Al Que Madruga...

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Despertó sobresaltado, sudando, agitado. Recordaba lo que soño, era Lizzeth, había soñado con Lizzeth, en verdad era ella en sus sueños, si es que era un sueño, ¿pero que había pasado? Pareció haber tenido un ataque, el grito al final aún podía escucharse en su cabeza, poniéndole los pelos de punta.

Salto de su cama, buscando algo con qué escribir, no quería olvidar sus sueños, sentía que había algo importante en ellos; además, si veía a Lizzeth, tenía que significar algo, ¿no?. Tomo un lápiz y una pequeña libreta y escribió palabras clave sobre el sueño:


Ropa que use en el "exterior"
¿Porque antes no pasaba?.

Más que un sueño...
¿Que significa?.

Lizzeth, ¿que hace allí?
¿Porque saltó?.


Eso era lo más importante, o al menos, lo que recordaba ahora, el sueño escapaba de su memoria en segundos. Miró el reloj, marcaba las 4:33, era muy temprano como para alistarse pero ya era tarde como para dormir de nuevo, además ni si quiera tenía sueño, así que tras un suspiro de irritación, decidió meterse a bañar, a pesar de que se ducho antes de dormir, prefería hacerlo en las mañanas, se sentía más fresco y limpio a lo largo del día.

Mientras dejaba que el agua tibia golpeara su cuerpo, pensaba en lo escrito en la pequeña libreta, ¿antes llevaba el mismo vestuario con el que se dormía?, no podía saberlo con seguridad, solo en el primer y último sueño, que eran los que más lograba recordar, y sabía que en el primero, no estaba en el sueño usando ropa interior, tenía una vaga memoria de unos zapatos incómodos para caminar, pero, ¿ese sueño estaba relacionado? Podría haber sido una pesadilla común y corriente. ¡¿Porque tenía que ser todo tan confuso?!.

Se rindió con esa pregunta y pasó a la siguiente, ¿a que se refería con Lizzeth con "más que un sueño"? Había escuchado de gente capaz de salir de su cuerpo mientras dormía y literalmente, volar, pero por más que intentaba recordar, el no volaba en sus sueños, ¿entonces que eran? Quizá podría buscar a algún tipo de especialista, aunque no parecía ser algo que un médico pudiera tratar.

Terminó de ducharse, se alistó y decidió desayunar algo. Mientras iba a la cocina, se paro frente al espejo que tenía colgado en la pared de su cuarto, su piel era blanca, su cabello negro era lacio y un poco largo, a Lizzeth le gustaba bromear diciendo que era lo más largo que podía estar sin perder su masculinidad, sus ojos eran como la miel, aunque ahora se encontraban apagados, hundidos, su rostro, antes vivaz y alegre, ahora era inexpresivo, sin emoción aparente. Tras mirarse un poco, reanudó su camino a la cocina y tomó algo de cereal y leche, no acostumbraba a desayunar, así que no quería echar demasiado a su estómago, no sabía si le haría daño pero, ¿para que arriesgar?.

Tras terminar su desayuno miró el reloj, eran las 5:30 debía salir en 30 minutos más pero, ¿porque no salir un poco antes? Incluso encontraría el subterráneo más calmado y con menos gente.

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