El motor de la camioneta rompía el silencio levemente, la temperatura bajaba a cada hora avisando que un frio poco amigable se arremetería contra todos los habitantes del pueblo. Las ramas de los árboles corrían de un lado hacia otro por el viento, el sol ya estaba dispuesto a descansar por un buen rato y permitirle a la luna que custodiara el cielo. Mis sentidos punzaban al sonido del reloj marcando cada segundo, mis manos tomaban el volante con desesperación, mi pecho se elevaba constantemente debido a los suspiros que de mi emanaban.
El recuerdo de hace unas horas atravesó mis pensamientos como una estrella fugaz para decirme que aún estaban presente. Las manos cálidas de Paula apresaron mi cuello, mi pecho se conectó con su calor y mis piernas flaquearon ante el roce de su dedo en mi frente. Que complicado se estaba tornando esto.
Mis manos soltaron el volante para restregar mis ojos que se encontraban cansados sin algún sentido. Forcé la vista para enfocar mis bien a las personas que a lo lejos caminaban de un lado hacia otro con un vaso entre su mano.
El jardín de aquella casa había mejorado mucho, el césped era adornado por flores que deslumbraban ante este frio, y aunque el clima se volvía loco, la flora retoñaba. El verano se alejaba del pueblo, trayendo al invierno sin permiso, al igual como yo lo estaba, sin permiso, observando a unas cuantas casas de distancia aquella calle que 6 meses atrás estaba rodeada de un sinfín de árboles, ahora, al conteo de pocos acompañan los hogares de personas desconocidas.
La niña rubia cabello lacio salió de la puerta principal de la casa para avisarles a los invitados que se divertían, que la cumpleañera estaba próxima a venir, las personas entraron en histeria y comenzaron a tomar posiciones para crear una entrada triunfal. El que estaba a cargo de la música hizo a un lado su bebida y con agilidad buscó la canción correcta para ella. Mediante el silencio que yacía dentro de la camioneta y a la espera de verla salir, encendí la radio, donde anunciaban como estará el clima esta noche, al finalizar reprodujeron una canción de alguien llamado Tommy Torres, la melodía inundo la camioneta, pero hasta la llegada del coro mis oídos captaron todo.
"Nunca imaginé, que se podría amar así.
El cielo estaba al alcance de sus labios
Nunca imaginé, que alguien así podría existir
Alguien capaz de transformarme en un esclavo.
Nunca imaginé, que de la forma en que llegó iba a marcharse el día menos pensado;
Con mi corazón entre sus manos".
El tiempo conspiró a su favor concediéndole varios minutos para congelar todo a su alrededor, y que lo único que llamara la atención entre tanta gente fuese ella. Su cabello fue sacudido por el viento mientras mi corazón se empujaba entre mi pecho. Con la cabeza en alto y una radiante sonrisa abrió camino entre las personas que la rodeaban, algunas le estrechaban la mano, otras la tomaban entre sus manos para abrazarla y otras depositaban un beso en la mejilla. Entre sonrisas y abrazos se fue llenando de amor.
Sonreí al verla tan feliz, tan deslumbrante y llena de vida. Mi corazón se movía rápidamente, pero mi vista se encontraba anclada en aquella chica de ojos de diamantes. Aunque no me provocaba escalofríos, el sentimiento que me cargaba hacia ella era más grande que cualquier sensación pasajera.
La música cambio y todo el ambiente se llenó de vibra, ella bailaba entre sus amigas con una vaso en su mano. Los chicos se debatían en quien le pedía permiso para bailar junto a ella, pero ninguno se atrevió. Mi sonrisa se amplió ante la cobardía, y que gracias a ella no debía de actuar como un inmortal. De un momento a otro la música se detuvo y los invitados comenzaron a susurrar entre ellos, Isabelle tomo a Ayleen por los hombros mientras Nathalie le cubría con una venda los ojos. El chico a cargo de la música hizo sonar una balada a la vez que Nathalie e Isabelle llevaban a Ayleen fuera del patio principal, para dejarla en el borde de la acera. Los invitados se posicionaron detrás de la maravillosa cumpleañera formando una "u" a la expectativa de algo o alguien.
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DIAMOND EYES
ParanormalATENCIÓN: Esta novela la escribí cuando tenía quince años, por lo tanto, puede contener faltas ortográficas que aun no han sido corregidas, algunas contradicciones y poco desarrollo de los personajes. La revisión continúa en espera. No fui capaz de...