Apenas acababa de llegar a la Academia cuando vi entrar a JungKook. Pasó por mi lado, dedicándome apenas una mirada de reojo antes de seguir su camino sin detenerse.
—Hola, Su. Buenos días —me saludó Jimin. Acto seguido, depositó un beso en mi mejilla que hizo que mis mejillas se incendiaran al instante—. Gracias por esperarme —añadió con una sonrisa tan hermosa que sus ojos se transformaron en dos pequeñas líneas.
—De nada, de todas formas yo también acababa de llegar —respondí, tratando de disimular mi sonrojo mientras caminábamos juntos hacia los casilleros.
El día anterior ni siquiera había pasado por esa zona; no tenía la menor idea de que existían. Pensar que me había pasado el día entero cargando con mi mochila a cuestas, con lo pesada que estaba... ¿No podían haberme avisado antes?
—¿Qué clase tienes ahora? —preguntó él.
—Canto. La verdad es que solo elegí dos: canto y baile.
No me interesa nada más —contesté mientras terminaba de organizar mis cosas y cerraba la puerta metálica.
—Qué envidia, debe de sentirse genial —comentó alzando las cejas—. Pues yo tengo cinco, y el baile contemporáneo me está matando; cada vez que termino esa clase, llego a casa exhausto.
—¿Bailas contemporáneo? —me impresioné—. Es una disciplina difícil. Vaya, nunca lo hubiera imaginado.
—Sí, casi nadie se lo cree, pero es cierto —dijo cerrando su propio casillero—. Vamos, tengo la misma clase que tú.
Nos dirigimos al salón y, al entrar, divisé a JungKook. Parecía que ahora lo veía en todas partes. Me resultó extraño, pues ayer estuve en esta misma clase y ni él ni Jimin se habían presentado.
—Espero que la profesora no me regañe —murmuró Jimin mirándome.
—¿Por qué?
—Es que ayer falté. No me gusta venir a su primera sesión, es en vano; solo venimos a escucharla parlotear tonterías —rió entre dientes—. ¿No fue así?
Asentí varias veces dándole la razón. Ayer casi me quedo dormida a mitad de su charla; nos hablaba como si fuéramos niños de primaria.
—Bien, vamos a comenzar —exclamó la profesora captando la atención de todos—. Hoy empezaremos con dos jóvenes que ayer no asistieron, al parecer porque consideran que no necesitan esta clase —unió sus manos en un gesto severo—. Park y Jeon, ¿a qué esperan?
Ambos se intercambiaron una mirada y se levantaron para ir al frente. Jimin se veía serio y algo apenado, pero Kook mantenía una expresión serena, como si la situación no le afectara en lo más mínimo.
—Bueno, ya que la profesora insiste tanto en oírnos —habló JungKook con seguridad—, cantaremos We Don't Talk Anymore de Charlie Puth y Selena Gomez. Espero que les guste.
Lo dijo con un aire de poder que llenó la sala. Por fin escucharía cantar a JungKook; era momento de ver de qué era capaz.
El ritmo comenzó y la voz del castaño llenó el espacio. No sé si quedé hipnotizada o simplemente embobada, pero no podía apartar la vista de él. Su voz era realmente hermosa, con una seguridad y un tono muy especiales. Luego entró Jimin y la impresión fue la misma: su voz era increíblemente dulce. Al terminar, el salón estalló en aplausos y gritos de las chicas. Ellos sonrieron y regresaron a sus asientos.
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This Love; jjk
FanfictionA JungKook le encantaba molestarme, y a mí me encantaba él. Portada: @_xYoungOnce. Publicada: 16-05-2019
