Narra Alexandra:
La sed me hizo despertar de mi sueño, pero también un olor conocido que parece provenir de un lado de mi cama y unos ronquidos. Al acostumbrar mis ojos a la oscuridad, volteé y vi al medio lunático durmiendo. Su respiración e inhalación son muy profundos.
Al parecer tomó muy en serio mi petición.
Encendí la lámpara y me levanté con cuidado para ir a tomar un vaso de agua, refrescando mi garganta. Fui al baño, me miré al espejo y frunci el ceño. Estoy hecha un desastre. Mi cabello está alborotado, tengo ojeras que decoran mi rostro medio pálido aún por la fiebre, un poco del calor de éste aún esta en mis mejillas.
Acomodé un poco mi cabello y solté un bostezo. Apagué la luz del baño e iba a volver a la cama a dormir, pero antes de que me propusiera a hacerlo, escuche algo. Sonó como un jadeo rígido, logrando asi encender mi instinto de alerta.
Sonó otro jadeo. Luego otro acompañado de un balbuceo indiferente.
—N-No...
Me acerqué a la cama, manteniendo un poco la distancia, percatando que esos jadeos y ese balbuceo provienen de mi jefe, quien estaba soñando. O mejor dicho, estaba teniendo una pesadilla.
—No, p-por f-favor...- aspiró alarmado.
Sus cuerpo comenzó a temblar y retorciéndose, teniendo espasmos cada tres jadeos seguidos como si recibiera toques eléctricos y sus músculos están tensos. Su frente comenzó a sudar, y apretó sus párpados, temerosos por lo que esta pasando desde su cabeza.
Es la primera vez que lo veo así: asustado, sufriendo por una pesadilla que parece ser muy real para él, viviéndola en carne propia. ¿Que estará soñando para que reaccione así?
—¡No! ¡No lo hagan!- exclamó asustado.
Me acerqué a él y tomé su rostro entre mis manos.
—Sh sh sh. Tranquilo. Aquí estoy.- acaricié sus mejillas con mis pulgares, susurrándole suavemente con una dulce serenidad como si consolara a un niño.- Esta bien. Esta bien.
Tomé su mano para que sintiera mi presencia, intentando tranquilizarlo un poco, acariciando el dorso de su mano. Me ganó la curiosidad por ver determinadamente su muñeca, donde había notado esas lineas blancas tenues debido a cortes, este tipo de cortes de autolesión
Ahora veo porque. Pero...¿Porque Dean hace eso? ¿Que es lo que lo provoca cortarse a si mismo?
Me compadecí de él, depositando un beso en su muñeca.
Dejó de retorcerse, de tener espasmos y de murmurar, pero aún está temblando, jadeando y sus músculos están tensos. Aún está asustado. La pesadilla aún continua.
Por alguna extraña razón, sus sollozos, balbuceos y jadeos me hace pensar en esos sonidos que había en mis sueños producto de la droga de anoche. Suenas iguales.
¿Qué puedo hacer para que este mejor? La necesidad de estar cerca de él y de ayudarlo se representaron en mí como cosquilleos.
Se me ocurrió una idea, una riesgosa y al mismo tiempo extrañamente emocionante, pero era mejor que dejarlo solo. Tuve que luchar en no sonrojarme y retener las ganas de curvar mis labios.
Imaginé lo que Dean podría aprovechar hacer si en verdad no esta profundamente dormido, tanto lo bueno como lo "malo", pero de igual manera me volvería loca.
Espero que en la mañana no recuerde que se me ocurrió hacer esto y que él no se dé cuenta.
Apagué la lampara, me acomodé bien en la cama, acercándome más a él y comencé a arrullarlo en cantarle la primera canción que me llegó a la mente, como si mi mama me aconsejara desde el cielo cual de las canciones que me cantaba cuando estaba triste por la ausencia de Richard Knoxville en mi vida: "Your Song" de Elton John. Una de sus favoritas.
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𝐂𝐚𝐤𝐞 || 𝐃𝐞𝐚𝐧 𝐀𝐦𝐛𝐫𝐨𝐬𝐞 ||
Fiksi Penggemar"𝐌𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭í 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐨𝐬𝐭𝐫𝐞 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨." «𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘦𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘭𝘪𝘮𝘱𝘪𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘺 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢𝘳𝘭𝘦 𝘢 𝘵𝘶 𝘫𝘦𝘧𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘦» Eso es lo que cualquier s...
