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Jamie ya había dado vuelta a la página, había decidido que si bien, esos conflictos eran de cierta gravedad para los fondos de los poblados, no terminarían en una matanza. Decidió, con cierta satisfacción, escuchar como los Dodgers habían tomado amplia ventaja contra los Red Sox. Esos eran unos cincuenta dólares extras debido a las apuestas en la comisaria.

—Jefe, los Red Sox van invictos, obviamente van por la serie mundial. —Había comentado Richard cuando aceptó la apuesta de los cincuenta dólares, como quien trata de persuadir a un hombre de llevar a cabo una locura. Sin embargo, Jamie tenía suerte, siempre la había tenido. Esa vez no era la excepción.

Según el cronista, Chris Taylor acababa de sacarla del estadio con hombres en segunda y tercera, por lo que eso ya era una masacre para unos Reds que iban abajo por cinco carreras. Imaginaba como los hombres corrían para alcanzar la carrera, regodeándose mientras la bola salía disparada hacía el oscuro cielo. Fue entonces cuando Bob, lanzando una exclamación, lo desconcentró.

—¡Carajo!

King con el ceño fruncido observó hacia donde el oficial dirigía la mirada. La calle del Ayuntamiento se asomaba detrás de la ventana, cuyas persianas siempre estaban abiertas. Después de prestarle atención al ambiente, Jamie también soltó una grosería.

Tan Profundo como el VacíoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora