Qué vergüenza. Ni siquiera había sido capaz de bailar frente a ellos. ¿Cómo pretendía alcanzar mi sueño si me quedaba paralizada ante mis propios compañeros de clase? La frustración me quemaba el pecho.
—Ya deja de castigarte por eso —la voz de Hoseok interrumpió mis pensamientos, trayéndome de vuelta a la realidad—. A todos nos ha pasado algo parecido alguna vez. Mira, para que te sientas mejor: el primer día que entré y me paré frente a todos, hice un ridículo espantoso —confesó soltando una risa animada.
Lo miré con tristeza, aunque agradecía su intento de animarme.
—Es cierto lo que dice Hope, no deberías preocuparte por esa tontería —añadió Jimin, quien se acercaba junto a Kook—. Preocuparnos nosotros, que nos quedaremos fuera de la competencia.
—Lo siento, chicos. Siento que fue mi culpa por insistir en esa coreografía —intervino el castaño, bajando la cabeza con evidente arrepentimiento.
—Ya basta de disculparse, los dos. Todo está bien —sentenció Jimin con una sonrisa tranquilizadora—. En unos meses tendremos otra oportunidad y esa vez sí que ganaremos.
(...)
—Oye, SuMin, ¿qué haces después de la Academia? —me preguntó Jimin mientras nos dirigíamos a la salida.
—Trabajo —contesté con sencillez—. Tuve que buscar un empleo de medio tiempo para ayudar con los gastos de la Academia.
Él asintió en silencio, procesando mi respuesta. Al llegar a la puerta, divisamos a JungKook, quien venía corriendo hacia nosotros con prisa.
—¿Nos vamos? —le soltó a Jimin, ignorándome por completo—. Tengo que ir a buscar a Rosé.
—Sí, dame un momento —Jimin volvió a mirarme—. ¿Dónde trabajas? Quizás pueda llevarte o adelantarte un poco en el camino.
—¡Jimin! —protestó el otro, visiblemente impaciente—. Te dije que tengo que recoger a Rosé y ya voy tarde.
La tensión en el aire me hizo sentir incómoda de inmediato. No quería ser el motivo de una disputa, así que opté por rechazar la oferta del pelinegro.
—Está bien, Jimin, no te preocupes. Mi trabajo queda muy cerca, puedo ir caminando —me despedí con una reverencia rápida y me alejé hacia la carretera antes de que pudieran insistir.
A pesar del desplante, me gustaba haber conocido a esos chicos. Eran generosos y amables, con la obvia excepción de JungKook, que ni siquiera se había dignado a dirigirme la palabra. "Tal vez después nos hagamos amigos", pensé con optimismo.
Tomé el autobús directo a mi nuevo empleo. La tienda estaba ubicada en la calle central de Seúl, un punto estratégico por el que casi todo el mundo pasaba al menos una vez. Al llegar, me puse el uniforme: una falda negra, camisa blanca y un lazo. Al menos no era un conjunto incómodo para trabajar.
(...)
Las horas transcurrieron rápido entre estantes y clientes. Ya casi era hora de marcharme; solo me faltaba cuadrar la caja para dar por terminado mi primer día. Coloqué el cartel de "Cerrado" en la puerta y comencé con las cuentas. De pronto, el sonido de la campana anunció una entrada. Sin levantar la vista del mostrador, hablé con firmeza:
—Lo siento, pero ya estamos cerrados.
Escuché que alguien depositaba algo sobre el mostrador. Me tensé. ¿Acaso no me había oído? Levanté la mirada, molesta, pero las palabras se me atoraron en la garganta al ver quién estaba frente a mí. Era JungKook. Estaba apoyado contra el mueble, con los ojos entrecerrados y un aspecto algo desaliñado.
—¿Tú? —frunció el ceño, recorriéndome con la mirada—. ¿Trabajas aquí?
Vaya, en la Academia no me dirigió la palabra y ahora le daba por hacer preguntas.
—Sí, trabajo aquí —respondí tratando de mantener la calma—. Lo siento, pero ya estoy cerrando la caja, no puedo venderte nada.
Él señaló las cervezas que había dejado sobre la madera.
—Solo quiero estas —insistió. Al observar su expresión, me di cuenta de que su estado no era normal; seguramente ya había bebido bastante—. ¿Puedes al menos venderme estas?
—Ya te lo dije, casi termino el turno. Si te las registro ahora, descuadraré todo y se me hará tarde para volver a casa —le expliqué, esperando que fuera razonable.
—¡¿Cuál es tu maldito problema?! —estalló de repente, alterado—. ¡¿No puedes simplemente darme las cervezas y ya?!
Me quedé helada, sin saber cómo reaccionar ante su agresividad.
—¿Sabes qué? Vete a la mierda. Ya encontraré a alguien que me las venda.
Se dio la vuelta y salió de la tienda caminando con una tranquilidad pasmosa, dejándome allí parada como una idiota. ¿Por qué me gritaba así? Yo no le había hecho nada, solo cumplía con mi trabajo. Realmente era un imbécil.
Finalmente, terminé mis deberes, tomé mi mochila y cerré el local. Estaba a punto de llegar a casa cuando mi teléfono vibró.
Oppa😘
Hola princesa, ¿cómo te fue el primer día en la Academia?
10:50pm
Sonreí de inmediato. Hacía días que no hablábamos.
SM
Bien, la verdad es que todos son muy buenos conmigo. Ya hasta tengo amigos nuevos 😊
10:53pm
Oppa😘
¿Amigos? ¿Qué clase de amigos? Lo quiero saber todo: nombre, edad, color de cabello, dónde viven... Cualquier dato que me sirva para encontrarlos si te hacen algo 💪
10:54pm
SM
¡Por favor, Oppa! Deja de ser tan malpensado. ¿Por qué crees que me harían daño?
10:59pm
Oppa😘
Porque eres una niña muy linda e inocente, y a los chicos les encanta jugar con chicas como tú. ¡Y no tardes en responderme!
11:00pm
SM
Tampoco exageres, que yo sé defenderme sola. Además, ya te dije que son buenos... bueno, la mayoría. ¿Acaso quieres que me atropelle un auto? Estoy en plena calle.
11:03pm
Oppa😘
¡¿Qué haces sola en la calle a esta hora?! ¿Cómo que "la mayoría"? ¿Hay alguien que se portó mal contigo? Solo dímelo y me subo a un avión ahora mismo.
11:04pm
SM
De verdad que no puedo contigo. No voy a seguir dándote cuerda. Hasta mañana. Chao 😛
11:05pm
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This Love; jjk
FanfictionA JungKook le encantaba molestarme, y a mí me encantaba él. Portada: @_xYoungOnce. Publicada: 16-05-2019
