiva. Pateo de prisa a la morsa que yace durmiendo a mi lado preguntándome cómo rayos había llegado allí si es que en la noche había estado en el "cómodo" suelo.
Un ruido seco hace que deje de divagar y me asome al lado opuesto de la cama. Mis ojos sorprendidos y a la vez apenados sustituyen a los somnolientos de hace un rato.
- Lo siento - murmuro con una breve sonrisa de disculpa a Ian quien ha despertado por la no anticipada caída.
El chico me mira notablemente molesto con su ceño fruncido y seguramente con ganas de tumbarme al suelo como justicia ante su punto de vista y venganza ante mi buen juicio.
- Linda manera de despertarme cariño. - su tono es molesto y cargado de pereza.
Alguien tiene mucho sueño aún.
- No te hubiese despertado así de no haber sido por tu falta de compromiso. Usted rompe las reglas muy rápido Señor Dekony. - su ceño se vuelve a fruncir en señal de que no ha entendido nada ¿tanto sueño tendrá? - Creo que habíamos acordado que dormiríamos separados. - añado haciéndome la molesta.
- ¿Pero no se supone que somos prometidos? - se excusa acomodándose en la cama.
Sonrío.
- Que yo sepa eso es mentira. - comento a su lado.
- Pero podría ser verdad. - sonríe juguetón golpeando su hombro con el mío.
Río mientras lo veo caminar hacia el baño.
- Ojalá eso fuera verdad. - digo en voz baja para que Ian no pueda oírme.
Miro la hora en mi celular que descansa sobre la mesita de noche color negra. Son las siete de la mañana, jamás me levanto a esta hora en vacaciones. Observo a través de la ventana el cielo azul adornado con hermosas y grandes nubes tan blancas como la lana. Sonrío sabiendo que este cielo es el mismo de todos lados pero me atrevería a decir que en ésta isla el cielo es más hermoso. Dejándome llevar por la vista tan nítida y el cantar mañanero de las aves, retiro las cortinas que logran obstruir mi vista a través de la ventana. Un sin número de montañas con gran verdor y espesos árboles, un mar con increíbles olas, el sol radiante y altas palmeras adornando el panorama es lo que mis ojos logran ver. Un paisaje excepcional y digno de admirar. Inevitablemente busco mi celular y tomo una foto pensando en que esta villa y en general, éste lugar debió haber sido costoso para la familia de Ian.
La puerta del baño se abre dejándome saber que mi supuesto novio ya ha de haber terminado en el baño. Busco mis cosas en la maleta y otras en los cajones para luego adentrarme al baño.
(...)
- ¿Cuánto más falta? - le susurro en el oído a Ian.
Resulta ser que los padres de éste nos acaban de mencionar que hasta que toda la familia no esté lista para bajar al restaurante, no comeremos ya que es una tradición para ellos comer juntos en familia.
Y yo tengo hambre.
- No sé exactamente. - responde haciendo una mueca - Por este tipo de cosas es que no comparto demasiado con mi familia, quieren hacer todo juntos. - refunfuña.
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Miradas (COMPLETA)
Roman d'amourA través de miradas expresamos miles de sentimientos. Carolina siempre miraba al mismo chico desde un extremo de la universidad, él también la miraba a ella desde el otro extremo. Miradas que decían lo que las palabras no podían. El destino les dar...
