Capitulo 82: Buscando a Sekkusu Kami-sama

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"¡Lo siento!" - gritó Karin mientras miraba al pelirrojo con vergüenza. Luego de que Kushina explicara un las cosas, comprendió que él no tenía la culpa de nada de lo que pasó y solo fue un accidento.

"¡No te disculpes conmigo!¡Discúlpate con mis bolas!" - gritó Kurama, quien todavía tenía un tono agudo por el dolor.

"Etto... creo que eso es demasiado, Kuro-kun" - dijo Ino mientras una gota de sudor corría por su mejilla - "Además, se nota que está arrepentida"

"Tal vez debería ponerte en un Genjutsu para que comprendas el dolor que siento" - dijo Kurama con seriedad.

"No gracias, todavía tengo pesadillas con lo de Lee cantando esa canción..." - respondió la heredera Yamanaka mientras retrocedía.

"Creo que es suficiente" - dijo Kushina mientras detenía toda esta comedia - "Esto fue un accidente, Kuro-chan... no seas tan mezquino"

"¡Pero duele como el infierno!" - gritó el pelirrojo mientras miraba a un lado con molestia.

"Créeme... no dolerá tanto como por lo que estoy a punto de pasar..." - dijo Kushina mientras apuntaba hacia su vientre.

"La cosa no cambia con el tiempo... yo he dado a luz 2 veces y estoy segura de que esta vez dolerá de igual manera" - dijo Mikoto con el ceño fruncido.

". . ." - Kurama solo agachó la cabeza en derrota. Él comprendió en ese momento que no podía ganar una discusión con una mujer porque ellas sacarían un argumento de la nada para contrarrestar todo lo que decía.

"Creo que mejor vamos a buscar a Hinata-chan" - dijo Ino mientras observaba al chico que le gustaba.

"Ok..." - murmuró el joven Uzumaki mientras negaba con la cabeza - "Solo vamos..."

* * * * *

"Sekkusu Kami-sama..." - dijo Jiraiya mientras observaba el altar que le habían hecho a Kurama en el barrio rojo - "Un hombre... no... un dios que es capaz de hacer gemir a cualquier mujer tan fuerte que se escucha en toda Konoha..."

Él tenía que admitir que era una  gran proeza.

"Y no solo eso... sino que son más de dos mujeres..." - Jiraiya había reunido un poco de información sobre el tema. Él quería encontrar al hombre llamado Sekkusu Kami-sama para poder hablar sobre las maravillas del cuerpo femenino y de paso, pedir algunos consejos para mejorar su vida sexual. 

"Cualquier hombre que pueda hacer eso, es mi dios" - dijo Jiraiya con emoción - "Ahora... ¿donde empiezo a buscar?"

Él comprendía que una deidad como el Sekkusu Kami-sama, no transitaría por el barrio rojo porque era de muy baja clase.

"Tal vez debería empezar preguntando en los barrios altos de Konoha..." - murmuró Jiraiya mientras se ponía analizar su situación - "¿Quien sabe? Tal vez pueda conseguir algo con una mujer rica solitaria..."

Y así comenzó la travesía de Jiraiya para encontrar a Sekkusu Kami-sama, sin saber que él estaba más cerca de lo que él pensaba.

"¡Voy a encontrarte, Sekkusu Kami-sama!" - gritó Jiraiya con emoción - "¡Y cuando lo haga, voy a hacer hasta lo imposible por ser tu discípulo!¡Tu primer Apóstol!"

"¿Mami?¿Qué le pasa a ese hombre raro?" - preguntó una niña mientras apuntaba hacia la dirección donde estaba Jiraiya.

"No lo mires, cariño" - dijo la mujer mientras negaba con la cabeza - "Solo prométele a Mami que no te acercarás a hombres como él..."

"¿Ok?" - la pequeña solo ladeó la cabeza en confusión pero aún así asintió. Si su mami le decía que no tenía que hacerlo, ella no lo haría.

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