Capitulo 31

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Una vuelta. Otra vuelta. Luis no dejaba de dar vueltas en la cama pensando en las palabras de Aitana y en los consejos de Manu. ¿Iba a ser capaz de dejar ir a Aitana por esto? Le había hecho daño que desconfiase de él, pero era su niña. Se puso a recordar todo los momentos que habían pasado juntos. Esos dos mees en la academia, los cuales fueron los mejores meses de toda su vida, y los habían pasado juntos. Sus primeros conciertos los habian vivido juntos. Recordó también ese día increible en el puerto, y como habían dejado de camuflar todo en una amistad para confirmar su relación en las redes sociales. Ese día había podido decirle al mundo que la quería como a nadie había hecho. Y él se sentía querido por ella.

Claro que no todos los momentos que habían superdo junto habían sido bonitos. Tuvo que aguantar una noche en comisaría por culpa de la misma persona que hoy les mantenía separados. Pero también recordó lo que había sucedido cuando había conseguido la libertad. Se habían amado como nunca.
Vale que aitana se había equivocado, pero no podía culparla. Ella era así. Confiaba en todo el mundo, sin pensar que la pueden hacer daño o que pueden ir con dobles intenciones. Había estodo casi dos años en una relación idílica con un chico que, por lo que ahora estaba demostrando, era un manipulador. No pensaba que durante el tiempo que estuvieron juntos se hubiese comportado así, pero ahora era capaz de todo por separarles. En este tiempo ella le había enseñado todas las ineguridades que tenía y el, con paciencia, había intentado demostrarle que todo eso era mentira. Que ella era preciosa, y que le daba igual que tuviese flequillo o no o que ropa usase. Él la quería así, tal y como ella fuese, tal y como ella vistiese, tal como ella quisiese.

Sus penamientos continuaron divagando durante mucho tiempo más. El insomnio había llegado esa noche para quedarse. Se incorporó y decidió que darse una ducha podía ser una solución para aclarar sus ideas un poco. No le preocupaba que Roi durmiese a escasos metros del baño, pues el otro gallego tenía el sueño pesado y nada le despertaría. Pero ni con el agua helada conseguía despejar su mente. Se vistió y salió con la idea de fumarse un cigarro. Sabía que al final de aquel pasillo había una pequeña terraza destinada a los fumadores.
Todo estaba a oscuras y no pudo distinguir a quien pertenecía la sombra que veía de lejos hasta que no abrió la puerta.
-¿Que haces aquí con lo tarde que es?
-Yo...ya me iba. Estaba tomando un poco el aire.
-Aitana. -dijo en un suspiro. -deja de culpabilizarte.
-No puedo, Luis. Se que tengo la culpa. Que si tú estás mal y que no estemos juntos es mi culpa, por confiar en ese imbécil. Pero ya está. No hay nada más que hacer.
-¿Te vas a rendir tan fácil?
-Sí, y no porque quiera. Pero no puedo más. Puede soñar muy egoísta, pero no puedo más, Luis. -Se llevó las manos a la cara para ocultar las lágrimas.
Luis la atrajo entre sus brazos para abrazarla. Esta vez ella no puso ninguna objeción. Se ancló a él cómo si no hubiese un mañana. Ambos se necesitaban. Y él no era quien para romper todo lo que les unía. La apartó un poco, tomó sus barbilla entre sus dedos e hizo que ella le mirara.
-Prometeme que no vas a desconfiar de mi más. Y si lo haces, que vas a hablar conmigo primero.
Nada más decir esto, y sin dejar tiempo a réplica, la beso en los labios. Fue un beso corto, suave, de esos que cuesta asimilar, pero aun más olvidar. Se miraron a los ojos y no necesitaron hablar más. Ella supo que podía confiar en él su vida entera, que él siempre estaría para ella, aunque no se lo pidiese. El supo que ella confiaba en él y que tenía que protegerla a toda costa.
Esa noche nuinguno de los dos durmió. Les era imposible separarse. Sentados en aquella minúscula terraza, rieron, lloraron, hablaron, pero sobre todo se quisieron. Porque todo este tiempo separados les había demostrado que lo único que querían era estar asi siempre. Juntos. Tenían esperanza, había amor, estaban juntos. Estaban en casa.

**Holi. Hoy tengo que deciros muchas cosas. Lo primero, siento haber tardado tanto en actualizar y encima con un capítulo tan corto. Soy un desastre, lo se.

Segundo, he "salido del anonimato" como "escritora" en twitter, así que, sí, me voy a autospamear y deciros que me hace mucha ilusión localizar a gente que se está leyendo esta historia por allí. Ademas me podéis asesinar mas fácilmente si algo no os gusta. (@ escoan12)

Por ultimo, me quedo sin ideas. SOS. Ayudadme porfis, porque si no habría que ir acabando la historia y no quiero. Así que, tanto aquí por mensajes, y en twitter acepto cualquier idea.

Y ya estaría. Mil gracias otra vez a todos los que estáis ahí esperando a que suba capitulo y a los nuevo, que son muchos, bienvenidos. Un beso.**

CamufladosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora