Parte 18

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Este capitulo iba ayer, pero... ROSARIO CENTRAL CAMPEÓN!!!!!, y me fui a festejar. 



Se despertó desorientado, la habitación estaba a oscuras, afuera era de noche, y el estaba vestido. Se levanto con dolor de cabeza, y descubrió que tenía el pantalón bajo, con sus partes afuera, y creyó recordar.

Se sintió mareado cuando se paró, pero se apoyo en la cómoda y espero hasta que se le pasara. Se acomodó la ropa y prendió la luz del velador. Lo primero que vio fue una mancha de sangre sobre la sabana, luego vio a Carlitos hecho una bolita en el medio de la cama.

Se acercó a él, su cara estaba contraída en un gesto de dolor, y pudo ver unas marcas rojas en su mejilla, como pequeñas uñas que habían sido enterradas. Siguió examinando su cuerpo, y vio unas aureolas oscuras en algunas zonas de sus brazos.

¿Cómo pudo lastimarlo de esa manera?

Se llevo una de sus manos a la boca y sintió como las lágrimas llenaban sus ojos. Todos los recuerdos volvieron a su mente como demonios. Se sentó a su lado y acaricio su pelo.

-Sali... - dijo una voz apagada, triste.

Ramón miró a Carlitos que no había abierto los ojos, pero aun así podía percibir el dolor en ellos.

-Mi amor, perdoname – le dijo con sinceridad.

-Vos no me amas.

-Si te amo, te amo muchísimo.

-No se le hace esto a la persona que amas.

Ramón sintió una lágrima caer por su mejilla, y volvió a acariciarle el pelo.

-No era mi intención lastimarte así.

Le dio un beso en su cabeza y salió de la habitación, sentía la necesidad de estar solo y de dejarlo solo. Salió de la pensión y se sentó en uno de los escalones mientras se prendía un cigarrillo. Aún estaba oscuro, pero no faltaría mucho para que el sol empezara a asomarse y comenzara un nuevo día.

Esa relación no tenía futuro, era algo que venía pensando desde hacia tiempo, y le dolía, le dolía en lo más profundo de su alma porque lo amaba, pero las cosas que se hacían, la manera de lastimarse que tenían no eran normales, sino propias de delincuentes asesinos como ellos.

¿Los asesinos podían amar?, siempre había pensado que si, él amaba, pero luego su cabeza reformuló la pregunta, ¿Los asesinos podían amar sanamente?, y ahí ya no supo que responder.

Las parejas no amenazan con matarse, no engañan, no roban ni asesinan ¿Tal vez les pasaba eso por ser dos hombres?, descartó la idea de inmediato, eran simplemente ellos los que estaban enfermos, y por eso se complementaban, se entendían, se aceptaban y se amaban, se amaban de la mas retorcida y tóxica de las maneras.

Tenían dos opciones: O cambiaban la relación, o se separaban, porque de seguir así iban a terminar muertos los dos.

*

No le planteo a Carlitos sus dudas, que dos días después aun seguía en la cama y sin comer nada, intercambiaban palabras sueltas y dormían separados.

Estaba preocupado por él y, aunque no quisiera hacerlo, solo había alguien que tal vez podría ayudarlo.

Lo esperó en la puerta de su edificio mientras fumaba un cigarrillo y movía nervioso su pierna derecha, recordándose una y mil veces que hacía esto por Carlitos, y no para volver a verlo.

PENDEJO /El ángel/Stories to obsess over. Discover now