13: Incompetencia terrenal.

12 1 0
                                        

13: Incompetencia terrenal.

Jason:

06:30.

Qué diablos.

¿Acaso no se puede ni siquiera dormir en este patético lugar? Suelto un gruñido y opto por levantarme de mi suave cama para saber qué diablos sucedía allí afuera. Cuando estaba en casa podía dormir hasta las 8. Eso sí, si a mis padres no se les ocurría comenzar a gritar. Muerdo con brusquedad mi labio y estoy casi seguro que me saqué un poco de sangre por mi piercing.

Me visto con tiempo y cuando vuelvo a ver la hora han pasado 15 minutos. Me peino y salgo de la habitación. Un apestoso olor me saca de mis casillas y al darme cuenta de que un par de zapatos asquerosamente sucios estaban encima de la mesa, casi me da un infarto.

-¡Maldito cerdo asqueroso!

Ahora entiendo por qué mi madre le decía eso a papá si cada vez que llegaba dejaba sus camisetas sudadas por toda la casa. Caminé tratando de ignorar el repugnante olor de la sala y salgo del cuarto. Una montonera de gente estaba dispersada por todo el pasillo y hablaban a gritos, aturdiéndome cada segundo más que el anterior.

-¡Rubia!-Gritó una voz a lo lejos. Titubeé un poco pero termine ignorando el pensamiento de que era dirigido a mi.

Me hice camino entre los somnolientos adolescentes hasta poder bajar las escaleras. Divisé a lo lejos a la pequeña castaña hablando con nada más y nada menos que con mi grosero compañero de cuarto. Tal para cual. Sus ojos azules se pararon en mi en una décima de segundo y una extraña sonrisa deslumbró en su cara, como si nada hubiera sucedido horas antrás.

En el preciso momento en el que intercambió unas palabras con él, observé atentamente cualquier lugar menos en el que estaban parados. Mi intento de pasar desapercibido falló al darme cuenta de que caminaban hacia mí. Tardé un par de segundos en ver el ridículo atuendo que llevaba ella. ¿Acaso no podía tener un poco más de estilo? Patética.

-¡Hola!-Chilló con esa voz irritante. La miré a los ojos y carraspeé.

-¿Hola?

-Hola, amigo.-Dijo él. Moví mi mirada hacia su persona ladeando la cabeza y arquee una ceja.

-No soy tu amigo.-Sonreí con amabilidad y me crucé de brazos. Si éste creía que por tratarme bien iba a perdonarlo, estaba bastante equivocado. El rodó sus ojos y un tintineo de luces hizo que sacara su mano de la cintura de la castaña.

Dance before die (resubido)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora