Arianne despertó y se dispuso a ir a la biblioteca de Násium, allí donde se había reunido por primera vez con los Siete Encapuchados. Se vistió y aseó, y acto seguido fue a los aposentos de Dean para preguntarle si quería ir con ella. Él contestó que le gustaría, pero tenía tareas y aprendizaje con otros heptrianos.
Arianne comenzaría sus clases con Motum al cabo de dos días. Tenía ganas de comenzar, puesto que Ignis le había hablado de los poderes de Motum y le había comentado algo acerca de una técnica llamada Resurgimiento. Arianne desconocía que era, pero estaba ansiosa por saberlo. Mientras tanto, poseía dos días libres.
Llegó a la biblioteca, en cuya puerta se hallaba el Hermano Orbis:
-Buenos días, querida Nigromante. ¿Qué os trae por la biblioteca?-preguntó-.
-Buenos días, hermano Orbis. Tan solo vengo a leer un poco. El día que os conocí a ti y al resto de Encapuchados me quede fascinada con la cantidad inmensa de libros que posee la Orden y bueno, la curiosidad me puede.
-Eso está muy bien Arianne. Recuérdalo, en ocasiones la lectura puede ser una aliada muy potente.
Dicho esto, Arianne se despidió de Orbis. Por supuesto, Arianne no había dicho la verdad a Orbis. O por lo menos no toda la verdad. La Nigromante quería visitar la biblioteca para investigar más acerca de la Orden y, sobre todo, de los poderes de los Hermanos. Entró por las enormes puertas de la biblioteca y se dispuso a buscar libros que pudieran ayudarla en su tarea. Descubrió que los libros en las estanterías estaban clasificados por el año en que fueron escritos, con lo que fue a buscar en la parte de los siglos XV y XVI. Los Hermanos, según Ignis, aparecieron en el año 1035, así que esos libros se habían escrito cuatrocientos años después de ellos. Arianne pensó que era suficiente tiempo para que alguien hubiera recopilado información sobre la Orden, pero no era así. Tan solo halló libros en idiomas que reconoció como latín, griego y árabe y algunas guías de extrañas técnicas, de las cuales Arianne quiso saber más, pero lo dejó para más tarde ya que los poderes de la Orden era algo que la urgía más. Siguió mirando en libros de siglos posteriores, pero nada encontró. Fue cuando empezaba a desistir cuando vio un libro extrañamente grande colocado en una de las estanterías de la parte final de la biblioteca, lo que significaba que era relativamente nuevo. Se acercó a él, lo sacó de la estantería y miró la portada. Su título era "Memorándum de la Orden Encapuchada". Arianne lo abrió y se sorprendió al ver que el autor era el Hermano Sensum. En la primera página se hallaba un índice en el que cada apartado era el nombre de un Hermano, en orden alfabético, o séase, Aqua, Ignis, Motum, Orbis, Radix, Sensum y Vitae. Arianne llevó el libro a la mesa más cercana y empezó a leer el apartado del Hermano Aqua.
Arianne descubrió que el poder del Hermano Aqua, antes de que este existiera, fue clave para crear la vida en el planeta Tierra. Hizo surgir los océanos, sin los cuales no existiría nada ya que son la principal fuente de vida. También ayudó a la formación de la atmósfera, ya que esta posee gran cantidad de vapor de agua. Cuando Aqua comenzó a ser portador del poder, adquirió grandes habilidades como crear agua de la nada y controlar la ya existente, siendo capaz incluso de provocar grandes tornados marinos o desviar el curso de los ríos más largos. Hubo algo que llamó la atención de Arianne: el Dran de Aqua. Literalmente, ponía: "Aqua es capaz de crear grandes figuras de agua que pueden atacar por él, como quimeras, dragones o gigantes. Estas imponentes esculturas acuáticas son capaces de causar destrozos impensables a aquellos que enfaden a Aqua".
Avanzó hasta Motum saltándose a Ignis, ya que ya había aprendido mucho de él y se dispuso a leer acerca del Hermano de las plantas. El poder de Motum también fue importante en la creación de la vida en el planeta, ya que hizo surgir toda la vegetación causante de la aparición del oxígeno indispensable para todo ser vivo. Motum puede crear increíbles cantidades de plantas que "a pesar de lo que se pueda pensar, pueden ser tan útiles como peligrosas", decía el libro. Arianne no lo comprendió, pero Motum era el siguiente Hermano que la instruiría, así que no tardaría en salir de dudas. También leyó acerca del Dran de Motum: "Motum puede hacer surgir grandes árboles de la tierra, los cuales poseen una especie de conciencia que obedecerá las órdenes de su creador". No ponía nada más, pero Arianne estaba ansiosa por saber más acerca de esos árboles. Tampoco leyó nada del Resurgimiento del que le había hablado Ignis.
Continuó con el Hermano Orbis. Su poder es el más antiguo de los siete, ya que fue encargado de crear el universo y los planetas. Arianne dejó de leer porque la asaltó la duda de que le enseñaría Orbis. Veía improbable aprender a crear un planeta. Le dio vueltas pero no se le ocurrió nada, así que siguió leyendo:
"Los poderes de Orbis no tuvieron tarea ninguna después de crear el cosmos, pero cuando encontraron a su portador le dieron una misión adicional. Orbis es capaz de controlar cualquier fenómeno atmosférico a su antojo".
"Así que era eso", pensó Arianne. Orbis probablemente dirigiera su instrucción a los fenómenos atmosféricos. Leyó la información sobre su Dran:
"El Dran de Orbis es muy variado, ya que puede ser de distintas formas, pero en conjunto se basa en la extensión máxima del fenómeno que él desee, ya sea una tormenta devastadora, un sol abrasador, una nevada heladora...".
"Interesante", pensó Arianne, y continuó hacia Radix. Este Hermano puede controlar elementos terrestres y líticos a su antojo, así como sucesos relacionados con ellos como fisuras o terremotos. Esta vez su Dran era la creación de grandes temblores que pueden ser devastadores. "Por ello, Radix jamás utiliza su Dran a no ser que sea excepcionalmente necesario", advertía el libro.
A continuación, leyó acerca de Sensum, uno de los hermanos que más curiosidad causaba a Arianne por su especial poder:
"El poder de Sensum no influyó en la creación de la vida, pero es uno de los más poderosos, ya que es capaz de ver, manipular, cambiar, eliminar o modificar cualquier pensamiento, conducta o recuerdo de una mente humana".
"Increíble, tengo ganas de instruirme con él", se dijo Arianne. Buscó la información sobre su Dran y la leyó:
"El Dran de Sensum es el más peligroso para un ser humano, puesto que destruye toda la información del cerebro de la persona a la que vaya dirigido. La persona quedará totalmente anulada, no volverá a pensar jamás, pero no morirá sino que permanecerá en un estado vegetativo hasta que fallezca por causas externas".
"Escalofriante, ¿cómo voy a aprender a hacerlo?", se preguntó la Nigromante.
Finalmente llego a Vitae. Él también tuvo un papel vital, ya que hizo aparecer toda forma de vida no vegetal en el mundo. Puede hacer surgir cualquier forma de vida de la nada, además de tener una conexión especial con los animales. Su Dran es la creación de animales y humanos que le obedezcan en sus órdenes, pero le es especialmente doloroso realizarlo. No ponía por qué, y Arianne se quedó con la duda.
Miró por la ventana y observó que el sol estaba ya alto. Dirigió la mirada a su reloj y vio que era la hora de comer, así que Arianne devolvió el libro a su estantería y salió de la biblioteca pensando absorta en todo lo que había leído, tan absorta que no se fijó en la mirada que le dirigía ese hombre escondido detrás de una de las columnas de la sala.
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La Nigromante
FantasyEn un día normal, Arianne y Dean hacen un descubrimiento en la cabaña del conserje del instituto. Un descubrimiento que cambiará sus vidas para siempre. Siete poderes, muchos misterios y algo cobrando fuerzas en el Tártarum...
