Narra Alexandra:
El viaje duró once horas que me parecieron eternos. Debido a la tardanza, las azafatas ofrecieron comida, bebidas y aperitivos a todos los pasajeros; me conforme comiendo solamente una ensalada de pollo con mango y un jugo de naranja.
El aire estaba muy frío cuando el avión aterrizó en Guadalajara, pero no caía nieve desde el cielo. De todos modos, el clima me parecía perfecto para festejar, finalizar e iniciar un nuevo año en un nuevo país para mí.
Al salir del avión, recogí mis maletas y aquí estoy ahora; buscando a Alfonso Carrasco entre la multitud de gente de diferentes religiones que entraba y salía del aeropuerto, entusiasmados, algunos agotados por el largo viaje, pero al mismo tiempo felices.
Era de esperarse que hubiera mucha gente rodando por el lugar, debido a esta temporada de fiestas, para estar con sus familias y/o amigos, dar y recibir.
—¡Alexandra!- se escuchó de pronto un gritó. Una voz un poco ronca, simpática y con acento español me llamó desde la multitud.
Busqué con la mirada a aquel dueño de esa voz y al ladear mi cabeza hacia mi derecha, lo vi mientras hacía un gesto con la mano para que viera en donde esta. Bers me estaba esperando en una de las sillas de hierro que estaban cerca de las grandes ventanas que mostraban el estacionamiento de automóviles y el cielo cubierto de nubes.
—¡Bers!- exclamé mientras corría hacia los brazos de mi amigo para darle un abrazo que éste correspondió de inmediato.
Al principio fue un abrazo torpe, pero luego se volvió en uno confortable; ese tipo de abrazo que te dan cuando has perdido a un ser querido. Sabía porque: Bers no había podido darme sus condolencias en el día que Robert falleció.
—Lo siento mucho.- mascullo Bers apenado y melancólico, casi en un susurro.
—Está bien.- musite nostálgica.
—Me alegra mucho verte, Alex.- dijo él con una pequeña sonrisa en el momento en que nos separamos del abrazo.
—A mí también me alegra mucho verte.- le devolví la sonrisa.- Los he extrañado mucho.
—Y nosotros a ti. Estábamos muy ansiosos a que nos volveríamos a reunir.- dijo entusiasmado.- Creo que ya deberíamos irnos. Seguramente Alvaro y María nos están esperando impacientes.
—Pues no los hagamos esperar más. Vamos.
Dicho eso, salimos del aeropuerto y nos dirigimos al auto de Bers. Traía pocas maletas, lo cual fue muy fácil que entraran en la cajuela.
Cuando al fin pudimos guardar todas las maletas y de subir en el auto, Bers empezó a conducir mientras que yo contemplaba el ambiente desde el vidrio de la ventana del asiento del copiloto.
El paisaje era hermoso: los edificios, las casas, el Teatro Degollado, el puente Matute Remus junto al hotel Riu Plaza Guadalajara y la fuente que estaba adornada con una estatua de la diosa romana Minerva (Atenea en la cultura helénica). No podía negarlo.
—¿Qué te parece?- pregunto Alfonso al ver por un momento mi cara de sorpresa y emoción, antes de seguir concentrado en la calle.
—Creo que acabo de descubrir el paraíso.- contesté con una gran sonrisa en mi rostro, alabando a la ciudad.
—Y aún te falta descubrir más.- lo escuche decir.- Cuando se acabé navidad, podemos salir a que conozcáis bien la ciudad, su cultura y todo lo demás.
—Sería grandioso. Me encantará conocer todo lo que debo saber de este país.
—Bienvenida a México.
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𝐂𝐚𝐤𝐞 || 𝐃𝐞𝐚𝐧 𝐀𝐦𝐛𝐫𝐨𝐬𝐞 ||
Fanfiction"𝐌𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭í 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐨𝐬𝐭𝐫𝐞 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨." «𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘦𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘭𝘪𝘮𝘱𝘪𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘺 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢𝘳𝘭𝘦 𝘢 𝘵𝘶 𝘫𝘦𝘧𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘦» Eso es lo que cualquier s...
