El tiempo pasaba y nadie los recibía, algunos presos se
acercaban, pidiéndoles algo de comer, un poco de tabaco
o una moneda. A uno que tenía parte del uniforme del
ejército español, Montiel le armó un cigarro y se lo convidó. Al
dárselo, el preso dibujó una sonrisa de agradecimiento.
-Mi nombre es Montiel y estoy buscando a un preso. Se llama
Rafael Gaitán ¿usted lo conoce?
-¿Para qué lo busca?
-Tengo un mensaje personal para Rafael.
-¿Ve a ese que están azotando, el que está apoyado sobre el palenque?
Ese es Rafael Gaitán, creo que debe ser la persona que está
buscando-dijo el preso.
-¿Y qué fue lo que hizo para que lo estén azotando? – preguntó
tímidamente Montiel.
-Está en el lugar de otros presos. Los que se fugaron de la prisión
hace una semana. Como no los encontraron, pagamos los que nos
quedamos. Yo me salvé del azote. Dios quiso que esta vez no me
tocara a mí.
-Por lo que veo, Rafael no se salvó ¿Cómo es que a algunos les
toca y a otros no?
-Es por sorteo. Así son las cosas en Las Bruscas. Cuando alguien
se escapa y no lo pueden encontrar, el Comisario hace un sorteo
entre los prisioneros y el que sale paga por los que no están, por los
que se fugaron ¿qué le parece? ¡No es justo!
-Necesito hablar con Rafael ¿cómo puedo hacer? -insistió
Montiel.
-Luego del castigo lo van a dejar en su rancho, ahí lo podrán ver
y hablar con Rafael. ¿Qué cosa tan importante tienen para decirle?
-preguntó el preso.
-¿Cuál es el rancho de Don Rafael? ¿Cómo lo puedo reconocer?
- Epa, epa ¿"Don" Rafael? Debe ser muy importante el mensaje
que le trajeron. El rancho de "Don" Rafael está muy cerca del mío.
Si quieren los invito. Como se imaginarán no tengo casi comodidades
pero si tienen algo mejor... Cuando regrese a España... ahí sí
que tengo mejores camastros para poder invitarlos. ¡Qué lejos que
está mi tierra! Cuanto daría por comerme una tortilla con un buen
tinto bajo los olivares de Castilla.
Del rancho central salió un soldado y preguntó por los recién
llegados, Montiel le confirmó que eran ellos y el soldado los hizo
pasar. Al entrar los esperaba un uniformado que se presentó como
el Comisario Navarro. Montiel con ciertos titubeos tardó en iniciar
su relato. El encuentro le había resultado repentino y tenía muy presente
YOU ARE READING
El legado del virrey
Fiksyen RemajaUn grupo de adolescentes sigue una pista que conocía un soldado de San Martín. Juan Baigorria. Deben encontrar a un ex funcionario español que conoce el lugar donde se había ocultado un cofre repleto de monedas de oro. En el recorrido deben pasar po...
