Capitulo VIII

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Aniversario

Para el Lord Daniel havisham vizconde de Wessex, está era una fecha del año muy difícil de afrontar. Hace nueve años atrás, en este mismo y fatídico día, había contraído matrimonio con la mujer de su vida. Eleonor había logrado cautivarlo desde el primer momento en que había puesto sus ojos sobre ella.                                                 

La conoció en la fiesta de debutantes a la que su padre le había impuesto asistir. Esa pelirroja con sus sonrisas amplias y su pequeña pero seductora coquetería lo habían vuelto loco. A él un soltero empedernido, a punto de cumplir los treinta.

Pero tras un mes de cortejo pidió su mano en matrimonio, cosa que fue aprobada por las dos familias. Eleonor la tercera hija de un Barón no podría haber tenido más suerte en la vida  al contraer nupcias con un futuro vizconde.

La boda se llevó a cabo en Havisham Park en el condado de Wessex. Fue un matrimonio precioso, con unos novios realmente enamorados acompañados de las familias de  los aristócratas más importantes de Todo Londres.
Su Noche de bodas estuvo cargada de pasión. Eleonor a pesar de su virginidad , era una mujer muy sensual en la intimidad. Y eso hacia perder la cabeza a su esposo, que en los primeros meses de matrimonio se desvivía por complacerla.
Pero tras un año de intenso matrimonio las cosas empezaron a volverse más rutinarias. Ya que el futuro Lord era un apasionado de su trabajo. Si bien , no lo necesitaba, no podía evitar la fascinación que le producía la Medicina.
No fue criado para portar el título y solo se convirtió en el heredero tras el trágico fallecimiento de su hermano mayor.
Su joven esposa tras un año de matrimonio empezó a volverse una mujer más distante y no lograba comprender los intereses de su esposo que tan a menudo la aburrían. Odiaba acompañarlo a las convenciones de medicina. Pero a pesar de su distanciamiento y sus diferentes intereses el la seguía amando con pasión. Cuando  ella quedó encinta su amor por ella no hizo más que crecer ,aunque ella con el embarazo pareció palidecer.
El parto fue algo insoportable para el frágil cuerpo de su esposa, que perdió la vida dando a luz. En los minutos finales ella citó a su esposo en su lecho de muerte sólo para rogarle ¡perdón ! El por su parte asumió que ese perdón que tan desesperadamente ella pedía era por abandonarlo de esa forma tan inesperadamente trágica.

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