acosado;

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Indiferente ya al asunto de Jackson, YuGyeom había estado poniendo cierta atención a las acciones de JinYoung lo cual lo llevaba a una terrible confusión, muchas veces era grosero y prepotente, indiferente a todo lo relacionado con el rubio, pero de pronto se volvía cálido y se preocupaba, y ello hacia al menor querer arrancarse los cabellos de la frustración.

Habían pasado un par de días desde su aniversario, su viaje estaba a punto de terminar así que se dispuso a entenderse a sí mismo primero, a comprender un poco a JinYoung y finalmente a no volverse a sentir de esa manera.

Camino a través de las oscuras calles, eran cerca de las once de la noche, estas estaban desiertas, al menos por dónde estaba caminando. Las tenues luces de los postes le hacían compañía, se detuvo justo en una banca de algún parque, tomó asiento y captó una bocanada de aire, sintiendo sus pulmones ser inundados por el aroma a pureza del lugar vació. Arboles grandes y frondosos adornaban el lugar, la banca blanca de metal estaba helada pero poco le importó, estaba confundido, hecho un manojo de nervios e inseguridades ¿Qué debía hacer? Estaba al límite de explotar, así que un simple asiento frio era lo que menos le importaba, quería despejarse.

Un suave toque lo saco de su mundo topándose con la mirada de un joven, un poco llamativo debía de admitirlo pero había algo en su aura que no le parecía precisamente amigable o de confianza.

—¿Me das permiso?— dijo, YuGyeom inclinó la cabeza confundido, recorriéndose en la banca, el otro tomó asiento y ninguno hablo por un rato, pero ciertamente sus nervios se habían activado, estaba nervioso y no sabía qué hacer, bien pudo huir y perderse con alguna seguridad incluida pero no, se quedó ahí rezando mentalmente de que nada pasara y que sólo el individuo se quedase quieto.

Sus manos quedaron pegadas a sus costados, y pudo sentir el leve movimiento de este acercándose, realizando un roce de manos y codos. YuGyeom dio un brinco asustado, y se alejó levemente, la sensación del tacto se quedó ahí haciéndolo sentir sumamente extraño, en una palabra incómodo, quería irse corriendo pero no quería parecer un loco, quizá estaba sobre exagerando el asunto y debía solo relajarse y dejar al extraño en paz.

La persona no se veía borracha, solo de alguna manera retrasada mentalmente y ello golpeaba en su inconsciente, no quería parecer racista a la persona, se odiaría a sí mismo y peor de tener esa sensación de que el pobre podría sentirse mal y llorar, no podría con ello. El rubio odiaba ese tipo de acciones discriminatorias y no por un pequeño susto haría sentir mal a una persona que no debía sentirse de tal modo.

—¿Ya viste?— habló el extraño, el menor se puso rígido y decidió ignorarlo- junta tus manos así como yo- este hizo un ademan con sus manos como si estuviese pidiendo plegarias, dándole un pequeño empujón con su codo, YuGyeom se alejó un poco más y respiro fuertemente, hace tiempo que no había sentido tanto miedo en su vida, el joven se acercó más a YuGyeom y este cerró los ojos fuertemente, debía salir corriendo pero sus piernas no reaccionaban.

Estaba seguro no iba a pasar de esta noche.

JinYoung siempre pensó que salir era estúpido más por las noches, prefería quedarse en casa leyendo un buen libro arropado con el suave calor de un café, pero no, JaeBum roncaba y no lo dejaba leer, se quejaba de la luz prendida y prácticamente lo había corrido del cuarto, así que se encontraba vagando por las calles con un libro en mano, el aire frío del país europeo era evidente, las calles desiertas era lo único que acompañaban al morocho. Camino sin rumbo contemplando cada calle y su belleza nocturna, la forma en que las sombras nocturnas caían sobre cada edificio y casas, eran maravillosas.

Todo era calma y paz, hasta que se vio interrumpido por un grito seco, como el de un niño, su lado protector salió a la luz y no pensó mucho el ir por ese niño y ayudarlo, tomó como precaución una vara de árbol que encontró en el camino, apresurándose a llegar a salvar a quién fuese ese niño que gritaba.

Para su sorpresa si había alguien a quien defender, pero nunca espero que YuGyeom fuese ese quién, forcejeando con un tipo que se le trataba de subir encima. Tomó toda su furia que había crecido en algún lado de su interior, y sin pensarlo se abalanzó propiciándole un fuerte golpe en la cabeza al tipo, tirándolo al suelo automáticamente. El rubio asustado miró hacía su salvador para segundos después sentir sus ojos llenos de lágrimas, estaba feliz de que fuese JinYoung quién lo salvase, rápidamente el pelinegro dejo su arma improvisada y corrió a su lado, inclinándose para después atraerlo a sus brazos, acariciando su cabeza, y dándole un pequeño beso en la frente, la preocupación se volvió alivio, sentía que su cuerpo estaba más relajado, y sólo se dedicó a estrecharlo entre sus brazos, pudo sentir el latir descontrolado del menor y supuso que era por lo sucedido, posándose en su cabeza la imagen en la que lo encontró, con su camisa siendo jalada por el tipo y el menor gritando, forcejeando con él.

JinYoung se levantó y se llevó al menor de ahí. Ambos estaban sentados en la mesa de una cafetería, a la misma que el mayor se dirigía para leer.

—Gracias. — Pronunció apenado mirando hacía al taza de café negro que estaba sobre la mesa, JinYoung lo miro, y sonrió de lado.

—Está bien, no te paso nada, estas a salvo— Los labios del menor se fruncieron en una línea recta y asintió.

No dijeron más y ambos tomaron un sorbo de sus taas del líquido negro.

—¿Qué hacías ahí? ¿Por qué no te fuiste desde que lo viste?— preguntó de pronto el pelinegro, el más alto volvió a bajar la mirada y sintió sus mejillas arder, estaba seguro que el mayor se burlaría de él.

—Yo no quería ser grosero— se limitó a decir, sintiendo sus ojos otra vez inundarse de lágrimas.

—No llores pequeño— se levantó de su lugar y lo volvió a atraer entre sus brazos— no llores, ya estoy aquí— susurraba mientras acariciaba su espalda de arriba hacia abajo, consolando al pequeño.

Cuando se calmó y Jinyoung volvió a retomar su lugar, comenzaron a hablar y hablar uno del otro, conociéndose más. Esa noche para YuGyeom pasó de ser algo para llorar a algo que deseaba guardar en su corazón, desde la risa de JinYoung, todos sus gustos y disgustos, hasta la cafetería donde se hallaban, tapizada de madera, un aspecto algo vitange, lleno de libros, pareciendo tan cálido, provocando que su corazón se sintiese lleno y feliz, extremadamente feliz. Definitivamente no quería volver a casa.

[...]

oh zhy vine temprano, ahr solo para decir que si llegamos hoy a las 1000 leidas me subo hoy mismo el especial markbum parte dos XD, es que neta que me trague parte de la historia y me quede re alm se me olvido poner esto XD y explicaba muchas cosas pero bueh que hacerle.

también estaba que ya quería poner esta parte de la historia porque osea la mua tiene historia con este cap, me pasó algo así la diferencia es que yo fui a misa y como me gusta la mala vida de sentarme hasta atrás, me paso algo así el tipo me molestaba a cada rato y me alejaba y alejaba y el se rejuntaba, hasta me preguntó si venía solita, y yo re AHHH PORQUE NO ME SENTE CON MI MAMI, adem's de que mentalmente estaba con la cosa de no seas grosera discriminativa, me daba penita dejarlo solo umu pero aun asi estaba que me moría de miedo, y esa misma semana me paso algo parecido pero esta vez por mi casa so el men ese sabe donde vivo TT, asi que amixes si van a misa sientense con su madre santa.

Bueno diría nos leemos mañana but nel las leo en unas horas XDD bueno depende.


destino; pepigyeomHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora