Queremos crear una historia en conjunto, para eso, le pediremos a cada autor que agregue un párrafo a nuestra historia, continúa carolinavilladiego:
No debería resultarle inusual el haber llamado su atención, porque es lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones que le miran. Está consciente de que es atractivo y que eso es un espejismo amorfo que muchas veces se encarga de aprovechar. Sabe, también, que nada hay más allá de eso. Que el vacío sigue siendo vacío aún si lo mira como si pretendiera llenar el agujero. Víctor está al tanto de ello. Sin embargo, no aparta la mirada y aquellos ojos oscuros le siguen observando; titubean, a veces titilan y Víctor no logra leer sus intenciones. Años y años jugando a ser cazador y cazado no le han dado la pericia de leer la profundidad que esconde esos ojos. Por eso le mantiene la mirada, con la férrea decisión de entrever las motivaciones que llevaron a ese hombre a observarlo y, al no encontrarlas, simplemente persiste porque ya no puede quedar más roto y repartido en pedazos de lo que está, y que podría considerar entregarle a él otro pedazo solo para poder leer lo que busca aquel en primer lugar.
Quiere leer lo que ese es capaz de ver en él, quisiera saber qué pasa por su mente. ¿Verá un hombre roto buscando encajar? ¿Pensará que es un ser beatificado por muchos y profanado por otros? ¿Sentirá que hay algo digno de ver más allá de su apariencia?
Hay algo extraño en aquel lugar.
Algo místico, comprende.
Porque se empieza a dirigir a él y está seguro de que esos ojos tienen una respuesta a la pregunta que no ha logrado formular.
Pero, ocurre lo impensable:
—Yo... a usted lo conozco.
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Con esto damos por concluida la semana dedicada a Carolina Villadiego, esperamos que haya sido del agrado de todos ustedes.