11. Rueda de prensa WGM

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Estaba esperando a que Ken llegara antes de dar la conferencia de prensa, hoy se revelaría mi identidad como la esposa del vocalista de VIXX. Me sentía mal por el beso de aquella mañana, pero peor por haber correspondido algo que no debería haber dejado continuar.

Los dos se iban a marchar ya, de hecho se marcharon pero al minuto o así volvieron a llamar a la puerta. No me imaginé que era él si acababa de salir de allí con Hyun Seung. Mi corazón se aceleró al verle delante de mí con una sonrisa cómplice en el rostro. Tragué saliva porque no estaba preparada de nuevo para hablar con él. Además que lo último que dijimos en la cocina fue la respuesta a mi pregunta de por qué le gustaba.

-Me he dejado la corbata – señaló en dirección de la sala, me aparté de su paso para que entrara a buscar lo que dejaba tirado.

Seguí sus pasos solo por ir a algún lugar, se agachó para buscar en el suelo y creo que la encontró tirada cerca.

-Ya la tengo – se acercó a mí como pensando algo – esta corbata me trae suerte – dijo de la nada – siempre que la llevo pasa algo bueno. Hoy he podido besarte – hizo que me sonrojara por su comentario – ahora quiero que la tengas y cuando tengas claro todos tus sentimientos y puedas encontrar un sitio para mi, dámela.

Cogió una de mis manos y puso la corbata, acarició mi mano lento haciendo pequeños círculos, se acercó más a mí, poniendo una peligrosa distancia entre los dos. La otra mano la puso en mi cuello haciendo que me paralizara toda. Pude haberle detenido cuando se acercó a mis labios o apartarme cuando lo tenía a escasos centímetros pero muy en el fondo deseaba aquello. Estrelló sus labios en un beso en busca de algo indefinible, abrí la boca para dejarle paso a su lengua que no tardó en hacer su aparición, se apoderó de mí a cada segundo que tenía sus labios pegados a los míos. El aire nos volvió a cortar pero volvió a darme un beso casto y fugaz antes de apartarse con la sonrisa de oreja a oreja.

-Eres hermosa – susurró en mi oído, le abracé antes de que volviera hacia atrás y él respondió a mi abrazo deslizando sus manos por toda mi espalda.

Se sentía desgraciadamente bien entre sus brazos, el calor que transmitía y el olor de su cuerpo eran enloquecedores, haciendo perder la poca sensatez que podía tener en mí misma.

-Te quiero Leonore – me dijo cuando se apartaba de mí para darme otro beso casto en la boca – y esperaré por ti el tiempo que haga falta.

Cogió dirección a la puerta, dejándome con un mar de dudas y que con ese beso solo había aclarado una.

-Espérame pero no siempre – levanté un poco la voz para que me escuchara, fue un impulso decirle aquello y tal vez estaba cegada por el beso.

Sus pasos continuaron hasta que escuché el sonido de la puerta abrirse para posteriormente cerrarse.

¿Qué debía pensar? Si ya estaba confundida con el beso de la mañana ahora lo estaba más. Puede que él me atraía porque era atractivo, pero ¿era solo eso y no había ningún sentimiento de por medio? Tampoco positivo para los dos, estaba dando... falsas esperanzas a un chico increíble, guapo y por el que tal vez nunca me importarían rumores. Era tan injusto, no estaba actuando correctamente cuando lo abracé, mucho menos cuando le pedí que no esperara demasiado por mí.

-RIA – escuché tocar la puerta.

-Adelante.

Ahí había llegado Ken y con un ramo de lirios blancos con rosas rojas. El remordimiento me invadió por haber dejado que pasara aquel segundo beso de la mañana, no llevábamos ni un mes y ya le era "infiel". 

-Te queda bien – dijo señalando el vestido negro que llevaba, la verdad es que empezaba a tener algo de frío.

-Gracias tú tampoco te quedas atrás – me apoyé en la silla porque aún estaba algo débil de la fiebre.

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