Carol
Como era de esperarse, Oliver se molestó conmigo al negarme a sus besos ¿pero qué quería? ¿Que su primo y toda su familia quienes estaban al otro lado de la pared descubrieran lo nuestro?
- ¿Entonces aún no piensan casarse? - se entromete la tía Sally, su hijo quien es mi casi novio la fulmina con la mirada ante tal cuestionamiento.
Sí, la tía Sally es la madre de Oliver.
- No, aún no. - se adelanta Ian
- Estábamos pensando en graduarnos y luego lo que le sigue - añado
Todos estamos conversando en el living. Yo estoy en una butaca lo suficientemente grande como para que Ian y yo estemos cómodamente recostados.
- Me parece bien. - opina mi "suegro".
- ¿Alguien quiere queso? - ofrece Oliver con el envase de queso derretido para nachos que por cierto está muy mal abierto.
- Yo quiero - el ojiazul se levanta con cuidado para no dejar caer mi cabeza bruscamente ya que antes me encontraba recostada sobre su hombro.
El fornido chico extiende el recipiente metálico lleno de queso con uno que otro pedazo puntiagudo que sobre sale peligrosamente. El ojiazul extiende su mano que sostiene un nacho, lo remoja con el derretido queso pero al retirar su mano suelta un quejido seguido de una palabra no muy linda ni adecuada para ser escuchada por niños. Linda y sus abuelos lo regañan por decir semejante palabra que como si fuera poco los gemelos comienzan a repetirla solo por molestar. Los demás incluyéndonos a mi y a Oliver quien se le nota a leguas su gran falsedad, se preocupan por Ian.
Observo su cortadura que gracias a Dios no es demasiado profunda o sino lo más probable tendríamos que ir al hospital.
- Ven, tengo un botiquín de primeros auxilios en la habitación. - lo tomo de la mano comenzando a subir hasta nuestra habitación.
Intento limpiar la sangre sin marearme. Soy una mierda para estas cosas. Presiono intentando detener el líquido rojo. Ian, por su parte, parece no poder contenerse cuando logro pasar un algodón lleno de alcohol por su pulgar.
- Ha sido el imbécil de Oliver, no soporta vernos juntos ni un segundo. - comenta irritado.
Suspiro, si supiera...
- Lo sé - susurro - ¿Duele mucho?
- Como la mierda. - hace una mueca de dolor. - Quizás podrías hacer algo para aliviar el dolor. - comenta.
- Si pudiera lo haría. - expreso sintiéndome un tanto culpable, Oliver está molesto por mi rechazo y se desquita con su primo.
- Sí que puedes. - su mirada es juguetona y tentadora dejando atrás la molestia de su cortadura.
¿Por qué es tan fácil caer a sus pies y pecar?
Sonrío comprendiendo sus palabras.
Ahora mismo no pienso demasiado. No me importa Oliver, no me importa lo que Lucrecia (mi conciencia) luego me reclame.
Poso ambas manos a cada lado de su perfecto rostro acercándome a él levemente inclinada. Observo sus azules ojos quienes me miran con cierto toque de incredulidad. Sonrío complacida y acorto la poca distancia que me separa de sus labios. Sintiéndome en las nubes procuro besarlo de la manera más apasionante y posesiva que soy capaz asegurándome de que este beso no solo quedará grabado en mi mente sino que también en la suya. Ian, quien estaba sentado en el borde de la cama se levanta junto a mi sin deshacer el beso tomándome por las caderas y acercándome más a él.
Sin importar que tipo de sospechas lleguen hasta la mente de Ian lo beso cada vez con más pasión y posesividad. Ahora no tengo tiempo para pensar en pros y contras. Estoy y necesito disfrutarme este beso como si fuera el último por que ni siquiera sé si lo será.
Puede que Ian se moleste y todo llegue a su fin pero, mientras tanto, procuraré seguir el compás de éste beso sin medidas en el que descargo todo lo que soy capaz de sentir por él y estoy segura de que me volveré adicta a esto.
- Lina, ¿ya curaste a I... - el nombre del chico que hace milésimas de segundos he dejado de besar queda suspendido en el momento en que su primo parece percatarse de nuestro beso para nada insignificante.
Me separo de golpe sorprendida por la inesperada aparición de Oliver mientras lo miro con cierto temor. Él esta vez toma el papel de Ian cuando estaba molestísimo al verme con su primo aquella vez. Pero su mirada llena de rabia es mas intensa y sus puños cerrados solo indican una cosa; la llegada de La Tercera Guerra Mundial a causa de Carolina Parker.
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Carolina y sus sabias desiciones...
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Miradas (COMPLETA)
RomanceA través de miradas expresamos miles de sentimientos. Carolina siempre miraba al mismo chico desde un extremo de la universidad, él también la miraba a ella desde el otro extremo. Miradas que decían lo que las palabras no podían. El destino les dar...
