C A P Í T U L O 2 9.
SKYLAR BANNERMAN.
—¿Ahora si ya podemos hablar?
Respingo del susto, conociendo esa voz. Mi piel se pone de gallina y dejo de recargarme en la pared, dejando de abrazar mi bolso. Los nervios se empiezan apoderar de mi ser.
Él se plantea delante de mí, y la luz de la luna ilumina el costado de su rostro. Sus ojos brillan, su cabello negro ya no está ordenado, es como si hubiera estado pasándose las manos una y otra vez hasta dejarlo así, despeinado, cayéndole por su frente.
Lo miro de pies a cabeza, y me doy cuenta de que su camisa tiene los primeros botones desabotonados, dejándome ver la fina cadena dorada alrededor de su cuello. Sus ojos están inyectados en sangre, y quiero preguntarle el porqué, pero al ver el vaso que tiene en su mano ya no es tan necesario.
—En serio necesito hablar contigo, Skylar —pide, su voz suena vulnerable, y eso hace que deje de poner una barrera entre mis sentimientos y él, porque soy capaz de notar su aflicción —. Tú sabrás si quieres seguir conmigo, pero por favor, te necesito conmigo como antes, y si no me quieres de otra forma lo sabré aceptar, pero ya no te alejes más...
La sinceridad en sus ojos azules es tan transparente y hace que no pueda negarme ante esa mirada que me desarma. Así que asiento, decidiendo que es la oportunidad que tenemos de hablar.
—Está bien —susurro, elevando un poco la vista para verlo, había olvidado lo alto que es estando frente a mí —. Hablemos.
Su rostro hace una expresión de sorpresa, porque pensaba que lo iba a rechazar, pero es estúpido, tenerlo frente a mí es como mi mayor debilidad.
Alex es eso a lo que yo siempre voy a estar dispuesta a ceder.
—¿Me lo juras? —inquiere, ladéandome la cabeza, mirándome de pies a cabeza, yo suelto una risita por su incredulidad.
—Sí, Alex.
Él me observa en silencio, y pasa la punta de su lengua por su labio inferior. Quizás le sorprende verme así vestida, tan elegante. O quizás todavía no se la cree.
—Estás hermosa —suelta, y las mariposas aletean dentro de mi vientre, y sonrío inevitablemente. Cualquier persona me puede decir lo mismo, pero cuando Alex me lo dice, se siente diferente.
Y es que no puedo negar que todo lo que siento por él come mis adentros, y es algo que nunca imaginé que podía sentir, es como si fuera más poderoso que yo, algo que no puedo controlar, sobrepasa mis sentidos y en ellos Alex cobra vida propia.
—Gracias...
—Tan hermosa que me enamoras.
Mis mejillas se van tornando rojas, y el bochorno en mi cuerpo lo comienzo a sentir, pero bajo la mirada a mis tacones, sintiendo el cosquilleo por todas partes.
—¡Primo! ¡Pri...mo! —una chica de vestido celeste tropieza con su propio tacón y Alex la agarra antes de que caiga al suelo, sin embargo, la bebida de la chica cae sobre su camisa, estropeándosela toda.
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Quiero Amarte
RomanceAlex Bruce Schwarzengger: bromista, coqueto, romántico... Y también idiota. A Skylar Bannerman le encanta, sí, desde hace cuatro meses. ¿El problema? Alex tiene una novia, llamada Carrie, como la película de terror y para el colmo también es rubia...
