Tras una noche de insomnio acompañada por mi molesta ansiedad, consigo llegar al edificio de mis clases casi compuesta.
La gente camina a mi alrededor y sus hombros chocan con los míos, ¿desde cuándo tienen tanta prisa?¿es que no se han dado cuenta de que camino completamente desmoronada entre ellos?
Hay un gran grupo de gente amontonada a mitad del pasillo y caigo en la cuenta de que alguien debe estar anunciando una fiesta a la que no asistiré.
Maldita sea. Mi clase está al otro lado del maldito bulto de gente y no recuerdo cuándo empecé a maldecir tanto, aunque ni siquiera me importa.
-¡Ella no.. no est.. está aquí, deja que la llam... la llamare ahora mismo!- Grita la voz de Jared y al instante la burbuja que me rodea estalla.
¿Jared está en el núcleo de la gente?¿desde cuando ha vuelto a tartamudear?¿de quién habla? Y lo más importante, ¿con quién habla?
Me debato interiormente entre huir o salvar a mi amigo y superar mi timidez, aunque es una decisión difícil al ver tanta gente ante mí.
Al cuerno con la gente, Jared es mi único amigo aquí y jamás permitiría que le ocurriese nada malo.
Siento náuseas cuando aparto a la gente de mi camino hasta cruzarme con la mirada asustada de Jared. Un ligero mareo me azota cuando me doy cuenta de que Harry es quién está cogiendo del cuello de la camisa a mi amigo, y de que a quien está buscando es a mí.
-Eh, Styles ¡tu abuela acaba de llegar..!- Grita un tío entre la multitud haciendo que todos rían y yo simplemente rezo para que esto sea una de las pesadillas que he tenido esta noche.
-Vámonos, Jared- Consigo articular y el quarterback que clava su mirada en mí lo suelta para que pueda venir a mi lado.
Harry está completamente helado y sólo es capaz de mirar a la gente y a mí intermitentemente.
Se me seca la boca y sólo puedo toser un par de veces antes de que se extienda un silencio a mi alrededor.
Harry hace un gesto con la mano y se abre una salida entre la multitud por la que nos alejamos aún con las miradas de todos taladrando en nuestras nucas.
-¿Estás bien?- Pregunto.
-Creo que es lo que debería preguntarte yo a ti, estás pálida. Vamos al baño antes de que empiece la primera clase.
Nos dirigimos hasta el baño en silencio y sólo puedo autodestruirme pensando en lo responsable que me siento de lo ocurrido con Jared.
Cuando llego al aseo de chicas, siento náuseas y corro para vaciar mi estómago en uno de los váteres. Seguidamente, comienzo a llorar y pienso en cómo ha podido ridiculizar a mi amigo de esa manera delante de todos.
Menudo imbécil. Acabo de recordar por qué razón nunca me he juntado con tíos como él.
