Capitulo 27

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Una llamada a las ocho de la mañana les despertó. Habían estado toda la noche alejados de las redes y de todo lo que tuviese que ver con el exterior. Habían aclarado su relación ante todo el mundo. Sabían que esto iba a atraer a mucha gente que solo quería hacerles daño. Habían desconectados todas las opciones de internet, pero las llamadas podían entrar.

- ¿Sí?

- ¿Aitana? ¿Estáis bien? ¿Por qué no contestáis a los mensajes? ¿Qué ha pasado? ¿Cepeda?

-Ana, Ana, Ana. Tranquila. Estamos bien. Solo queríamos desconectar del mundo. Luis está aquí conmigo.

- ¿Pero cómo habéis hecho eso? Están las redes que echan humo.

-Espera, que salgo de la habitación. No quiero despertar a Luis. Pues hemos hecho lo que teníamos que hacer. Estábamos ya hartos de que nos siguiesen, que nos preguntasen, que especulasen. Aclaramos nosotros todo y ya está.

- ¿Cuándo has crecido tanto, Aitana? ¿Dónde se quedó la niña de dieciocho años que entró a la academia?

-Pues supongo que se quedó allí. No sé. Yo sigo siendo la misma.

- ¿Aitana? Espero que sepáis cuidar esta relación. Os hacéis tan bien mutuamente. Cuenta conmigo siempre que quieras. Os quiero mucho.

-Gracias, Ana. Nosotros también te queremos.

- ¿Quién era?

-Ana. Estaba preocupada por lo que ha pasado. Ya está más tranquila.

Cepeda se acercó y la abrazó, acunándola en su pecho. Aitana cerró los ojos y respiró toda la fuerza que necesitaba para los días que se les venían encima.

-Aitana, ¿quieres que vayamos a tu casa? Tus padres estarán preocupados.

-Vamos. Luis, ¿hemos hecho lo correcto?

- ¿Te arrepientes?

-No. Nunca. Te quiero y estoy feliz que todo el mundo lo sepa. Pero me preocupa por ti. Hay mucha gente que solo se dedica a malmeter. Y eso puede afectar a tu carrera.

-No te preocupes por eso. No pienso hacer mi vida condicionado por unas personas sin vida propia. Vamos, anda.

Ya en casa de Aitana, ninguno se atrevía a abrir el tema. Y aunque sus padres ya sabían todo, no se sabían cómo hablar esto cara a cara con ellos.

-Bueno, ¿queréis hablar ya? Sabemos a lo que habéis venido. Y sin que nos digáis nada, os decimos que estamos muy contentos por vosotros. Olvidaros de terceras personas y de gente que no sabe nada sobre vosotros. Centraros en vuestras carreras, en la gente que os quiere y en apoyaros entre vosotros. Por nosotros no va a haber ningún problema. Cuidaros.

-Nunca, pase lo que pase y digan lo que digan, nunca voy a dejar que le digan nada a Aitana. Me da igual que todo el mundo venga a por mí, pero a ella no lo voy a permitir. Quedaos tranquilos.

Aitana no esperaba otra cosa por parte de sus padres. Ellos habían visto como era Luis con ella y sabía que les iban a apoyar en todo. Fue a coger algo de ropa para llevársela a casa de Luis. Porque, aunque no estaban viviendo juntos, pasaba allí la mayoría de las noches. Belén entró en su habitación trayendo consigo una maleta.

-Toma. Guarda todo aquí. No vas a llevar todo en bolsas.

-Mamá, no me voy para siempre. Yo sigo viviendo aquí. Pero a veces se nos hace tarde y quiero tener ropa allí.

-No hace falta que me des explicaciones, Aitana. Tu padre y yo ya sabemos que es lo que quieres. Tu casa estará abierta siempre que quieras. Es normal que quieras estar allí. Vuestra relación ha empezado al revés. Empezasteis viviendo juntos y ahora os cuesta estar separados.

-Tampoco quiero agobiarle. Ha sido muy independiente desde muy joven y me da miedo perderle.

-Ay, Aitana. No digas tonterías. Eso sí, cuidaos, eh.

- ¡Mama! Por favor.

Ambas empezaron a reír mientras empezaban a guardar cosas en la maleta.

-Me acaba de llamar Roi. Han organizado algo en casa de Raoul. No sé el que, pero me ha dicho que tenemos que ir sí o sí.

-Me dan miedo. Pero vamos.

De camino hacia casa de Raoul, Aitana recibió una llamada que no esperaba. Miró a Luis, que vio el nombre y volvió la vista hacia la carretera.

- ¿Puedo cogerlo?

-Aitana, que no me tienes que pedir permiso para nada. Ya te lo he dicho muchas veces. Confió en ti y cualquier cosa que hagas, va a estar bien. Ella contestó la llamada.

- ¿Qué pasa, Vicente?

-Aitana, perdóname. No quería ser así. Pero ahora me tienes que escuchar. Le tendí una trampa el otro día a tu novio. ¿El día que se fue de fiesta con sus amigos de Barcelona? Le dije a una chica que le sedujese, y cayó. Aitana, te engaña. No te creas nada de lo que te dice. Aitana, hazme caso. ¿Aitana? ¿Aiti? ¿Hola?

Aitana colgó inmediatamente el teléfono. Se giró hacia Luis, que la miró preocupado.

- ¿Qué pasa, Aitana?

-Nada, nada.

"Te engaña." "Te engaña."  Dos palabras que no se pudo sacar de la cabeza en toda la noche.

CamufladosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora