Capítulo 12

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"La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella."

—Oscar Wilde

C A P Í T U L O 1 2

SKYLAR BANNERMAN

Camino por la calle entretenida con mi teléfono celular, de pronto mi cuerpo impacta con el de otra persona, haciendo que caiga de sentón y que mi celular salga volando por no sé donde. Murmuro una maldición y al escuchar la voz de la persona que chocó conmigo me hace abrir mucho los ojos.

Conozco esa voz.

Esa perfecta voz.

Levanto la vista y mi corazón empieza a latir frenéticamente, casi me quiero echar a llorar.

Justin Timberlake.

Él. Está. Frente. A. Mí.

¡Dios santo!

Él pregunta algo acerca de si me encuentro bien pero no puedo salir de mi ensoñación.

Él es tan hermoso, mucho más que en las fotos.

Y lo tengo frente a mí.

Abro un solo ojo y tanteo bajo la almohada hasta encontrar mi celular. Una vez que lo tengo en mi mano restriego mi puño libre en mis ojos para quitar las lagañas, y el maldito celular no para de sonar, veo el verificador y es una llamada de Daniel.

¿Quién mierda llama a las 3:25 de la madrugada?

Acepto la llamada y llevo el aparato a mi oreja. Frunzo el ceño al escuchar mucho ruido al otro lado de la línea, se escuchan gritos, voces y música, que si no estoy equivocada es Hip - hop.

—¡SKYLAR! — Aparto rápidamente el celular de mi oreja cuando escucho el grito efusivo de Daniel.

—¿Daniel? — Mi voz suena demasiado ronca por el sueño.

—¡Skylar! Estoy en una fiestaaaaa — Alarga las palabras —. ¡Una fiesta, si! — se escuchan más gritos a fondo, como si Daniel fuera el alma de la fiesta.

Me siento en la orilla de la cama murmurando mentalmente miles de maldiciones en contra de Daniel.

—¿Qué quieres, Daniel?

—Es-estoy boracho — Ríe tontamente —.¡¿Escuchaste?! Boracho... — se suelta a reír y ruedo los ojos —. Y nnno puedo majar.

—¿No puedes manejar? — Corrijo con voz irritada.

—Ven por mí — Respiro hondo —, estoy en una fiesta — eructa y hago una mueca.

—No iré por ti — Espeto tajante —. Estaba dormida y me despertaste. No me dijiste siquiera que irías a una fiesta Daniel.

Daniel responde algo pero no logro escuchar nada por el ruidazo que se oye allá. —¿Qué?

—¡Ándale, poooooor favoooorrrrrr! No puedo volver a casa así — Hipa y eructa al mismo tiempo para después echarse a reír como foca retrasada.

Ay, no.

Gimo quejumbrosa.

Daniel se escucha muy ebrio y de seguro no puede ni manejar. No puedo dejarlo solo en ese estado, aunque Dios no lo quiera puede tener un accidente y si pasa eso mi conciencia no me dejará en paz.

Quiero AmarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora