Era fines de 1979 cuando salió de Caseros, y la ciudad le parecía otro mundo, no podía concebir como había cambiado todo tan rápido en tan poco tiempo.
No tenía muchas pertenencias, solo su ropa, algunas cosas que su madre le había llevado durante su condena, y lo más preciado de todo, el álbum que había hecho con todos los recortes de diarios en donde salía Carlitos.
Si bien estaba recluido en Sierra Chica, su juicio aun no había empezado, pero los rumores indicaban perpetua.
Fue a su casa, no tenía otro lugar a donde ir, sus padres lo recibieron con alegría. Su madre no había cambiado mucho, la veía seguido, pero su padre estaba viejo y enfermo, los medicamentos le alargaban la agonía, y dio gracias de poder salir para pasar sus últimos meses juntos.
José murió en los primeros días de 1980, el mismo año que comenzaba el juicio a Carlitos.
No quería ir a verlo... aún, se sentía inseguro, con miedo, sin saber cómo iba a reaccionar cuando lo viera después de tanto tiempo. Los diarios le mostraban una imagen diferente, cambiada, había perdido sus rulos, sus bellas facciones estaban como envejecida, tristes, pálido por el encierro.
No pudo evitar reír cuando leyó el periódico esa mañana. "Esto es un circo romano. Cuando salga los voy a matar a todos", le había dicho al juez que lo condeno a cadena perpetua.
¡Qué pendejo!
*
En 1981 había entrado a trabajar en canal 9 como microfonista, un trabajo que nadie quería y pagaban muy poco. Su labor era muy simple, conectar los micrófonos de los noticieros o programas de entrevistas, a veces lo llamaban también para sostener los micrófonos cuando filmaban alguna película. Era más de lo que había deseado en la cárcel, había perdido las esperanzas de estar frente a las cámaras, al menos estaría detrás, rodeado del espectáculo, de artistas.
A finales de ese mismo año se armo de valor, y decidió ir a verlo a la cárcel, su corazón jamás había latido con tanta intensidad mientras lo esperaba en la sala de visitas.
Se paró como un resorte cuando lo vio entrar, Carlitos se quedo paralizado unos segundos en la puerta, pero reacciono enseguida, disimulando su sorpresa. Una de las reglas era que solo tenían 20 minutos, la otra, la cual era aun peor, no se podían tocar.
-Estas igual – le dijo cuando se sentó frente a él.
Tenía tres o cuatro canas repartidas en su pelo rubio y corto, su rostro cansado, flaco y pálido, secuelas del encierro y del cambio de vida.
-Estas distinto – le respondió.
Esa noche no pudo dormir, todavía temblaba.
*
Iba a verlo siempre que podía, a veces dos veces por semana, a veces una vez por semana, o pasaba meses sin ir, dependía todo de la época del año o de su estado de ánimo. Mayormente hablaba él y le llevaba regalos, libros, discos, revistas de autos, le informaba como estaba el mundo, y como seguía su vida afuera. Carlitos solo lo escuchaba, no tenía mucho para contar.
-¿No se dan cuenta de las cosas que te robas? – le preguntó.
No pudo evitar reír, lo seguía conociendo mejor que nadie, los viejos hábitos eran difíciles de cambiar.
*
En 1986 le informó dos noticias mientras le llevaba de regalo un álbum que traía un poster con el equipo campeón, la imagen del Diego con la copa lo hizo sonreír.
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PENDEJO /El ángel/
FanficCarlitos siempre puede volverse un poco mas psicópata. Ramón lo sabe, y así le gusta.
