¿Por qué no podía simplemente decir que no? ¿Por qué tenía que ir con ellos? Con la humillación del otro día ya había tenido más que suficiente. Desde aquel incidente en los baños, JungKook no perdía oportunidad para mirarme y soltar una risita burlona; se estaba divirtiendo a mi costa.
Esa era la verdadera razón por la que no quería ir. No tenía nada en contra de Jimin, quien fue el que me invitó, ni contra Hoseok, pero JungKook se había pasado los últimos días molestándome. Primero me ignoraba por completo y ahora, de repente, parecía haberme convertido en su centro de entretenimiento particular.
Terminé de vestirme y me planté frente al espejo, suspirando. Esto no iba a funcionar.
—¿Ya estás lista? —preguntó mi madre entrando en mi habitación—. Hay un chico muy guapo esperándote abajo.
—¿Ya llegó? —abrí los ojos de par en par—. ¿Por qué no me habías avisado?
Bajé las escaleras a toda prisa y encontré a un tierno Jimin sentado en el sofá. Al verme, se puso en pie de inmediato.
—Vas muy linda —me dijo con dulzura. Yo solo pude soltar una risita apenada.
¿Por qué me miente?, pensé, sintiéndome fuera de lugar.
—Vámonos —le dije tomándolo de la mano. Salimos de casa y caminamos hacia su auto.
Como todo un caballero, me abrió la puerta y, una vez instalada, se inclinó para abrocharme el cinturón de seguridad.
—Gracias —murmuré.
Él rodeó el vehículo, se sentó al volante y, antes de arrancar, me dio una noticia que no esperaba.
—Tendremos que pasar a buscar a JungKook y a su novia —me informó—. Espero que no te moleste.
—Claro que no, ¿por qué me molestaría?
—Si no, ¿por qué te molestaría? —murmuró él para sí mismo—. A decir verdad, al que le molesta es a mí. Esa chica no me cae bien; nada bien, para ser sincero.
—¿Pero por qué? —pregunté curiosa.
—JungKook ha sido mi mejor amigo desde siempre; creo que no hay nadie que lo conozca mejor que yo —hizo una breve pausa—. Siempre estábamos juntos y... bueno, lo que trato de decir es que esa chica lo ha cambiado mucho.
No supe qué responder, y sentí que no era necesario. Estaba segura de que Jimin solo necesitaba desahogarse un poco conmigo.
Tras diez minutos de trayecto, nos detuvimos frente a una casa preciosa. Me quedé observando la fachada antes de mirar a Jimin.
—¿Esta es la casa de JungKook?
—No —negó con la cabeza—. Es la casa de Rosé, su novia.
Volví a mirar hacia la vivienda y vi cómo salían los dos, caminando de la mano como una pareja de cuento. Ella tenía el cabello rubio, era alta, delgada y poseía una belleza evidente. Al verla, no pude evitar sentirme pequeña; a su lado, sentía que no era nada.
—Tú estás más linda, incluso sin usar nada de lo que ella lleva puesto —sentí la mano de Jimin apoyarse con suavidad en mi hombro. Lo miré asombrada. ¿Cómo demonios sabía lo que estaba pensando?
—Hola, Jimin —saludó la chica al entrar al auto junto a JungKook—. Hola —me miró de arriba abajo con aire crítico—. No me habías dicho que tenías novia.
—No... —intenté aclarar, pero Jimin me interrumpió.
—Es que acabamos de comenzar nuestra relación —soltó él con naturalidad.
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This Love; jjk
Fan-FictionA JungKook le encantaba molestarme, y a mí me encantaba él. Portada: @_xYoungOnce. Publicada: 16-05-2019
