🍰 29: Frustration

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Narra Alexandra:

Llegar a casa después de varias horas de viaje es cansado, todavía más si necesariamente tuve que ir a hacer compras de la cena de hoy y de la comida de toda la semana, pero tuve que armarme de fuerza y no caminar dormida mientras cargo tres bolsas de supermercado.

Al regresar a mi departamento, Town me recibió bien como siempre lo hace y me ayudó a llevar las bolsas a la cocina y acomodar la comida de la semana en su lugar. Percaté de que se había cambiado la camiseta. Me dijo que había olvidado que la energía del agua se vuelve potente cuando se abre completamente la llave, se mojó y tuvo que usar otra.

Dejando atrás ese sucedido, nos sentamos y empezamos a comer. Disfruté cada instante en que masticaba y saboreaba el sabor del ate de guayaba y del queso crema en mi baguett, junto con el de mi té caliente, relajando mi cuerpo con su temperatura agradable y cálida.

—Oye, Alex. Antes de que se me olvide,- dijo Town después de haberle dado un sorbo a su café y de secar sus labios con su servilleta.- un hombre vino a buscarte.

—¿Un hombre?- me desconcerté un poco.

—Si. Al parecer quería hablar contigo, pero como no estabas, se lo dije y que si quería, puede regresar más tarde, y él simplemente se fue.- me contó.- Aunque dudo de que vuelva por la hora que es.

Miré la hora en el reloj de la sala y efectivamente ya es tarde: 8:40 pm.

—Quizas.- mascullé, tomando un sorbo a mi té.- ¿Como era?- pregunté, refiriéndome al hombre misterioso que me había visitado.

—Mmm dejame ver...- se centró en sus recuerdos, después de que le mordió a su baguett y lo masticó hasta hacerlo papilla en su boca.- Era alto... Su cabello corto era castaño rubio, tenía barba, sus ojos eran azules grisáceos creo...y usaba una chaqueta negra de cuero encima de una sudadera gris.

Capté al momento que se trató del mismísimo Dean Ambrose. Mis mejillas no tardaron en sentirse calientes.

No lo podía creer. ¡Dean había venido a buscarme! Quería verme, como yo a él. Lo extraño.

Una chispa de entusiasmo se apoderó de mi cuerpo, acompañado de un sentimiento de culpa por no haber estado ahí cuando llegó. Lo hubiera abrazado, darle una sonrisa, hasta incluso besarlo.

—¿Él es tu vecino?- Town me sacó de mis pensamientos.

Tuve que reprimir una amplía sonrisa sonrisa que iba a embozar en mi rostro y de morder sutilmente mi labio.

—No.- negué, comportandome como si no nada solemne pasara por mi mente.- Él es mi jefe.

—¡¿Tu jefe?!- alzó las cejas y formó una O en su boca impresionado y consternado por mi respuesta.

—Si.

—¿En serio?- preguntó aún impresionado, pero más calmado y volví a asentir.- Vaya. Que sorpresa, pero francamente por su apariencia no me pareció tan "formal y recto" para dirigir.

—No todos los jefes del mundo tienen que usar trajes impecables y peinarse ejecutivamente como si fueran clones de empresarios todo el tiempo.- replique.- Además, a Dean no le gusta vestirse formal y verse recto como dices. Él es sencillo, rebelde y con estilo.

—Asi que se llama Dean.

—Si, Dean. Dean Ambrose.

—Gran nombre.- comentó simplemente.- Bueno, ya lo creo. Sin embargo él te trata bien ¿verdad?- entrecerró los ojos fijamente y seriamente, queriendo estar seguro de que este bien y le dio otro sorbo a su café, haciendo que me causara gracia.

𝐂𝐚𝐤𝐞 || 𝐃𝐞𝐚𝐧 𝐀𝐦𝐛𝐫𝐨𝐬𝐞 ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora