En Problemas.

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Omnisciente.

Clara había mantenido el silencio durante tres días, sabía que el explotar de inmediato contra su hija no era lo debido así que solo mantuvo en secreto lo sucedido siendo lo más distante posible con Lauren esos días, la observó y analizó cada una de sus actitudes, la forma de vestirse, de hablar, de caminar incluso la música que escuchaba, porque en el fondo sentía que la conocía no sabía quien era realmente Lauren, le había mentido durante tanto tiempo fingiendo ser alguien que no era para darse cuenta que todo era diferente, estaba aterrada porque de un momento a otro Lauren se había vuelto una completa extraña.

Había llorado bastante cuando estaba sola por las mañanas, estaba sufriendo por saber que su idealismo de hija se había dispersado en un segundo al encontrar la ropa interior debajo de su cama. El pensar que su hija estaba enferma y tenía una condición diferente a lo que siempre creyó le partía el corazón, ella siempre soñó con ver a su hija vestida de blanco, entrando en la iglesia lista para ser entregada a un buen hombre que la amaría y cuidaría para el resto de su vida, también con el hecho de verla embarazada, cuidarla en ese periodo y enseñarle miles de cosas que una madre sabe, quería acompañarla durante el parto y posterior a este, quería una vida como la de ella para su hija, pero sabía que para Lauren eso no sería así, y no podía aceptarlo, no podía permitir todo eso.

No podía imaginar a su hija estando con otra mujer, casándose con otra mujer y lo más terrible para ella, formando una familia con otra mujer, eso era una abominación tremenda que no caía en su mente por nada del mundo, ¿Como dos mujeres podían amarse? Eso era prohibido, solo era lujuria y asqueroso, eran unas animales pero aún así era Lauren... su pequeña hija. ¿Como podía mirarla y no sentir rabia? ¿Alguien la habrá convertido en eso? ¿Como no se dio cuenta antes? Ella pudo haber detenido todo eso, haber llevado a su hija a un psicólogo o algo así para terminar con cualquier confusión que su hija tenia, terminar con la fase. Pero no fue así y Lauren se había ocultado todo ese tiempo viviendo una doble vida.

Clara estaba destrozada, sentía que había fracasado como madre, como mujer. Ella no podía aceptar que su hija fuera lesbiana, no podía caerle en la cabeza.

Lauren llegaba a su casa con una sonrisa en su rostro, había tenido un día bastante relajado donde los profesores y sus materias eran livianas más si estaban casi a final de año donde solo quedarían los exámenes, ella estaba lo suficientemente tranquila al saber sus promedios, podía reprobar y nada afectaría, prácticamente estaba lista para cursar su cuarto año de Arquitectura casi a los veintidós años, sumando el hecho de que había tenido una sesión de besos con su novia en el camarín luego de su entrenamiento de fútbol, amaba besar a Camila en cada momento, amaba tenerla cerca por lo que haber tenido ese momento a su lado había sido un plus anímico tremendo para ese día. Camila la tenía vuelta loca.

Camino hacia la cocina donde su madre se encontraba haciendo la cena, con una sonrisa se acercó a ella y como de costumbre la abrazó por la espalda dejando un sonoro beso en la mejilla pero Clara reaccionó de inmediato apartando bruscamente a su hija, era el momento exacto para enfrentarla y decirle lo que había encontrado en su habitación, estaban solas y Mike no iba a llegar dentro de unas horas, ella debía saber lo que pasaba realmente con su hija.

-No me toques.- dice Clara llena de enojo y dolor, Lauren no comprendía era tan extraño ver a su madre de esa manera, que su cara de confusión demostraba todo.

-¿Que pasa Mamá?.- dice preocupada. -¿Sucedió algo con papá?.- cuestiona, pero Clara negó de inmediato dándose la vuelta para encararla de frente.

-¿No tienes nada que contarme?.- dice con la voz llena de ira, es que no podía controlarse por más que lo intentara, Lauren sintió su cuerpo tensarse lentamente.

Detras de la Amistad. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora