tres meses más tarde.
El trimestre libre ha ido bastante bien, he conseguido sacar unas medias bastante altas estudiando a distancia e incluso mi plan para evitar a Harry ha ido de perlas.
Hoy es la vuelta a clase para cursar el último trimestre del curso y estoy bastante agobiada, odio el calor y la universidad repleta de jóvenes sudorosos no es el mejor sitio en el que estar durante esta época del año.
El día transcurre demasiado lento para mi gusto, aunque agradezco haber vuelto a clase y espero que Harry se haya olvidado por completo de mí durante estos meses.
Cuando toca la campana, miro el horario y sufro un pequeño infarto al ver que tengo clase de matemáticas, ¿en serio?¿no me había dado cuenta en todo el día de que hoy justamente es viernes?¿quién regresa a las clases un viernes para después tener el fin de semana libre?
Mientras camino con indecisión hacia mi aula de matemáticas no puedo evitar fijarme en todos los carteles que anuncian un partido de los duckes, que al parecer es muy importante. Un ligero mareo aturde mi mente antes de entrar al aula y decido quitarme la fina chaqueta que me puse esta mañana.
-Bienvenidos de nuevo- Dice el profesor Brown cuando todo el mundo se sienta en sus pupitres y yo tengo que hacer un gran esfuerzo por no mirar si está Harry sentado al final del aula como solía estar- Empezaremos por abrir los libros por la página doscientos treinta y dos...
Se me hace difícil seguir el hilo de la clase al pensar que Harry podría estar detrás de mí. Aunque no me reconocería jamás, he pasado bastante tiempo releyendo su último mensaje recordando por qué soy tan cobarde de estudiar a distancia cuando jamás me hubiese descubierto.
Recojo mi pelo en una coleta y me obligo a mí misma a prestar atención a la explicación del profesor Brown a pesar del calor, ¿desde cuando el aula se ha vuelto tremendamente afixiante?
Jared estuvo dándome una charla acerca de controlar mis emociones pero con cada movimiento del minutero se me hace más difícil permanecer aquí sentada.
"-Sólo un breve vistazo- Pienso para mí misma"
Me doy la vuelta lo suficientemente rápido cómo para divisar al chico de pelo revuelto con mejor expresión que nunca, parece descansado y listo para comenzar las clases de nuevo.
Su mirada se cruza con la mía justo cuando estoy apunto de mirar al frente e instintivamente me giro otra vez antes de darme cuenta de que ambos nos estamos mirando.
El pánico se extiende por mis pulmones, ya sé por qué decidí irme. La horrible sensación de pensar que él pueda reconocerme genera una incertidumbre enorme en mí e intento recordarme a mí misma una y otra vez que es normal que me mire extrañado si me doy la vuelta hacia su dirección.
Estoy creando un drama muy exagerado, pero lo que es para él un pensamiento de cinco minutos acerca de "la misteriosa chica que se confundió mandando una foto de su pezón" para mí significa un mundo, ya que nunca he tenido demasiadas relaciones sociales gracias a mi timidez y menos aún con el quarterback de la universidad.
Mi respiración se acelera y mi cabeza comienza a recrear la imagen de que todo el mundo me está mirando en este momento para juzgar mis mejillas coloradas.
Jared lo llama ansiedad social e incluso me ha intentado convencer para que acuda a un loquero en más de una ocasión.
Recojo mis cosas como acto reflejo y salgo del aula sin dar explicaciones, ni detenerme delante de Harry por un segundo, a pesar de que intuyo que me está mirando hasta el momento en el que cierro la puerta y respiro hondo para calmar mi ansiedad.
En ese momento la puerta del aula se abre sacándome de mis pensamientos y Harry se detiene en frente de mí.
-Brown se tragó eso de que estuviste ayudándome con las clases y supuso que somos amigos o algo- Declara como si sólo fueran palabras y siento cómo me analiza mientras yo estoy completamente paralizada- Te has dejado tu chaque...- Comienza a decir y de repente abre los ojos como platos al observar el maldito aro metálico que sobresale a través de la tela de mi fina camiseta de tirantes.
Me observa detenidamente y yo cubro mis pechos con mi carpeta morada antes de coger la chaqueta de las manos de Harry y salir huyendo hasta la puerta de salida.
¿Cómo puedo ser así de imbécil?¿Qué me ha impulsado a montar ese numerito de circo?¿Por qué me comporto como una idiota cada vez que tengo a Harry cerca aún después de tres meses sin verlo?
