Enamoradas.

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Omnisciente.

Dos semanas pasaban luego de haber compartido un momento único entre ambas, donde en cuerpo se habían demostrado cuánto se amaban y que lo de ellas no era una calentura, menos una fase sino algo real, puro y verdadero. Dos semanas donde habían estado de lo más tierna la una con la otra manteniendo su secreto lo mejor que podían a pesar de estar rodeadas por sus amigos, sabían ocultarlo. Eso si habían rogado más de una vez para que Normani no dijera nada, la mujer aún no estaba de acuerdo con la relación de ambas pero sabía que decirlo solo provocaría un escándalo, daño e incluso que ambas salieran de lo peor, por lo que mantenerse en silencio fue su mejor opción, ella no apoyaba pero respetaba.

Lauren observaba a su morena hermosa comer alegremente su helado de plátano con frutilla, mientras caminaban tomadas de la mano por la playa. Era un día caluroso, y también había sido algo estresante por los exámenes que ambas tuvieron, en especial Lauren que entre maquetas y pruebas su mente casi explotó, pero lo mejor de la semana era poder estar esa tarde de Viernes junto a Camila paseando por la playa.

Estaba tan enamorada de la morena que solo podía pensar en ella, en su sonrisa, en su cuerpo, en sus besos, todo de Camila, no podía estar sin ella y estaba más que decidida a luchar por su historia de amor a pesar de todo lo que tenían en contra. Su familia se podía ir a la mierda si no la aceptaban, ella iba a estar donde su corazón estuviera y felizmente su corazón estaba con la morena.

-¿Por que a ti no se te entierran los pies en la arena?.- se queja la morena como una niña.

-Porque piso donde tú pisas amor.- le responde con una sonrisa divertida.

-Te odio.- le saca la lengua caminando lejos de ellas, Lauren río negando.

-Yo te odio más.-

-Es bueno saberlo.- sigue caminando lejos. -Solo estoy contigo porque no hay nadie más.- bromea.

-No hay nadie más que te soporte.- le sigue la broma riendo, Camila se giró para darle un golpe en el brazo.

-A ti no te soportan.- Se queja.

-Lo hacen, todos me aman.- dice arrogante, Camila tomó un poco de arena para lanzársela directa a su pecho.

-Mentira, yo te odio.- Dice triunfante.

-Esta bien Camila, tú ganas.- Lauren río tomando sus mejillas para darle un largo beso en los labios que la morena respondió de inmediato envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.

-Te odio por ser tan irresistible.- se queja la morena mordiendo su labio para luego bajar una mano apretándole la nalga izquierda provocando aún más la risa en la futura arquitecta.

Ambas siguieron en su tarde amorosa lejos de la realidad,  es que nada más le importaba más que su compañía, eran libres frente al mar con sus cuerpos abrazaros olvidándose del mundo, eran felices al saber que se tenían la una a la otra, brindándose amor que tanto necesitan. Así llegó la noche en su burbuja, lejos de la opinión de su familia, de la posición que ellos tenían contra los homosexuales, había sido un día maravilloso pero como todo termina también su día.

Lauren estacionó su Jeep afuera de la casa de la morena acariciando su pierna por debajo del vestido sabiendo las ganas que tenía en ese momento de arrancarle la ropa, pero no podía hacerlo porque estaban afuera de su casa, era bastante arriesgado y aún así amaba el peligro. Miro a su morena que sujeto su mano firme en la pierna sin dejarla apartarla, se deseaban tanto, es que eran imanes la una a la otra.

-Vamos a tu casa.- le pide la morena haciendo un puchero, pero Lauren negó.

-Esta Chris con su familia, así que lo más probable es que mis sobrinos hayan invadido mi habitación.- hace una mueca, Camila suspiro frustrada.

Detras de la Amistad. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora