Expreso Hogwarts.

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   Lily se había levantado temprano emocionada, por fin iría a Hogwarts. Era el deseo más grande de cualquier chico... En ese momento recordó a sus padres, ella ni pertenecía ahí ¿Cuánto tiempo estaría? Pero mientras duraba tenía que disfrutar.
   Bajo a desayunar, Hermione y Ginny ya estaban ahí, desayunó rápido y subió a revisar lo que falta en su baúl, que Sirius le había dado y que cambio las iniciales SB a LB. Se sentía una Black de sangre.
   En la casa había mucho jaleo. Fred y George habían encantado sus baúles
para que bajaran la escalera volando, ahorrándose así la molestia de
transportarlos, y éstos habían golpeado a Ginny y la habían hecho bajar dos tramos de escalones rodando hasta el vestíbulo; la señora Black y la señora Weasley gritaban a voz en cuello.
-¡... PODRÍAIS HABERLE HECHO DAÑO DE VERDAD, IDIOTAS!
-¡... MESTIZOS PODRIDOS, MANCILLANDO LA CASA DE MIS
PADRES!
  Nadie se molestaba en cerrar el cuadro, había tanto ruido que se hubiera despertado de todas formas.
-Harry, Lily, ustedes vienen conmigo y con Tonks - gritó la señora Weasley para hacerse oír sobre los chillidos de «¡SANGRE SUCIA! ¡CANALLAS! ¡SACOS DE INMUNDICIA!» - Dejen sus baúles y tu lechuza Harry; Alastor se encargará del equipaje... ¡Oh, por favor, Sirius! ¡Dumbledore dijo que no!
  Un perro negro que parecía un oso había aparecido junto a Harry mientras éste trepaba por los baúles amontonados en el vestíbulo para llegar a donde estaba la señora Weasley.
-En serio... - dijo la señora Weasley con desesperación - ¡Está bien, pero
allá te las compongas!
  Luego abrió la puerta de la calle de un fuerte tirón y salió a la débil luz del día otoñal. Harry, Lily y el perro la siguieron. La puerta se cerró tras ellos, y los gritos de la señora Black dejaron de escucharse de inmediato.
-¿Dónde está Tonks? - preguntó Harry, mirando alrededor, mientras
bajaban los escalones de piedra del número 12, que desaparecieron en cuanto pisaron la acera.
-Nos espera allí - contestó la señora Weasley con tono frío apartando la
vista del perro negro que caminaba con torpeza sin separarse de Harry y Lily.
  Una anciana los saludó cuando llegaron a la esquina. Tenía el cabello gris muy rizado y llevaba un sombrero de color morado con forma de pastel de carne de cerdo.
-¿Qué hay, Lily? ¿Harry? - les preguntó guiñándoles un ojo - Será mejor que nos demos prisa, ¿verdad, Molly? - añadió mientras consultaba su reloj.
-Ya lo sé, ya lo sé - gimoteó ésta mientras daba pasos más largos - es
que Ojoloco quería esperar a Sturgis... Si Arthur nos hubiera conseguido unos coches del Ministerio... Pero últimamente Fudge no le presta ni un tintero vacío... ¿Cómo se las ingenian los muggles para viajar sin hacer magia?
  Lily abrió la boca para contestar pero en ese momento, el enorme perro negro soltó un alegre ladrido y se puso a hacer cabriolas a su alrededor, corriendo detrás de las palomas y persiguiéndose la cola. Harry no pudo contener la risa. Sirius había pasado mucho tiempo encerrado en la casa. La señora Weasley, sin embargo, frunció los labios.
  Tardaron veinte minutos en llegar a King's Cross a pie, y en ese rato no
ocurrió nada digno de mención, salvo que Sirius asustó a un par de gatos para distraer a Harry y Lily. Una vez dentro de la estación, se quedaron con disimulo junto a la barrera que había entre el andén número nueve y el número diez hasta que no hubo moros en la costa; entonces, uno a uno, se apoyaron en ella y la
atravesaron fácilmente, apareciendo en el andén nueve y tres cuartos, donde el expreso de Hogwarts escupía vapor y hollín junto a un montón de alumnos que aguardaban con sus familias la hora de partir. Lily estaba asombrada, sentía que lloraba de felicidad, esto no era una imitación de algún parque, esto está real... Iba a Hogwarts, por fin...
-Espero que los demás lleguen a tiempo - comentó la señora Weasley,
nerviosa, y giró la cabeza hacia el arco de hierro forjado que había en el andén, por donde entraban los que iban llegando.
-¡Qué perro tan bonito, Harry! - gritó un muchacho con rastas.
-Gracias, Lee - respondió Harry, sonriente, y Sirius agitó con frenesí la cola. Lily sonrió aún más.
-¡Ah, menos mal! - dijo la señora Weasley con alivio - Ahí está Alastor
con el equipaje, mirad...
  Con una gorra de mozo que le tapaba los desiguales ojos, Moody entró cojeando por debajo del arco mientras empujaba un carrito donde llevaba los baúles.
-Todo en orden - murmuró al llegar junto a Tonks y la señora Weasley - Creo que no nos han seguido... Unos instantes después, el señor Weasley apareció en el andén con Ron y
Hermione. Casi habían descargado el equipaje del carrito de Moody cuando llegaron Fred, George y Ginny con Lupin.
-¿Algún problema? - gruñó Moody.
-Ninguno - contestó Lupin.
-De todos modos, informaré a Dumbledore de lo de Sturgis - afirmó Moody - Es la segunda vez que no se presenta en una semana. Está
volviéndose tan informal como Mundungus.
-Bueno, cuidense mucho -dijo Lupin estrechándoles la mano a todos. Por
último se acercó a Harry y le dio una palmada en el hombro-. Tú también, Harry. Ten cuidado.
-Sí, no te metas en líos y ten los ojos bien abiertos - le aconsejó Moody al
estrecharle la mano - Y esto va por todos: cuidado con lo que ponen por
escrito. Si tenien dudas, no se les ocurra escribirlas en sus cartas.
-Ha sido un placer conocerlas - dijo Tonks abrazando a Lily, Hermione y
Ginny - Espero que volvamos a vernos pronto. Y escríbeme de tus primeros días en estos tiempos, Lily.
  Entonces sonó un silbido de aviso; los alumnos que todavía estaban en el andén fueron apresuradamente hacia el tren. Sirius se acercó a Lily y subió sus patas a sus hombros llenándola de saliva.
-Tambien te escribiré a ti - dijo en respuesta acariciando sus orejas.
-Rápido, rápido - los apremió la señora Weasley, atolondrada,
abrazándolos a todos, y a Harry dos veces - Escriban... Portense bien... Si se les ha dejado algo ya se lo mandaremos... ¡Rápido, suban al tren!
  El perro negro se levantó sobre las patas traseras y colocó las delanteras
sobre los hombros de Harry, pero la señora Weasley empujó al muchacho hacia la puerta del tren y susurró:
-¡Te lo suplico, Sirius, haz el favor de comportarte como un perro!
-¡Hasta pronto! - gritó Harry desde la ventanilla abierta cuando el tren se
puso en marcha, mientras Ron, Hermione, Ginny y Lily saludaban con la mano.
  Las figuras de Tonks, Lupin, Moody y el señor y la señora Weasley se
encogieron con rapidez, pero el perro negro corrió por el andén junto a la
ventana, agitando la cola; la gente que había en el andén reía viéndolo perseguir el tren; entonces éste tomó una curva y Sirius desapareció.
-No ha debido acompañarnos - comentó Hermione, preocupada.
-Vamos, no seas así - dijo Ron - hacía meses que no veía la luz del sol, pobre hombre.
-Bueno - dijo Fred dando una palmada - no podemos pasarnos el día
charlando, tenemos asuntos de los que hablar con Lee. Hasta luego - se
despidió, tomo la mano de Lily dejándole un beso, sonriendo, y George y él desaparecieron por el pasillo hacia la derecha. Lily vio por donde se fueron sonrojada.
  El tren iba adquiriendo velocidad, y las casas que se veían por la ventana
pasaban volando mientras ellos se mecían acompasadamente.
-¿Vamos a buscar nuestro compartimento? - propuso Harry.
Ron y Hermione se miraron.
-Esto... - empezó a decir Ron.
-Nosotros... Bueno, Ron y yo tenemos que ir al vagón de los prefectos - dijo Hermione sintiéndose muy violenta.
  Ron no miraba a su amigo, pues parecía muy interesado en las uñas de su mano izquierda.
-¡Ah! -exclamó Harry - Bueno, vale.
-No creo que tengamos que quedarnos allí durante todo el trayecto - se
apresuró a añadir Hermione - Nuestras cartas decían que teníamos que recibir instrucciones de los delegados, y luego patrullar por los pasillos de vez en cuando.
-Vale - repitió Harry - Bueno, entonces ya..., ya nos veremos más tarde.
-Sí, claro - dijo Ron lanzándole una furtiva y nerviosa mirada a su
amigo - Es una lata que tengamos que ir al vagón de los prefectos, yo
preferiría... Pero tenemos que hacerlo, es decir, a mí no me hace ninguna gracia. Yo no soy Percy - concluyó con tono desafiante.
-Ya lo sé - afirmó Harry, y sonrió.
Pero cuando Hermione y Ron arrastraronarr sus baúles y a Crookshanks y a Pigwidgeon en su jaula hacia el primer vagón del tren, Harry tuvo una extraña sensación de abandono. Nunca había viajado en el expreso de Hogwarts sin Ron.
-¡Vamos! - le dijo Ginny - Si nos damos prisa podremos guardarles sitio.
-Tienes razón - replicó Harry, y cogió la jaula de Hedwig con una mano y
el asa de su baúl con la otra. - ¿Lily?
  La chica seguía enemismada viendo por el pasillo, hasta que Ginny la hizo reaccionar. Los miro un poco asustada y noto que Ron y Hermione ya no estaban.
-¡Oh! Lo siento... - Tomo su baúl.
   Luego echaron a andar por el pasillo mirando a través de las puertas de
paneles de cristal para ver el interior de los compartimentos, que ya estaban llenos. Algunas personas contemplaban a Harry con gran interés, y varios daban codazos a sus compañeros y lo señalaban. Lily
recordó que El Profeta se había pasado el verano contando a sus lectores que Harry era un mentiroso y un fanfarrón. Lo vio desanimado y lo golpeó con el codo dándole una sonrisa que él chico contestó levemente.
  En el último vagón encontraron a Neville Longbottom, que tenía la cara cubierta de sudor por el esfuerzo de tirar de su baúl por el pasillo mientras con la otra mano sujetaba a su sapo, Trevor.
-¡Hola, Harry! - lo saludó, jadeando - ¡Hola, Ginny! El tren va lleno... No encuentro asiento...
-Pero ¿qué dices? - se extrañó Ginny, que se había colado por detrás de
Neville para mirar en el compartimento que había tras él - En este compartimento hay sitio, sólo está Lunática Lovegood.
  Neville murmuró algo parecido a que no quería molestar a nadie.
-No digas tonterías - soltó Ginny riendo - Es muy simpática. - Y
entonces abrió la puerta del compartimento y metió su baúl dentro. Harry, Neville y Lily la siguieron - ¡Hola, Luna! - la saludó Ginny - ¿Te importa que nos
quedemos aquí?
  La muchacha que había sentada junto a la ventana levantó la cabeza. Tenía el pelo rubio, sucio y desgreñado, largo hasta la cintura, cejas muy claras y unos ojos saltones que le daban un aire de sorpresa permanente. La muchacha tenía un aire inconfundible de chiflada. Quizá contribuyera a ello que se había colocado la varita mágica detrás de la oreja izquierda, o que llevaba un collar hecho con corchos de cerveza de mantequilla, o que estaba leyendo una revista al revés. La chica miró primero a Neville, luego a Harry y al último a Lily, y a continuación asintió con la cabeza. Lily estaba tan emocionada, estaba conociendo a Luna, otra de sus personajes favoritos y Neville.
-Gracias - dijo Ginny, sonriente.
  Harry y Neville pusieron los cuatro baúles y la jaula de Hedwig en la rejilla portaequipajes y se sentaron. Luna los observaba por encima del borde de su revista, El Quisquilloso, y parecía que no parpadeaba tanto como el resto de los seres humanos. Miraba fijamente a Harry, que se había sentado enfrente de ella
y que ya empezaba a lamentarlo.
-¿Has pasado un buen verano, Luna? - le preguntó Ginny.
-Sí - respondió ella en tono soñador sin apartar los ojos de Harry - Sí,
me lo he pasado muy bien. Tú eres Harry Potter - añadió.
-Sí, ya lo sé - repuso el chico.
  Neville rió entre dientes y Luna dirigió sus claros ojos hacia él.
-Y tú no sé quién eres.
-No soy nadie - se apresuró a decir Neville.
-Claro que sí - intervino Ginny, tajante - Neville Longbottom, Luna Lovegood. Luna va a mi curso, pero es una Ravenclaw.
-«Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres» - recitó Luna con sonsonete. Miro a Lily - Tampoco te conozco.
  Lily se sobresaltó al que la notarán, y Neville la miró sorprendido, dándose cuenta que ahí estaba.
-Soy Lily... - luego se dio cuenta que estaba apunto de qué iba a decir su apellido original - Liliann Black.
  Neville dejo salir un pequeño gritó y Luna abrió más los ojos, Ginny carraspeo para quitar la tención.
  Luego Luna levantó su revista, que seguía sosteniendo del revés, lo bastante para ocultarse la cara y se quedó callada. Harry y Neville se miraron arqueando las cejas y Ginny contuvo una risita.
  El tren avanzaba traqueteando a través del campo. Hacía un día extraño, un tanto inestable; tan pronto el sol inundaba el vagón como pasaban por debajo de unas amenazadoras nubes grises.
-¿Saben qué me regalaron por mi cumpleaños? - preguntó de repente
Neville. Ingnorando el hecho de que una Black estába sentada en el vagón.
-¿Otra recordadora? - aventuró Harry acordándose de la bola de cristal
que la abuela de Neville le había enviado en un intento de mejorar la desastrosa memoria de su nieto.
-No. Aunque no me vendría mal una, porque perdí la vieja hace mucho
tiempo... No, mirad... - Metió la mano con la que no sujetaba con firmeza a Trevor en su mochila y, tras hurgar un rato, sacó una cosa que parecía un pequeño cactus gris en un tiesto, aunque estaba cubierto de forúnculos en lugar de espinas.
-Una Mimbulus mimbletonia - dijo con orgullo, y Harry se quedó mirando
aquella cosa que latía débilmente y tenía el siniestro aspecto de un órgano enfermo - Es muy, muy rara - afirmó Neville, radiante - No sé si hay alguna en el invernadero de Hogwarts. Me muero de ganas de enseñársela a la profesora Sprout. Mi tío abuelo Algie me la trajo de Asiria. Voy a ver si puedo conseguir más ejemplares a partir de éste.
   Lily ya sabía que la asignatura favorita de Neville era la Herbología, y le agrada tanto su amor por las plantas.
-¿Hace... algo? - preguntó Harry.
-¡Ya lo creo! ¡Un montón de cosas! - exclamó Neville con orgullo - Tiene
un mecanismo de defensa asombroso. Mira, sujétame a Trevor...
  Entonces puso el sapo en el regazo de Harry y sacó una pluma de su
mochila. Los saltones ojos de Luna Lovegood volvieron a asomar por el borde de su revista para ver qué hacía Neville. Éste, con la lengua entre los dientes, colocó la Mimbulus mimbletonia a la altura de sus ojos, eligió un punto y le dio un pinchazo con la punta de su pluma.
  Inmediatamente empezó a salir líquido por todos los forúnculos de la planta, unos chorros densos y pegajosos de color verde oscuro. El líquido salpicó el techo y las ventanas y manchó la revista de Luna Lovegood; Ginny, que se había tapado la cara con los brazos justo a tiempo, quedó como si llevara un viscoso sombrero verde, Harry, que tenía las manos ocupadas impidiendo
que Trevor escapara, recibió un chorro en toda la cara y Lily que tapo con sus manos su cara, quedo más limpia que los demás. El líquido olía a estiércol seco. Neville, que también se había manchado la cara y el pecho, sacudió la cabeza para quitarse el líquido de los ojos.
-Lo..., lo siento - dijo entrecortadamente - Todavía no lo había probado... No me imaginaba que pudiera ser tan... Pero no se preocupen, su jugo fétido no es venenoso - añadió, nervioso, al ver que Harry escupía un
trago en el suelo y Lily se sacudía las manos.
  En ese preciso instante se abrió la puerta de su compartimento.
-¡Oh..., hola, Harry! - lo saludó una vocecilla - Humm..., ¿te pillo en mal
momento?
  Harry limpió los cristales de sus gafas con la mano con la que no sujetaba a Trevor. Una chica muy guapa, cuyo cabello era negro, largo y reluciente, estaba plantada en la puerta, sonriéndole. Era Cho Chang, la buscadora del equipo de quidditch de Ravenclaw.
-¡Ah, hola...! - respondió Harry, desconcertado.
-Humm... - dijo Cho - Bueno... Sólo venía a decirte hola... Hasta luego.
Y con las mejillas muy coloradas cerró la puerta y se marchó.
-Bueno, no importa - dijo Ginny con optimismo - Mirad, podemos
librarnos de todo esto con facilidad. - Sacó su varita y exclamó - ¡Fregotego!
Y el jugo fétido desapareció.
6Lo siento - volvió a decir Neville con un hilo de voz. Lily se rió y el chico la miró como si fuera a atacarlo.
Ron y Hermione no aparecieron hasta al cabo de una hora, después de que pasase el carrito de la comida. Harry, Ginny y Neville se habían terminado las empanadas de calabaza y Lily sus varitas de regaliz y estaban muy entretenidos intercambiando cromos de ranas de chocolate cuando se abrió la puerta del compartimento y Ron y Hermione entraron acompañados de Crookshanks y Pigwidgeon, que ululaba estridentemente en su jaula.
-Estoy muerto de hambre - dijo Ron, dejó a Pigwidgeon junto a Hedwig,
le quitó una rana de chocolate de las manos a Harry y se sentó a su lado. Abrió el envoltorio, mordió la cabeza de la rana y se recostó con los ojos cerrados, como si hubiera tenido una mañana agotadora.
-Hay dos prefectos de quinto en cada casa - explicó Hermione, que
parecía muy contrariada, y se sentó también - Un chico y una chica.
-Y a ver si sabéis quién es uno de los prefectos de Slytherin - preguntó
Ron, que todavía no había abierto los ojos.
-Malfoy - contestó Harry al instante, convencido de que sus peores
temores se confirmarían.
-Por supuesto - afirmó Ron con amargura; luego se metió el resto de la rana en la boca y cogió otra.
-Y Pansy Parkinson, esa pava - añadió Hermione con malicia - No sé
cómo la han nombrado prefecta, si es más tonta que un trol con conmoción
cerebral...
-¿Quiénes son los de Hufflepuff? - preguntó Harry.
-Ernie Macmillan y Hannah Abbott - contestó Ron.
Lily sonrió y Neville la miró con terror aún.
-Y Anthony Goldstein y Padma Patil son los de Ravenclaw - añadió
Hermione.
-Tú fuiste al baile de Navidad con Padma Patil - dijo una vocecilla.
Todos se volvieron para mirar a Luna Lovegood, que observaba sin
pestañear a Ron por encima de El Quisquilloso. El chico se tragó el trozo de rana que tenía en la boca.
-Sí, ya lo sé - afirmó un tanto sorprendido.
-Ella no se lo pasó muy bien - le informó Luna - No está contenta con
cómo la trataste, porque no quisiste bailar con ella. A mí no me habría
importado - añadió pensativa - A mí no me gusta bailar - aseguró, y luego
volvió a esconderse detrás de El Quisquilloso.
-Tienes razón Luna - comento Lily - tampoco soy de bailar.
Ron se quedó mirando la portada durante unos segundos con la boca
abierta y después miró a Ginny en busca de algún tipo de explicación, pero su hermana se había metido los nudillos en la boca para no reírse. Ron movió negativamente la cabeza, desconcertado, y luego miró la hora.
-Tenemos que patrullar por los pasillos de vez en cuando - les comentó a Harry y a Neville -, y podemos castigar a los alumnos si se portan mal. Estoy deseando pillar a Crabbe y a Goyle haciendo algo...
-¡No debes aprovecharte de tu cargo, Ron! - lo regañó Hermione.
-Sí, claro, como si Malfoy no pensara sacarle provecho al suyo - replicó
éste con sarcasmo.
-Si Ron, ¡aprovéchate de tu cargo! - dijo Lily con una sonrisa burlona. Que a Harry le recordó a Sirius.
-¡Lily! - Hermione miro a Ron - ¿Qué vas a hacer? ¿Ponerte a su altura?
-No, sólo voy a asegurarme de pillar a sus amigos antes de que él pille a
los míos.
-Ron, por favor...
-Obligaré a Goyle a copiar y copiar; eso le fastidiará mucho porque no
soporta escribir - aseguró Ron muy contento. Luego bajó la voz imitando los gruñidos de Goyle y, poniendo una mueca de dolorosa concentración, hizo como si escribiera en el aire-: «No... debo... parecerme... al culo... de un... babuino.»
Todos rieron, pero nadie más fuerte que Luna Lovegood, quien soltó una
sonora carcajada que hizo que Hedwig despertara y agitara las alas con indignación, y que Crookshanks saltara a la rejilla portaequipajes bufando.
Luna rió tan fuerte que la revista salió despedida de sus manos, resbaló por sus piernas y fue a parar al suelo.
-¡Qué gracioso!
Sus saltones ojos se llenaron de lágrimas mientras intentaba recobrar el aliento, mirando fijamente a Ron. Éste, perplejo, observó a los demás, que en ese momento se reían de la expresión del rostro de su amigo y de la risa ridículamente prolongada de Luna Lovegood, que se mecía adelante y atrás sujetándose los costados.
-¿Me tomas el pelo? - preguntó Ron frunciendo el entrecejo.
-¡El culo... de un... babuino! - exclamó ella con voz entrecortada sin
soltarse las costillas.
Todos los demás observaban cómo reía Luna, pero Harry se fijó en la
revista que había caído al suelo y vio algo que lo hizo agacharse con rapidez y cogerla. Viéndola del revés no había identificado la imagen de la portada, pero entonces Harry se dio cuenta de que era una caricatura bastante mala de Cornelius Fudge; de hecho, Harry sólo lo reconoció por el bombín de color verde lima. Fudge tenía una bolsa de oro en una mano, y con la otra estrangulaba a un duende. La caricatura llevaba esta leyenda: «¿De qué será capaz Fudge para conseguir el control de Gringotts?»
Debajo había una lista de los títulos de otros artículos incluidos en la
revista:
Corrupción en la liga de quidditch: los ilícitos métodos de los Tornados.
Los secretos de las runas antiguas, desvelados. Sirius Black: ¿víctima o
villano?
-¿Me dejas mirar un momento? - le preguntó Harry a Luna.
Ella, que seguía mirando a Ron y riendo a carcajadas, asintió con la cabeza.
Harry, por su parte, abrió la revista y buscó el índice. Hasta aquel momento se había olvidado por completo de la revista que Kingsley había entregado al señor Weasley para que se la hiciera llegar a Sirius, pero debía de ser el mismo número de El Quisquilloso.
Lily se puso aún lado de él viendo la revista. Harry encontró la página en el índice y la buscó.
Ese artículo también iba ilustrado con una caricatura bastante mala;
seguramente, Harry no habría sabido que pretendía representar a Sirius si no hubiera llevado una leyenda. Su padrino estaba de pie sobre un montón de huesos humanos, con la varita en alto. El titular del artículo rezaba:
¿ES SIRIUS BLACK TAN MALO
COMO LO PINTAN?
¿Famoso autor de matanzas
o inocente cantante de éxito?
Harry tuvo que leer la segunda frase varias veces antes de convencerse de
que no la había entendido mal. Lily río por lo que decía y Harry la miró intentando saber si era cierto lo que ponía. ¿Desde cuándo era Sirius un cantante de éxito?
Durante catorce años, Sirius Black ha sido considerado culpable
del asesinato de un mago y doce muggles inocentes. La audaz fuga
de Black de Azkaban, hace dos años, ha dado pie a la mayor
persecución organizada en toda la historia del Ministerio de la
Magia. Ninguno de nosotros ha puesto en duda jamás que Black
merece ser capturado de nuevo y entregado a los Dementores.
PERO ¿LO MERECE EN REALIDAD?
Hace poco tiempo han salido a la luz nuevas y sorprendentes
pruebas de que Sirius Black podría no haber cometido los crímenes
por los que lo enviaron a Azkaban. De hecho, Doris Purkiss, del
número 18 de Acanthia Way, Little Norton, sostiene que Black ni
siquiera podría haber estado presente en el escenario de los crímenes.
«Lo que la gente no sabe es que Sirius Black es un nombre falso
-afirma la señora Purkiss-. El hombre al que todos creen conocer
como Sirius Black es en realidad Stubby Boardman, cantante del
conocido grupo musical Los Trasgos, que se retiró de la vida pública
hace casi quince años, tras recibir el impacto de un nabo en una oreja
durante un concierto celebrado en la iglesia de Little Norton. Lo
reconocí en cuanto vi su fotografía en el periódico. Pues bien, Stubby
no pudo cometer esos crímenes porque el día en cuestión estaba
disfrutando de una romántica cena a la luz de las velas conmigo. He
escrito al ministro de la Magia y espero que pronto presente sus
disculpas a Stubby, alias Sirius.»
Harry terminó de leer el artículo y se quedó mirando la página, incrédulo.
Quizá fuera un chiste, pensó, quizá la revista incluyese bromas de ese tipo. Mientras tanto Lily leí por lo escrito.
Retrocedió unas cuantas páginas y encontró el artículo sobre Fudge. Lily lo dejo, ya que no quería leer sobre el ministro.
-¿Hay algo que valga la pena? - preguntó Ron cuando Harry cerró la

revista.

-Pues claro que no - se adelantó Hermione en tono mordaz - El

Quisquilloso es pura basura, lo sabe todo el mundo.

-Perdona - dijo Luna, cuya voz, de pronto, había perdido aquel tono

soñador - Mi padre es el director.

-¡Oh..., yo...! - balbuceó Hermione, abochornada - Bueno..., tiene cosas

interesantes... Es muy...

-Dámela, por favor. Gracias -respondió Luna con frialdad, y luego se inclinó hacia delante y se la quitó a Harry de las manos.

Pasó con rapidez las páginas hasta la número cincuenta y siete, volvió a

ponerla del revés con decisión y desapareció de nuevo tras ella justo cuando la puerta del compartimento se abría por tercera vez.

Voltearon a ver a Draco Malfoy sonriendo con suficiencia, flanqueado por Crabbe y Goyle.
-¿Qué? - Harry le espetó agresivamente antes de que Malfoy pudiera abrir la boca.

-Cuida tus modales, Potter, o tendré que castigarte - dijo Malfoy

arrastrando las palabras; Lily observó su lacio y rubio cabello y su puntiaguda barbilla, de dio cuenta que este chico sería su primo falso por ser Black - Mira, a mí me han nombrado prefecto y a ti no, lo cual significa que yo tengo el derecho de imponer castigos y tú no.

-Ya - replicó Harry - pero tú eres un imbécil y yo no, así que lárgate de

aquí y déjanos en paz.

Ron, Hermione, Ginny y Neville se pusieron a reír y Malfoy torció el gesto.

-Dime, Potter, ¿qué se siente siendo el mejor después de Weasley?

-Cállate, Malfoy - dijo Hermione con dureza.

-Veo que he puesto el dedo en la llaga -sentenció Malfoy sin dejar de

sonreír - Bueno, ándate con mucho cuidado, Potter, porque voy a estar

siguiéndote como un perro por si desobedeces en algo.

-¡Largo! - le ordenó Hermione poniéndose en pie. Malfoy soltó una risita.
-En serio, Draco, fuera de aquí - Lily mostró una mirada desafiante y su cabello rojo.
-¿Tú quién eres para hablarme así? - Malfoy la miró furioso.
-Oh, no te preocupes, pronto lo averiguaras - lo sonrió de forma altanera y Malfoy y acompañantes se fueron.
-Wow Lily - exclamó Ron.

  Después del viaje por fin llegaron y bajaron del tren, caminando hacia las carrozas, Lily vio a los caballos que los llevaban, a los Threstalls, observó emocionada y algo asustada por el motivo que los veía.
Detrás de ella escuchó la plática entre Luna y Harry.
-No pasa nada - dijo Luna en

cuanto Ron se perdió en el oscuro interior del carruaje - No te estás volviendo loco ni nada parecido. Yo también los veo.

-¿Ah, sí? -replicó Harry.
-Sí, claro. Yo ya los vi el primer día que vine aquí - le explicó la chica -Siempre han tirado de los carruajes. No te preocupes, estás tan cuerdo como yo.
Luna subió y Lily al pasar al lado de Harry para subir le dijo.
-Tienes razón, también los veo.

  Años para subirlo, pero aquí está ¡El capítulo nuevo! Espero que sea de su agrado y disculpen la tardanza, pero ya viene lo más emocionante, ¿No?.
         LN👻

Dentro de un libro (Harry Potter y La Orden Del Fenix)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora