—No pienso hacer eso —sentenció él, cruzando los brazos con firmeza sobre el pecho.
—Vamos, JungKook, es solo lanzar la moneda y pedir un deseo —respondí alzando los hombros con despreocupación—. Es fácil, no muerde.
—Es infantil —bufó, desviando la mirada.
Para él, todo lo que tuviera un ápice de magia o ternura era "cursi e infantil". Rodé los ojos con una sonrisa interna y comencé a caminar hacia la salida del parque, fingiendo una indignación que no sentía. Ya conocía de memoria sus berrinches, de la misma forma que él conocía los míos; era nuestro lenguaje particular.
—¡SuMin! —escuché su voz a mis espaldas mientras apresuraba el paso para alcanzarme—. Joder, no te vayas. Está bien, lanzaré la maldita moneda y pediré un deseo.
No pude evitarlo y solté una carcajada vibrante mientras me giraba para verlo. Su rostro recuperó esa neutralidad tan suya al verme reír de la nada. Alzó una ceja, confundido, y se dispuso a hablar con ese tono de falsa resignación.
—A veces pienso que estás loca —dijo frunciendo el ceño—. ¿De qué te ríes ahora?
—Está bien, si no quieres, no lo hagas —le sonreí con dulzura y tomé su mano entre las mías—. ¿Ya te he dicho que eres muy tierno?
—No soy tierno, soy sexy —corrigió de inmediato con una chispa de arrogancia juguetona.
Ambos reímos. Y sí, tenía razón: era sexy, pero también el ser más tierno que conocía.
(...)
—¿Cómo les fue en su primera cita? —pregunté más tarde, desbordando curiosidad y alegría.
Lizi y YoonGi finalmente habían salido. Saber que se gustaban me hacía inmensamente feliz; ambos eran mis amigos y me encantaba la idea de verlos juntos.
—Bien —respondió ella, y un suave sonrojo tiñó sus mejillas—. Parece alguien muy serio desde fuera, pero la verdad es que es muy alegre y tierno en la intimidad.
Su sonrisa era genuina, y yo no pude evitar imitarla.
—Te lo dije. YoonGi Oppa es una gran persona, solo hay que saber atravesar su coraza para darse cuenta.
Seguimos conversando, perdiendo la noción del tiempo entre detalles y risas. Cuando finalmente miré el reloj, el pánico me invadió: iba tardísimo a la Academia. Los chicos iban a matarme; me habían pedido llegar temprano para pulir la coreografía antes de la competencia.
Al llegar, los pasillos estaban casi desiertos. Corrí hacia nuestro salón de ensayo y, al abrir la puerta, los encontré allí.
—Perdón —susurré bajando la cabeza, sintiendo el peso de sus miradas mientras los veía sentados en el suelo.
Dos de ellos me recibieron con una sonrisa comprensiva, pero el tercero permaneció serio.
—¿Dónde estabas? —JungKook se puso en pie, visiblemente molesto—. ¿Tienes idea de cuánto tiempo llevamos esperando? SuMin, si no te importa la competencia, mejor dilo de una vez. Creo que podemos hacerlo solos.
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This Love; jjk
FanfictionA JungKook le encantaba molestarme, y a mí me encantaba él. Portada: @_xYoungOnce. Publicada: 16-05-2019
