Una Linda Pareja

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Aquellas oficinas de nuevo se veían destrozadas y descuidadas. Nathan comenzó a caminar, tenía el impulso de ir a buscar a Lizzeth, quería hablar con ella y averiguar que estaba pasando.

Cuando llego a la oficina donde ella trabajaba en vida, la vio con su abrigo negro y su bufanda roja, mirando por la ventana hacia el vacío.

—¿Lizzeth?— Dijo levemente para llamar su atención.

—Oh, hola Nathan, ¿como estas?— Se giro a verle, con una sonrisa en su rostro.

—¿Eh? Estoy... Bien...— Aquella sonrisa le trajo muchos recuerdos, lo que provocó que también el, sonriera.

—Ah, pero que linda pareja hacen ustedes dos, ¿no es hermoso?— De nuevo, aquella voz paranormal se hizo presente, pero esta vez, la escuchaba dentro de su cabeza. Aún así tuvo el impulso de girar su cabeza, buscándola.

—¿Seguro Nat? Te notas un tanto extraño— La chica preguntó mientras caminaba hasta el.

—¿No sabes donde estamos? ¿Porque actúas tan... Normal?—.

—¿De que hablas cariño? Estamos en las oficinas del trabajo, ya se fueron todos, ¿verdad?—. Lizzeth daba lentos pasos hacia Nathan, caminando de forma sensual, mordiéndose los labios. —Ya es hora de que tengamos algo de diversión, ¿no crees?—

—Vamos compañero, una hermosa chica te esta pidiendo juguetear un poco, ¿que te detiene?— Volvio a hablar la voz en su mente.

—¿A caso no me quieres Nat?— De un pequeño brinco, se sentó en el escritorio, separando un poco las piernas.

Nathan se acercó lentamente a ella, la tomó de la cintura y comenzó a besarla, sus labios, se sentían fríos como el hielo.

—Nathan, te amo... No sabes cuanto te he extrañado— Desabotono el abrigo con manos ágiles, solo para exponer un cuerpo putrefacto y lleno de gusanos.

Al ver esto, Nathan, junto a un pequeño grito, se aparto, contemplando un cuerpo en descomposición.

—¿Que sucede cariño? ¿No soy hermosa? ¿A caso ya no me amas? — Mientras hablaba, su voz se iba apagando, a la vez que se levantaba y caminaba hacia su amado, mientras su cuerpo se desmoronaba con cada centímetro que avanzaba.

Horrorizado, solo cubría su rostro, sin poder dejar de escuchar la voz del amor de su vida, apagándose junto al sonido que hacía la carne al golpear contra el suelo, ¿quién hacía esto? ¿Porque? ¿Quién se estaba metiendo con su cabeza para hacerle ver todo eso?

—Eh, Nathan, reacciona, ¿quieres? ¿No imaginaste que eso podría pasar si internas tener sexo con una muerta?— De nuevo la voz paranormal de hizo presente, pero esta vez, pudo escucharla fuera de él mismo. Descubrió su rostro para ver a la sombra sentada en el escritorio.

—¿Tu hiciste eso?— Preguntó Nathan furioso, acercándose al espectro.

—Recuerda, ¿dentro de la cabeza de quien estamos? Tu inconsciente es quien genera estas imágenes— comenzó a reír burlonamente al ver el rostro de confusión frente a él.

—Entonces, ¿tu no tienes ningún control de lo que pasa aquí?—

—Oh, yo no lo pondría de esa manera— su paranormal voz, se tornó más siniestra mientras hablaba.

—¿Quién eres? ¿Que haces aquí?— una voz femenina de escucho en la puerta de la oficina, detrás de Nathan, por lo que este, se giró para ver de nuevo a Lizzeth.

La sombra rió de nuevo, desapareciendo junto a Lizzeth, dejando a Nathan sólo y confundido.

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