No entiendo por qué me pasan estas cosas; tengo un nudo en la garganta y ganas de llorar. No he vuelto a ver a Jimin desde aquel incidente, YoonGi ha decidido ignorarme por completo y, para colmo, ahora JungKook me dedica miradas cargadas de rabia.
¿Qué demonios le pasa? Ni siquiera tiene derecho a mirarme de esa forma. ¡Lo odio! ¿Por qué me besa si no siente nada por mí? Es un maldito conejo despreciable; lo detesto, pero detesto aún más no ser capaz de sacarlo de mi cabeza. Estoy tan preocupada por él que mi mente siempre termina divagando sobre cómo estará o qué estará haciendo, y me duele profundamente saber que, tal vez, yo ni siquiera cruzo por sus pensamientos.
—... así que mañana me traen el nuevo nombre del equipo. Recuerden: prepárense para ganar.
Las palabras del profesor de danza me trajeron de vuelta a la realidad. Me quedé en blanco. ¿De qué estaba hablando? No tenía la menor idea, así que decidí que lo mejor sería esperar y preguntarle a alguien después.
—Reunión en diez minutos en la cafetería —soltó Hoseok a toda prisa antes de cruzar la puerta.
Terminé de recoger mis cosas y, al levantar la vista, me encontré con JungKook. Estaba allí, parado en el umbral, observándome fijamente. Tomé mi mochila con fuerza y caminé hacia él para salir. Como imaginé, pretendía decir algo, así que le dediqué una mirada cargada de fastidio cuando me sujetó del brazo.
—¿Qué quieres? —solté de mala gana.
Él no respondió. Se limitó a mirarme con esos ojos que parecían clavarse en los míos, analizando cada uno de mis gestos.
—Si no vas a hablar, mejor suéltame. No tengo tiempo —intenté retomar mi camino, pero su agarre no cedió—. ¡JungKook!
Mi grito fue silenciado de golpe por sus labios. ¡Me estaba besando de nuevo! Pero esta vez, la sensación era distinta... no sabría explicarlo, pero sus labios se movían con una suavidad y una generosidad que me desarmaron. Cerré los ojos involuntariamente cuando sus manos bajaron a mi cintura, atrayéndome hacia él hasta que no quedó ni un milímetro de distancia entre nuestros cuerpos. Me encantaba. Mi corazón latía desbocado, gritando su nombre.
Se separó lentamente y volvió a buscar mi mirada. Sentí que mis mejillas se incendiaban bajo su escrutinio.
—¿Por qué haces esto? —le pregunté en un susurro. Estaba feliz, pero el miedo de que todo fuera un juego cruel me invadía—. JungKook, estoy cansada de estas idas y venidas. ¿Crees que puedes hacer lo que te dé la gana conmigo? Dime... ¿qué te he hecho para que me trates así?
—Estar frente a mí —respondió, y por un momento me quedé desconcertada—. Aparecer frente a mí fue lo que hiciste. Desde que llegaste, me tienes confundido. No sé por qué, pero me gustas.
¿De verdad había dicho lo que creía haber escuchado? Mi corazón entró en estado de shock. No podía dar crédito a que Jeon JungKook estuviera confesando algo así.
—¿Es... estás jugando conmigo? —balbuceé, viendo cómo una pequeña risa escapaba de sus labios.
—Eres estúpida; podría hacerlo, sí —se inclinó, acercando su rostro peligrosamente al mío—, pero estoy diciendo la verdad.
Me mordí el labio, observándolo con extrañeza. ¿A qué venía este cambio repentino de actitud?
—No tienes que decirme nada, sé que te gusto —añadió alzando una ceja con arrogancia—. Vamos, Hoseok nos espera.
Se apartó del camino, permitiéndome pasar, y ambos caminamos en silencio hacia la cafetería. Aproveché que JungKook no me miraba para observarlo de reojo, y una sonrisa de felicidad absoluta se dibujó en mi rostro. No podía creerlo. ¿En serio le gustaba? ¡Le gustaba a JungKook!
Al llegar a la cafetería, vimos a Hoseok sentado con Jimin. Me senté frente a ellos y JungKook tomó asiento a mi lado. Jimin me lanzó una mirada fugaz y luego desvió la vista de inmediato, sin dedicarme ni una sola sonrisa.
Jimin... mi pecho se apretó.
—Ya escucharon lo que dijo el profesor —comenzó Hoseok, rompiendo el hielo—. Tenemos que buscar un nombre nuevo y preparar una presentación... Quiero ganar esto, chicos, así que tenemos que prepararnos muy bien.
Nos miró a todos, buscando compromiso en nuestras expresiones.
—No creo que esto funcione. No puedo bailar con traidores —soltó JungKook con veneno, clavando su mirada en Jimin. Este último no dijo nada, manteniendo un silencio sepulcral.
—¡JungKook! —le recriminé—. ¿Por qué eres así con él? Todo es un malentendido y lo sabes perfectamente. Él nunca haría algo así. Es tu mejor amigo, deberías confiar en él.
—Eso pensé —dijo él mientras se ponía de pie—. De verdad pensé que podía confiar en él, pero me equivoqué.
Sin más, dio media vuelta y se marchó. Jimin se quedó estático, sin articular palabra. Hoseok solo pudo bajar la cabeza y negar con frustración.
¿Por qué dejaban que Kook se comportara de esa manera? Jimin debería obligarlo a escucharlo; no podía permitir que su mejor amigo se alejara por un error de juicio.
(...)
—Es muy complicado —dije haciendo un puchero.
Lizi me miró y negó con la cabeza, poco convencida.
—Te gusta ese tal JungKook, que se porta como un imbécil, teniendo a alguien como Jimin que te quiere de verdad —se encogió de hombros—. La vida es así, uno no elige de quién se enamora... Pero yo en tu lugar, le daría una oportunidad a Jimin y me olvidaría de que JungKook existe. Es solo un consejo.
Me quedé pensativa. De ninguna manera podía hacer eso. Jimin me importaba, pero como un amigo... lo analizaba una y otra vez y la respuesta siempre era la misma: no podía verlo de otra forma.
—Aunque... creo que he escuchado esos nombres en algún lugar —dijo Lizi, frunciendo el ceño—. Mi hermano está en esa academia, debe ser por eso.
—¿De verdad? —pregunté sorprendida. Ella asintió—. ¿Cómo se llama tu hermano?
—Hoseok. Jung Hoseok —respondió, y me quedé de piedra—. Yo siempre he vivido con mi mamá en Estados Unidos, y él aquí con su madre y nuestro padre.
—Hoseok es mi amigo. Es el líder del grupo, y Jimin y JungKook son sus mejores amigos.
Ella se quedó tan impresionada como yo.
—¡Qué casualidad! —reímos al unísono—. Hablo tan poco con Hobi que nunca tenemos tiempo para estos detalles. Es genial. Ahora estoy viviendo un tiempo en casa de nuestro padre con él; mi plan es quedarme en Corea.
—¡Sí! —exclamé emocionada—. Quédate, eres la única amiga que tengo.
En ese momento, la puerta se abrió y vi a JungKook entrar. Al verme, me dedicó una sonrisa que me hizo olvidar todo lo demás.
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This Love; jjk
Fiksi PenggemarA JungKook le encantaba molestarme, y a mí me encantaba él. Portada: @_xYoungOnce. Publicada: 16-05-2019
