— ¿Estás bien? — me preguntó YoonGi al estacionar su auto frente a la tienda donde trabajo.
— Sí, ¿por qué preguntas? — me hice la desentendida.
Lo sé, lo sé; traigo una cara de mierda.
— Porque parece que acabas de ver a un muerto — bromeó, apretándome un cachete con cariño.
— ¡Auch, Oppa! — me sobé la mejilla con un fingido dramatismo — Eso dolió.
Hice un puchero y logré arrancarle una sonrisa.
— Me voy, que llego tarde — le dije. Me acerqué para dejarle un beso rápido en la mejilla — Gracias por traerme, te quiero.
No me respondió, pero no hacía falta; yo sé muy bien que él también me quiere mucho.
Entré por la puerta trasera y me puse el uniforme a la velocidad del rayo. Estaba retrasada para la apertura; si mi jefe llega a enterarse, me despide sin pensarlo dos veces. ¡Todo por culpa de "Kook rabbit"! Menos mal que el jefe casi nunca aparece a esta hora. Terminé de alistarme y caminé hacia el frente para abrir la puerta principal.
Pero entonces, mi corazón se detuvo. ¡Necesito ayuda!
Es JungKook. Y me está mirando con esa expresión diabólica que tanto odio.
— Ves cómo te atrapo... — soltó en un tono meloso, demasiado provocador para mi gusto.
— JungKook — pronuncié su nombre con toda la seriedad que pude reunir — Estoy en mi trabajo, así que te pido que te comportes. Si tienes algún problema conmigo, resolvámoslo en otro lugar.
Que se vaya, por favor, que se vaya, suplicaba mentalmente.
Él entrecerró los ojos, analizando el lugar con desdén.
— Te salvas de que no golpeo chicas y de que, en realidad, no venía por ti. Había olvidado que trabajabas aquí — informó con indiferencia mientras buscaba algo en el bolsillo de su pantalón.
¡Un arma! Ah, no... es su cartera. Respiré aliviada.
— Quiero una caja de cervezas. ¿Ahora sí me las puedes vender, verdad? — arqueó una ceja y se inclinó un poco para quedar a mi altura.
Tragué saliva y aguanté la respiración de forma inconsciente. ¿Por qué me pasaba esto? Él notó mi tensión y soltó una risita burlona.
— Vaya, es peor de lo que imaginaba.
Dijo aquello y no entendí a qué se refería, pero me daba igual. Al menos estaba a salvo; ya sabía que no iba a tomar represalias por el golpe de antes. Aunque... ¿y si mañana se quiere vengar? No, no lo hará. Soy una chica.
— Entra — le indiqué, dándome la vuelta para caminar hacia el mostrador — ¿Frías o al tiempo?
— ¿Qué? — balbuceó, distraído con su celular.
— Que si las quieres frías o naturales. Hay una caja en el refrigerador de atrás, las demás están en el almacén — expliqué con una calma forzada, como si no tuviera a semejante espécimen frente a mí.
Se quedó callado un momento, como si la pregunta fuera un dilema existencial. ¿Tan difícil era decidirse?
— Trae la caja del refri — respondió al fin.
Asentí y abrí la puerta del refrigerador. Tiré de la caja con todas mis fuerzas; por suerte no pesaba tanto, o habría hecho el ridículo ahí mismo. Deberían contratar a alguien para la carga pesada; he visto a otras chicas trabajar aquí, incluso más pequeñas que yo, y deben pasar mucho trabajo.
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This Love; jjk
FanfikceA JungKook le encantaba molestarme, y a mí me encantaba él. Portada: @_xYoungOnce. Publicada: 16-05-2019
