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Danna se mantenía en la sala de la casa. No quería toparse con Jason y no solo por miedo, también por ira. No sabía si era capaz de controlarse cuando el chico le hiciera un nuevo comentario sugerente, o cuando le hiciera una burla. Es más, si llegaba a aventar, como era su costumbre, un bóxer cubierto con líquido seminal, Danna lo tomaría y lo dejaría justo enfrente de la puerta de entrada. Estaba ya harta de que los Forrest hicieran caso omiso al comportamiento de su hijo, y cuando ella les daba una observación, estos solo se encogieran de hombros y le dijeran: Es un adulto en desarrollo, todos los chicos a esa edad son así. Pero ella sabía que no todos eran así, es más, en ese sentido, Jason pertenecía a un grupo único. Tenía doce años, aunque en el diciembre próximo cumpliría trece, era algo grande para su edad, pero aparentemente, eso era normal en la familia Forrest. Su padre, quien trabajaba en una constructora ascendente, medía casi los dos metros, mientras que su esposa y madre de Jason, medía uno con ochenta y ocho. Danna siempre se había sentido algo intimidada cuando estaba con ellos, pero no incomoda. Algo que sí pasaba con Jason últimamente. Su actitud hacia los demás era introvertida, pero hacia Danna y los videojuegos, parecía ser lo contrario. Cuando Jason se ponía a jugar, hablaba largo y tendido con los protagonistas de sus aventuras gráficas, tal y como no lo hacía con sus compañeros de clase o vecinos. Sus maestros no tenían un solo buen recuerdo de él, y lo consideraban hasta cierto punto, lento de aprendizaje. Pero Danna conocía la otra faceta del chico que cuidaba, el que con cuidado o quizá con naturalidad ocultaba su máscara. Ese verano era para él especial, como cualquier verano, la razón era simple y llana: no tenía que socializar y podía enfrascarse de lleno en sus "proyectos". Estos consistían en diseccionar gatos y perros que traía consigo cuando salía de "excursión", a estos los llamaba trofeos de guerra. Danna quedó horrorizada la primera vez que Jason había llevado su nueva víctima, este era un gato de lomo naranja, con pecho y patas color blanco. En un principio, ella creyó que el chico se limitaría a quedarse con el animal, como señal de protesta contra sus padres, ya que ellos le prohibían de manera tajante el poseer animales.

—J, sabes que tus padres te van a obligar a deshacerte del gato. —Le había dicho al verlo entrar con el animal, que ronroneaba en sus brazos. Debía pesar al menos ocho kilos.

—No tendré ningún problema, Danna Banana. Este pequeñín será usado en fines científicos. —El chico prestó especial atención en acentuar lo último de la frase y al terminar le dedicó una sonrisa. En ese gesto había algo que a ella no le gustaba y con justa razón. Jason se encerró en su cuarto durante tres horas, si Danna tocaba la puerta él se limitaba a decirle que por favor, regresara más tarde. No era común que el chico pidiera las cosas de manera educada.

El gato nunca volvió a aparecer. Así, otros animales se le iban sumando.

Fue hasta algunas semanas atrás que Danna, con cierto horror y sobresalto, encontró el cadáver de un gato en los botes de basura. Su piel había sido removida tal y como le hacían a los conejos. Su vientre había sido abierto en canal, y los órganos habían sido extraídos, dejando a la vista las solitarias costillas. Jason lo había dejado ahí a propósito, quizá por un olvido, pero Danna estaba casi segura que como una advertencia. Por más que la demás gente lo tachara de lento, o de tonto, Jason era alguien demasiado inteligente, quien moraba en un mundo de fantasía retorcida, que poco a poco intentaba volverla realidad.

Danna pensaba en ello mientras tenía el cuchillo en su mano. Había querido picar unos cuadritos de manzana y melón para darle de desayunar al chico. Fue hasta la cocina, lavó las frutas y se dispuso a cortarlas cuando cayó en la cuenta de que los Forrest usaban un solo cuchillo para todo. Este tenía una hoja de quince centímetros, estaba algo rayado de la hoja y su mango, ergonómico con los dedos, era color negro. Eso significaba que para realizar tal salvaje acto, Jason debió usar el mismo cuchillo que ahora apretaba su puño.

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⏰ Última actualización: Mar 13, 2018 ⏰

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