Ruptura. 29

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El resto de ese día me la pase cuidando de Leo, su fiebre por suerte estaba bajando por lo que no sería necesario el ir al hospital y preocupar a las fans. Hyuk y Hongbin miraron películas en la sala, al menos esos dos pudieron tener ese día como pareja. Al llegar la noche fui a recalentar la avena para que Leo cena antes de dormir adecuadamente pero mientras lo estaba haciendo llego Ken, no se miraba bien, sus ojos hinchados y rojizos delataban lo mucho que había estado llorando y aunque sabía que no tenía por qué preocuparme por el por la forma en la que se ha comportado...también soy consciente que sigo siendo su líder y debo de dejar mi enojo a un lado, después de todo...en el amor todos somos unos niños.


—En Japón Ravi y yo no tuvimos sexo— Le dije cuando apenas iba en dirección del pasillo para entrar a su habitación.


Al escucharme se detuvo en seco y volteo a verme. —Mucho menos nos besamos o nos vimos desnudos— Le explique al servirme un vaso de agua.


Ken me miraba sorprendido al caminar hacia mí quedando del otro lado de la barra. —Incluso Ravi te compro algo del viaje, estaba entusiasmado para ver tu expresión al dártelo— Le conté lo cursi que había sido Ravi aunque no estuvieran "juntos".


—...¿Lo dices en serio?— Me pregunto aun con esa misma expresión mientras yo le daba un trago a mi agua.


—Sí, Ravi aunque estaba conmigo nunca se olvidó de ti, ¿sabes porque?— Le dije al colocar el vaso de vidrio sobre la barra, al preguntarle eso negó con la cabeza.


—En realidad si lo sabes pero no puedes controlar tus celos, hiciste algo que no solo lastimo a Ravi si no que tú también saliste herido— Al decirle eso Ken bajo la cabeza al comprender por fin que había hecho mal.


—Soy tu hyung aunque estés molesto y como tal debo pedirte que pares, no te diré que debes hacer, solo te daré un consejo; Pon en orden tus pensamientos, habla con honestidad con Ravi y lo más importante, no involucres a Leo en esto,...descansa, si tienes hambre aún hay avena en el recipiente— Le dije finalmente aquello que para mí era demasiado obvio pero que para Ken no lograba entender a causa de sus sentimientos.


No le dije nada más ya que no tenía nada que decirle. Tome el tazón de avena y fui a la habitación de Leo, una vez adentro cerré la puerta, me senté en su cama como lo he estado haciendo durante todo el día.


Como aun no te has recuperado del todo no puedo dejar que cenes cosas con grasa o mucha azúcar, tendrás que comer avena de nuevo— Le dije al tomar una cucharada de avena pero al dirigirlo a su boca me percate que Leo se encontraba observándome dejándome ver en sus labios una amplia sonrisa logrando confundirme por su inesperado buen humor.


—...¿ocurre algo?— Le pregunte al comerme yo la cucharada de avena ya que me sentía incómodo por su continua mirada.


—A pesar de todo lo que ha ocurrido...tu actuaste como un hyung con ken, realmente eres asombroso— Me elogio tan repentinamente que comencé a toser y por poco derramo la avena del tazón.


—...Escuchaste todo...— Comente en voz alta apenado ya que con su comentario anterior estaba más que claro que así era.

QuebrándomeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora