CAPÍTULO 6 (editado)

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Marcus

No sé qué demonios le pasa a Tatiana, eso de enfrentar a Rosalie fue una maldita locura, nadie se enfrenta a ella, ni siquiera yo que la molesto mucho, y eso que ella me odia por ser de la manera que soy y mas por todo lo que paso cuando volvió de un supuesto internado en Europa, las personas que se enfrentan a ella tienen que estar totalmente fuera de sus cabales, porque solo a un estúpido se lo ocurre buscar su muerte con esa chica.

Cualquiera diría que sólo quiero jugar con ella, pero no es así, yo de verdad estoy enamorado de ella, de su pelo rizado hasta la cintura, de sus ojos marrones que casi cambian a negros cuando se enoja, de su piel naturalmente bronceada, y de esos labios tan apetecibles... amo todo de ella, y aunque no lo parezca, siempre ha sido así, desde que la conocí.

La última vez que hable con ella se burló de mí, o eso trató, diciendo que ya no podría dedicarle mis touchdowns a Tatiana, y la verdad es que nunca lo hacía, era a ella, siempre fue a ella y eso sólo lo sabe su hermano, pero claro, el muy idiota no quiere que yo se lo diga por ser un maldito sobre-protector.... y a mi madre no le cae por la simple razón de que ella volvió cambiada, aunque para mi ella es una chica fuerte que sobrevivió un tiempo sin su hermano mellizo.

Se que está castigada, pero necesito verla, yo no estoy enfermo como le dije, es sólo que, si ella no va a uno de mis partidos, yo tampoco lo hago, es por ella que soy el mejor, porque la quiero impresionar siempre, quiero ser el mejor para ella... la quiero desde la primera vez que la vi, aunque ella no supo de mi existencia hasta años después.

Espero que su padre o su hermano no estén en la casa, y si lo están, que no me descubran, porque me matan y sé que ella estaría riendo como foca retrasada, en fin, voy subiendo por las enredaderas que hay fuera de su habitación, si, si, lo sé, muy cliché, pero hago esto todos los fines de semana sólo para verla dormir y luego hago lo mismo para irme. No me juzguen, a situaciones desesperadas, medidas desesperadas, esta chica solo es un angel mientras duerme.

Llegó a su ventana y por suerte está abierta, así que entró, y me golpeó la cabeza con algo, y diablos que duele, creo que con lo que me golpee era una mesa o tal vez una silla, ella siempre cambia las cosas de lugar, todas las semanas están en lugares diferentes... excepto las mesas, esas siempre se quedan en los lugares que están.

Su habitación era de un color azul o verde, eran como dos colores casi iguales, desde hace varios años que es así, no entiendo porque nunca pinto su cuarto de un color mas claro... claro esta, que yo recuerdo el exacto color del que era antes de que se la llevaran así como también recuerdo como estaba cada cosa y donde estaban, nadie nunca pregunta sobre lo que le paso para que fuera de esta manera y las únicas personas que lo saben, estoy aseguro, que no viven en este país.

- ¿Pero qué demonios haces aquí? - grita ella, yo sólo la veo espantado ya que su padre o su hermano puede estar en la casa.

- ¿Tu padre o tu hermano están? - digo un poco intranquilo, y ella bufa, se ve tan linda haciendo esos gestos.

-No, ni mi padre ni mi hermano están en la casa- creo que tengo suerte- Si los buscas a ellos, ya te puedes ir por donde llegaste.

-Que bien, y no vine a buscarlos a ellos- le digo con una sonrisa pícara, ella me mira con curiosidad y antes de que hable le contesto- Vine a verte a ti, y no, no es ninguna apuesta con nadie, o créeme que estaría en mi casa en cama por los golpes de tu hermano- es la primera vez que ella sonríe frente a mí, aunque es una sonrisa de satisfacción al saber lo que me haría su hermano, pero es una linda sonrisa.

-Le diré a mi hermano, que llegaste aquí y entraste por mí ventana- eso sí que me dio miedo, no quiero que Jake se entere o me mata.

- ¿Por qué mejor no jugamos algo? - vuelvo a poner una sonrisa en mi rostro, está vez una traviesa- Juguemos a que no le dices nada a tu hermano.

-No, no quiero, ese juego suena aburrido- hace un puchero como niña chiquita y luego la veo sacar su celular y buscar algo, debí cerciorarme de que su celular estaba en la mesita de noche, creo que le dirá a su hermano que estoy aquí.

No lo pienso dos veces voy corriendo tras ella, no sé cómo diablos no me di cuenta que su celular estaba en su bolsillo trasero ¿por qué no me fije antes en la maldita mesita de noche? Corrimos por toda la habitación como niños chiquitos hasta que me lancé sobre ella y caímos en la cama riendo como niños chiquitos, yo le empecé a hacer cosquillas y ella reía aún más.

-P-para, y-ya no p-puedo m-ma-mas jajajajjaja- decía con la voz entrecortada por la risa.

-No, hasta que digas que soy el chico más guapo y sexy de todos- ella negó con la cabeza- Bien, como no lo dirás, no parare.

-Jajajajjaja, es-esta b-bien. Eres el chico más guapo y sexy de todos- no sé cuándo, pero yo ya me encontraba cerca de ella, a sólo centímetros de sus labios, vi como los relamía y por un momento yo quise ser su lengua- Ma-Marcus- dijo con nerviosismo, y escuchar mi nombre salir de sus labios fue delirante, por lo que no me pude controlar y corté la distancia que había entre nuestros labios y la bese.

Sus labios son el paraíso mismo, si besarla me condena, estaré felizmente condenado, porque sus labios me llevaron a cometer el mejor de los delitos, probarlos. Este es uno de los momentos donde vale la pena cualquier cosa, la muerte, la vida, la tortura... todo vale la pena solo por tan solo un beso, un momento al lado de la mujer que esta correspondiendo mi beso en este momento.

Ella no me separo del beso, al contrario, permaneció tranquila pero después correspondió a mi beso, pedí acceso a su boca con mi lengua y ella me lo dio, juro que moriré feliz, porque sé que si su hermano se entera me va a matar, pero moriré feliz y con la satisfacción de haberla besado, aunque sea por una vez en la vida. Tenia la esperanza de que este momento se repitiera, tenia la vaga ilusión de que algún día ella y yo estuviéramos juntos... pero eso es algo que no se sabe si ocurrirá o no.

Seguimos basándonos hasta que la falta de oxígeno nos hizo separar, yo no quería separarme de sus labios, así que la volví a besar y ella gustosa respondió a mi beso. ¿Saben de esos momentos en los que están comiendo algo y por alguna razón no pueden dejar de comerlo y quieren seguir y seguir aunque ya no puedan?, bueno, así me sentía yo en este preciso momento, no quería dejar de besar los labios de Rose ni siquiera porque me faltara el oxigeno, quería quedarme en este lugar para siempre... 

- ¿Qué demonios estás haciendo? - esa fue la alarma segura para mi muerte, me separe de Rosalie, quien estaba más roja que un tomate por lo que ocultó la cara entre la cama y sus manos.

-Puedo explicarlo- le dije a...

Mensajes a la nerdDonde viven las historias. Descúbrelo ahora