07

3.3K 253 68
                                        

​Solo lo perdono porque me hace mucha ilusión que se vaya a quedar en el país. Pero que lo recuerde bien: Min YoonGi, me vuelves a mentir o a excluir de algo y ya verás.

​Salí del dichoso salón tras recibir un sermón de mi Oppa por haberme metido en ese lío llamado Jimin. Al revisar mi horario, solté un suspiro; mi próxima clase era dentro de una hora. Bajé a la cafetería y divisé a mi amigo pelinegro junto a Hoseok y un castaño insoportable. Al verme, Jimin me hizo señas para que me acercara. En cuanto JungKook notó mi presencia, me dedicó esa sonrisilla de burla que tanto detesto. ¿¡Por qué siempre me mira así!? Es evidente que se está burlando, y lo peor es que no puedo defenderme porque ni siquiera entiendo el motivo.

​—¡SuMin! —Hoseok canturreó mi nombre con una sonrisa brillante. Hizo un movimiento extraño con las cejas y soltó una carcajada.

​Lo último que me faltaba: Hoseok también mofándose de mí.

​—Ya me enteré de lo tuyo y de Jimin —añadió, manteniendo ese tono melodioso.

​Bien, no se estaba burlando de la forma en que pensé. Qué mala soy, ¿cómo pude dudar de Jung Hoseok? Si él es un sol. Pero volviendo a su comentario... Miré a Jimin de reojo y lo vi acomodarse nervioso en su sitio. Vale, debemos arreglar esto cuanto antes. Tengo que decirle que no puedo seguir fingiendo que soy su novia. Qué extraño, ni siquiera he durado un día con esta mentira. Bueno, técnicamente el fin de semana cuenta, ¿o no? No lo sé, lo único seguro es que debo hablar con él para aclararlo todo.

​—Pero qué novios tan raros, ¿no es cierto, Hyung? —la voz de JungKook sonó cargada de cinismo. Nos miró a ambos y luego se dirigió a Hoseok.

​Ay, no. ¿Por qué tiene que ser así? ¡En serio! ¿Cuál es su problema? ¡Si yo no le he hecho nada!

​—¿Por qué lo dices, JungKook? —quiso saber Hoseok.

​—No sé, es que los veo tan distantes... —esa sonrisa molesta no desaparecía de su rostro mientras me clavaba la mirada—. No los he visto ni siquiera abrazados, y cuando se encuentran ni se saludan con un beso. ¿Eso no es un poco extraño?

​¡Tierra, trágame!

​Mis mejillas se incendiaron bajo el escrutinio de JungKook, cuya mirada se sentía esta vez mucho más pesada que antes. Fui incapaz de sostenerle el contacto visual; la situación era demasiado incómoda. El silencio se apoderó de la mesa y yo mantuve la cabeza baja, sin saber si él seguía observándome.

​—Seguro es porque acaban de empezar, ¿verdad, Jimin? —Hoseok le dio un golpecito amistoso en el hombro al pelinegro—. Déjalos ya, JungKook. No todos somos como tú, que en la primera cita ya lo quieres todo, hombre. SuMin —me llamó con suavidad—, tú no le hagas caso, le encanta molestar.

​Asentí apenada y le di un sorbo al agua de Jimin. Lo siento, pero JungKook me pone de los nervios. Es un entrometido, ¿qué le importa a él si su amigo se besa o no con su novia?

​—Oh, ahí está tu amigo —comentó Hoseok. Alcé la vista y, efectivamente, YoonGi Oppa entraba en la cafetería.

​Se dirigía a comprar algo, pero fue interceptado por una profesora. Era joven, quizá de su misma edad, aunque no sabía qué asignatura impartía. Lo detuvo y comenzaron a conversar animadamente.

This Love; jjkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora